Chile. Luis Sepúlveda: escribir contra el olvido
El fin justifica lo que escribo
El fin justifica lo que escribo
El cabildo marcó así el inicio de movilizaciones que exigen al gobierno respuesta a un pliego de más de diez puntos, con un plazo de 15 días para su cumplimiento.
¿Qué debemos hacer los trabajadores, estudiantes y pobladores frente a estos ataques brutales contra nuestros niveles de vida?
Señora ministra yanacona, ahora lo último que le faltaría decir es que Kast juega palin en vez de golf.
El mensaje es claro, somos un botín de guerra.
Abal Oña plantea un escenario de «tormenta perfecta»: si confluyen la fuerza urbana —transportistas, maestros y amas de casa, duramente golpeados por la crisis de los combustibles— con el movimiento indígena movilizado contra el avasallamiento territorial, el gobierno enfrentará una situación insostenible.
La causa palestina comienza a diluirse cuando la atención se concentra en rostros, nombres y figuras que pasan a ocupar el centro del relato público. La visibilidad deja de estar anclada en quienes viven el genocidio y se desplaza hacia quienes lo denuncian desde fuera.
Milei no maneja las nociones más rudimentarias de los temas en que se mete. Su ignorancia es sencillamente asombrosa, solo comparable con su insufrible fanfarronería. No hay insulto ni exabrupto que pueda disimular tanta indigencia conceptual. ¿Será por eso que los libertarios han decretado de “lectura obligatoria” la exaltada alabanza mileísta de la Riqueza de las naciones?
Karambakhsh explica que, aunque “el análisis de la tasa de ganancia de un país concreto es muy valioso para evaluar el crecimiento económico y las crisis nacionales, yo sostengo que la evaluación de la tasa de ganancia mundial debería realizarse a nivel global».
La subjetividad es el terreno de la guerra más importante para adormecer la conciencia crítica-creadora.