Por Arévalo Méndez*

Recientemente vimos un patético y desafiante acto esotérico y seudo religioso de imposición de manos del liderazgo sionista/cristiano a Trump. Es un acto con ribetes y consecuencias de gran profundidad y efectos perniciosos para la humanidad libre de atavíos cabalísticos tan propios del sionismo.
Debemos adquirir plena consciencia de que somos testigos y víctimas de, tal vez, la época mas oscura de los últimos quinientos años.
La toma del poder global por una potencia a la que se subordinan sistemas políticos de todo el orbe nos incumbe a todos. Ningún imperio ha sido ni será eterno, pero tampoco ningún imperio llegó a tanto en cuanto apego por la muerte como el imperialismo sionista.
Naciones potencia enteras se han rendido sin luchar. Y de este lado del mundo, en los últimos cincuenta años solo Cuba y Venezuela hemos resistido y en consecuencia hablan las bocas de fuego.
Algunos opinólogos cifran esperanzas en las elecciones parlamentarias en noviembre en EEUU. Surge obviamente una interrogante: si ganan los “democratas” se salvarán los pueblos agredidos? Es decir, mas del 80% de la población mundial. Olvidan que el sector político que mas daño ha hecho a la humanidad provienen del liderazgo demócrata y de una nación convencida de su “divina excepcionalidad”.
Entraríamos, sino despertamos, en una condición de súbditos cuidadores de los recursos naturales caprichosa y estratégicamente ubicados en el el Sur global, no dueños.
No es una acción meramente geopolítica de los EEUU y sus súbditos obsecuentes.
Es un propósito enraizado esencialmente en los postulados sionistas que es en realidad una superestructura desarrollada durante décadas cuyo primer aviso lo recibieron Hiroshima y Nagasaky. Y es revelador que el estamento monárquico/industrial japonés, si lo estudiamos con visión fina, concluiríamos en que esa nación en un grado relativo acepta la tragedia nuclear como una “oportunidad” para engrandecer como nación y cultura. Y cuando una potencia se degrada a tal nivel, abre las puertas a la incertidumbre poniendo un acápite sobre las nociones de paz, convivencia, democracia y DDHH.
Para “suavizar” y hacer potable los desmanes pos guerra usamericanos, la creación de la OTAN es el componente sustantivo de la madeja económica sustentada en el Banco Mundial y el FMI. La letra, o el pagaré, con sangre entra.
La superestructura se completó con la fundación de la ONU, inteligente maniobra impuesta por curiosamente, el estado no triunfador del conflicto. Otra historia nos narra Hollywood y es la que definitivamente ha quedado como verdad verdadera.
Washington avanza, no por méritos propios, sino por la rendición adelantada de Europa y Latinoamérica y potencias económicas como Japón, Australia y Nueva Zelandia.
Dominadas las redes mundiales de la economia, finanzas y medios de comunicación, el sionismo aceleró su trajinar para hacerse del poder energético global, pieza clave en esta era hiper tecnológica. Es la etapa que hoy sufrimos.
El secuestro del presidente Nicolás Maduro y el asesinato del líder iraní aunado a la heroica resistencia de Irán marcan un hito en esta peligrosa etapa de intensa batalla por los recursos energéticos.
No es nueva la morbosa pretensión de toda potencia con divinas aspiraciones imperiales. Ha sido desde siempre una conducta constante.
En esta era moderna la enfermiza arrogancia usamericana es verificable luego de la constitución y entrada en vigencia del Tratado de no proliferación nuclear (TNP) y el arreglo institucional que dió paso al Consejo de seguridad regido por las cinco potencias nucleares que firmaron y ratificaron el TNP Esto es EEUU, Rusia, China, Francia e Inglaterra.
Es en la capacidad bélico/nuclear que un pequeño grupo de estados asienten su poder disuasivo frente a potencias adversarias.
China frente a India igual que Pakistán. EEUU y súbditos europeos frente a Rusia. Israel frente a Irán y como esumen y colofón, la dupla Israel-EEUU frente al mundo.
Con las tecnologías de misiles balísticos intercontinentales surgió la estrategia de la disuación por el concepto realístico de la Destrucción Mutua Asegurada, ello implica destrucción catastrófica de paises enteros incluidos los que no posean armas de destrucción masiva.
El dominio global hoy se entiende como una opción que trasciende la geopolítica tal como la conocemos, esto es, proyección comercial sobre territorios poseedoras de materias estratégicas para las potencias industriales. El concepto se amplía hasta alcanzar a factores estructurantes de los estados/nación como lo es la economía, finanzas y la más crítica de todas, la cultura.
Es en la práctica un retorno a la era feudal pero esta vez con un solo señorío entronizado, el sionismo, y hoy con elementos disuasivos nucleares. Es la caballería voladora la que marca los límites en el campo de batalla. Los conceptos sobre las capacidades disuasivas cambian con la nueva estrategia de Irán.
No es invencible el aparato bélico sionista. Lo demostraron la URSS en la SG como también Norcorea, Vietnam y Afganistán como hoy con heroísmo admirable lo ejecuta Irán. El atasco fundamental que amenaza la libertad, democracia y DDHH se basa en la rendición europea. El mundo subdesarrollado esperaba y veía al viejo continente como la opción de salvamento, ilusión pasajera.
Latinoamérica por su parte resalta como el continente con menores posibilidades de levantar una voz de hidalguía con pretenciones de escapar al oscurantismo que nos ha arropado cual sunami insalvable. La OEA, estructura fundamental de la hegemonía usamericana ha cumplido su histórico y desgraciado papel de debilitador permanente de los movimientos políticos, sociales y culturales que constituían la última frontera de contención hoy desbaratada por la fuerza bélica norteamericana y por la conducta obsecuente de los doce estados cuyos mandatarios convocados por Washington a una entente en un resort mayamero dieron el si a las admoniciones e imposiciones imperialistas de la nueva era.
Asistimos así a una era marcada por un hegemón con enfermiza vocación, aficción y apego a la muerte. Se le conocecomo “tanatofilia” o “tanatomanía”. Y en términos de fascinación o atracción hacia la muerte llamémosle simplemente como “geopolítica del fascismo mórbido”.
Es de suponer entonces que en cincuenta años existan venerables estatuas de Jeffrey Epstein, tal vez también en sinagogas y templos del cristianismo sionístico.
* ex Embajador de Venezuela en Chile. General de Brigada, licenciado en Ciencias y Artes Militares.
Fuente: https://360noticias.cl/el-oscurantismo-que-llego-por-arevalo-mendez/









