Brasil. En su primer discurso, Lula anuncia la derogación del decreto de armas
PR citó el hambre, la pobreza, la agricultura familiar, Bolsa Familia y recuperación económica entre las prioridades
PR citó el hambre, la pobreza, la agricultura familiar, Bolsa Familia y recuperación económica entre las prioridades
El jefe de la cartera de Justicia designado por Lula, Flavio Dino, señaló que lo ocurrido no se trata de la iniciativa de un terrorista solitario, sino que hay gente poderosa detrás de los acontecimientos. De hecho, la policía encontró el domingo pasado otro arsenal en Gama, región administrativa de Brasilia.
Debe preservarse el proyecto de la izquierda socialista, es decir de aquellas organizaciones que tienen una estrategia anticapitalista. Depende, esencialmente, de una situación más favorable en la lucha de clases, de un cambio radical de la relación de fuerzas. Esto requiere paciencia táctica e inteligencia estratégica. Una de las principales lecciones del proceso electoral es que Brasil está social y políticamente fracturado.
Desde cualquier ángulo que se mire, está claro que la alianza fundamental de Lula debe ser con los pobres y la gente de la periferia que lo eligió. También es la única fuerza social capaz de derrotar definitivamente al fascismo, siempre que sepa conquistar la hegemonía sobre el conjunto de la sociedad. Pero para ello, el gobierno de Lula debe demostrar a qué vino, a quién representa y hacia dónde quiere ir. Todo esto comienza con las primeras medidas del gobierno.
La artista fue parte del extraordinario grupo de creadores donde destacan Caetano Veloso, Gilberto Gil, Maria Bethania, Chico Buarque y Milton Nascimento, todos fundadores del Movimiento de la Música Popular Brasileña.
En este atolladero de la crisis capitalista es donde el desarrollo estable se hace cada vez más difícil, Lula también fue elegido por esta parte de la burguesía para defender sus intereses. ¿Por qué Lula? Porque a la burguesía liberal se le superpone otra crisis: la de representación.
Su potencia sigue sorprendiendo. Creció seis puntos de cara al balotaje, frente a tres de Lula. Sus seguidores siguen, y seguirán, en pie de guerra por «su Brasil». Hay razones estructurales en la base de su comportamiento.
Sería una locura irresponsable pensar que el proceso golpista ha terminado. No ha terminado y entrará en una nueva fase porque las condiciones y las fuerzas nacionales e internacionales que lo reclaman desde 2014 siguen vigentes y no han hecho más que reforzarse en estos últimos años.
Las elecciones presidenciales de este 30 de octubre están más cerca de un plebiscito civilizatorio que de una decisión entre dos modelos de administración pública. Por un lado, la ofensiva contra el tejido social y la naturaleza, la ley del más fuerte, representada por Bolsonaro. Por otro, un proyecto de conciliación que ponga las formas tradicionales de explotación bajo algún acuerdo social. Esta es la síntesis que presenta Ruy Braga, sociólogo del trabajo.
¡Este treinta de octubre diremos un clamoroso No al militarismo que asesinó nuestros sueños y al fascismo que igual remiso, se quiere escapar del basurero de la historia!