Chile. Un mes de gobierno de ultraderecha y ya los trabajadores enfrentan un completo desastre

por Celso Calfullan

Apenas bastó un mes para que la ultraderecha provocara un gran desastre a los trabajadores chilenos y sus familias. Desde el primer día empezaron los ataques sistemáticos contra la clase trabajadora.

En apenas un mes del gobierno de la ultraderecha y de los empresarios encabezado por José Kast hemos visto cómo reiteradamente La Moneda ataca los niveles de vida de los trabajadores, estudiantes, pobladores y sectores populares en general.

Con el alza brutal del petróleo y la bencina estamos viendo cómo todas las cosas están al alza, fundamentalmente los alimentos de primera necesidad que más consumen las familias populares. El gobierno se negó a usar el MEPCO, que es un mecanismo que tienen los diferentes gobiernos para la estabilización de los precios de los combustibles, traspasando las alzas directamente a la población, porque según ellos el Estado tiene que ahorrar, usando además la excusa de que el Estado chileno está quebrado, algo que los propios economistas tanto de derecha, como socialdemócratas y progresistas han desmentido.

Pero por otro lado, vemos cómo los grandes empresarios siguen aumentando sus ganancias vía alza de precios. Además la administración Kast quiere bajar los impuestos a los más ricos del país (el 1% de la sociedad) y de esta forma incrementar aun más las ganancias de los grandes grupos económicos.

Pero no conforme con estos ataques a los niveles de vida de la clase trabajadora, también han tomado otras medidas como la de retirar 43 decretos sobre temas ambientales que se están discutiendo en el parlamento y que buscan impedir la destrucción del medio ambiente por parte de las grandes empresas mineras, pesqueras y forestales.

Asimismo, se están realizando una serie de ataques en el ámbito de los derechos humanos. En el gobierno anterior (de Boric) se creó un Plan de Búsqueda (una comisión) con la que se pretende encontrar a todos los detenidos desaparecidos bajo la dictadura civil militar (1973-1990) que todavía no se sabe dónde están sus restos. Los principales encargados del Plan de Búsqueda ya fueron despedidos de sus cargos y es casi seguro que no se seguirá haciendo nada con este tema.

Otro asunto relevante es el retiro de la ley de pesca que estaba en el parlamento. O sea, se mantiene la ley Longueira, una ley reconocidamente corrupta, que se impuso en base a coimas a varios parlamentarios que terminaron aprobando una legislación que entrega el mar chileno a siete familias, perjudicando a los pescadores artesanales, entre los que se encuentran también los lafquenches (pescadores mapuches), y que sólo beneficia a las grandes pesqueras y empresas salmoneras en Chile.

El gobierno además, está aplicando un recorte fiscal de 3% a todos los ministerios. Esto significa que el gasto en Salud se reducirá en más de $517.000 millones de pesos, un área que ya está funcionando al límite, con demasiadas restricciones en la atención y que afectará a más de 15 millones de personas. En educación el recorte es de $524.000 millones de pesos.

El ajuste presupuestario en los demás ministerios apunta a limitar los pocos derechos sociales que aún mantienen los sectores más carenciados de la sociedad, como por ejemplo la construcción de viviendas sociales.

Rápidamente José Kast ha pasado de sacar un 58% en las elecciones a tener apenas un 41% de aprobación en sólo cuatro semanas. Este debe ser el primer gobierno, desde 1990 hasta la fecha, que ve erosionarse a velocidad lumínica el apoyo de la población. Nuestras propias perspectivas apuntaban que después de seis meses recién veríamos una reacción en contra del gobierno de la ultraderecha.

Pero ya comenzaron las movilizaciones masivas, como la del 22 de marzo, Día Mundial del Agua, donde miles de personas marcharon por el centro de Santiago (calle Alameda). También hubo movilizaciones en Valparaíso y otras ciudades. Las marchas organizadas por los movimientos sociales ambientalistas, buscaban protestar contra el retiro de 43 decretos ambientales por el gobierno y alertar sobre los riesgos para ecosistemas y el acceso al agua.

Los estudiantes secundarios y universitarios también marcharon en Santiago el 26 de marzo de 2026, a dos semanas de asumir Kast. Las protestas, fueron convocadas por la Aces y Confech (organizaciones de estudiantes secundarios y universitarios) y expresaron el rechazo al recorte del 3% en educación y contra las limitaciones a la gratuidad, que se dirigen hacia un retroceso en educación.

¿Qué debemos hacer los trabajadores, estudiantes y pobladores frente a estos ataques brutales contra nuestros niveles de vida?

La clase trabajadora a través de su historia frente a los ataques a sus niveles de vida tiene un solo camino y ese es luchar por defender sus derechos más básicos, como el derecho a una vida digna.

Una herramienta fundamental de lucha de los trabajadores ha sido organizar una huelga general para frenar los abusos de los patrones no solo en Chile, sino que en todo el mundo.

Creemos que llegó la hora de empezar a preparar un plan de organización y lucha. No basta únicamente con llamar a una huelga general, necesitamos organizar comandos locales en cada lugar de trabajo y estudio, en cada población o villa, en cada comuna, en cada región, en cada rincón de este país, para tener una paralización exitosa y obligar a los empresarios y la derecha a respetar nuestros derechos mínimos como seres humanos.

Si los trabajadores no somos capaces de organizar una lucha exitosa, la derecha y los empresarios pasarán por encima de todos nuestros derechos y nos harán volver al siglo pasado o incluso más atrás todavía.

La lucha por un gobierno de los trabajadores y una sociedad socialista sigue más vigente que nunca antes en la historia de la humanidad.

Socialismo o barbarie, no hay más alternativas.

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