
por Manuel Pedrero Solís
El fuerte incremento en los precios de los combustibles ha provocado una ola de protestas y paralizaciones en distintas regiones de Perú, durante el gobierno de la presidenta Keiko Fujimori.
Transportistas de Ucayali, Loreto y Tacna, entre otras regiones, han realizado paros y bloqueos de carreteras en rechazo al encarecimiento de la gasolina y el diésel. En Pucallpa, el combustible llegó a rondar los 22 soles por galón, mientras que en Loreto superó los 30 soles.
La protesta también ha comenzado a afectar el transporte y el abastecimiento de productos, debido a que el aumento del combustible eleva los costos de pasajes, fletes y alimentos. Algunos gremios han exigido subsidios y medidas para reducir el precio de los combustibles.
La crisis representa uno de los primeros grandes conflictos sociales que enfrenta el gobierno de Fujimori. Los manifestantes reclaman respuestas ante el impacto que el alza de los carburantes está teniendo sobre el costo de vida.
El incremento ocurre en un contexto internacional marcado por la crisis energética y las tensiones en Medio Oriente, factores que han presionado al alza los precios de los combustibles en Perú.


