El escándalo Hartmut Ebbing: cómo Alemania protegió a un pedocriminal condenado para cubrir a Israel
El mensaje fue inequívoco: la protección de la imagen de Israel primaba sobre la justicia para los niños víctimas de abusos.
El mensaje fue inequívoco: la protección de la imagen de Israel primaba sobre la justicia para los niños víctimas de abusos.
El jurista alerta que dados los profusos pronunciamientos por parte de los gobiernos chileno y argentino “que criminalizan (condenan) al Sr. Apablaza Guerra de manera anticipada a cualquier condena judicial, se puede inferir que su extradición responde a cuestiones políticas y que, eventualmente, cualquier proceso judicial en su contra carece de garantías de debido proceso”.
Galvarino Apablaza ejerció su derecho a la legítima defensa, autorización otorgada por la Ley de defenderse, o de proteger al prójimo o un bien cuando se es atacado.
Ahora la justicia debe investigar al ministro de la Corte Suprema Mario Carroza, al ministro de la Corte de Apelaciones Guillermo de la Barra y al propio Hermosilla por los delitos de prevaricación, cohecho y violación de secreto, tras la querella presentada por Mauricio Hernández Norambuena que sostiene la intervención y mantención indebida en su condena.
¿Quién decidió
que para comer
había que fabricar armas?
Así, mientras unos andábamos expectantes al desenlace de la selección de fútbol, otros se afanaban rápidamente en aprobar decretos y leyes en contra del pueblo.
El «Caso Quilleco» se enmarca en un conflicto histórico y estructural entre el Estado chileno y comunidades mapuche que reclaman tierras, autonomía y reconocimiento cultural.
Seguiremos desempeñando nuestro trabajo con el mismo profesionalismo, convicción ética y compromiso social, conscientes de que cada documento, testimonio y registro son piezas esenciales en la lucha contra el olvido y la impunidad.
Cuando hablamos del pueblo mapuche, el Estado argentino cometió a través de la mal llamada Campaña del Desierto un genocidio tremendo y le usurpó el territorio, principalmente, a las comunidades mapuche que estaban en la Patagonia.
No llegaron refugiados, no son migrantes ni exiliados, son racistas, se consideran “descendientes de europeos, nacidos fuera de Europa”, y son prepotentes solamente hasta que un sociópata peor, un Trump, los manda a pararse en la última esquina de la foto. Y hasta ahí no más, les llega la valentía que tuvieron torturando a un animal acorralado. Cuando los saca de la fila una señora blanca y los manda a buena parte, ellos hacen como que no pasa nada, como si no se dieran cuenta de que el blanco les desprecia porque ellos ya no lo son. Esos cobardes valientes soldadescos, son los que gustan de torturar novillos y caballos, perseguir migrantes y matar pueblos originarios.