Sobre la soberanía de Colombia y Latinoamérica ante la presencia militar extranjera
Colombia no puede continuar siendo un peón en el tablero de ajedrez de las potencias globales. Con ocho bases militares estadounidenses en su territorio, el país se ha convertido en un enclave estratégico que responde a intereses ajenos, sacrificando su independencia y colocando a sus ciudadanos en el centro de una guerra que no les pertenece. Más allá de los discursos diplomáticos, la realidad es que estas bases representan una violación a la soberanía nacional y, en muchos casos, han estado vinculadas a denuncias de abusos, tráfico de influencias y corrupción.









