El Mundial de la infamia
Hace mucho tiempo que la FIFA se ha ido convirtiendo en sinónimo de corrupción. Pero lo que se ha visto con el actual mundial de fútbol en Katar ha rebasado todos los límites.
Hace mucho tiempo que la FIFA se ha ido convirtiendo en sinónimo de corrupción. Pero lo que se ha visto con el actual mundial de fútbol en Katar ha rebasado todos los límites.
Para resumir, el proceso inflacionario no le debe nada a los salarios que, según el propio FMI, no han hecho sino bajar durante 40 años.
El verdadero objetivo de los aumentos de las tasas de interés no es detener una espiral de salarios-precios, sino aumentar el desempleo y debilitar el poder de negociación de los trabajadores.
¿Cuál es el valor monetario de un orangután, por no hablar de la supervivencia del planeta? La clase dirigente puede que sea capaz de calcular esos valores, pero está claro que no está dispuesta a pagar la factura para salvar el planeta.
La reforma (o refundación, en su caso) de la fuerza pública (policía, tanto uniformada como civil) —que constituía una de las materias prioritarias del sexto gobierno de la Concertación—, parece haber sido convenientemente archivada.
En Chile tenemos weones «competitivos», ¡Qué gran país somos! El Mercurio publicó una declaración de Mario Marcel, ministro de Hacienda, lamentando que su predecesor Nicolás Eyzaguirre no fuese elegido presidente del BID. «Era un candidato competitivo», declaró. El diccionario no nos ayuda, ofreciendo esta definición: «Competitivo: Tendencia a participar en cualquier rivalidad para conseguir un fin.»
Centrándose en la obra, las vidas y las ideas de la gente común, los historiadores marxistas británicos redescubrieron la agencia política y la creatividad intelectual de las clases trabajadoras y campesinas del pasado.
Como de costumbre, no será posible informar sobre todas las muchas sesiones de la conferencia de Materialismo Histórico en Londres este año, que tuvo lugar el fin de semana pasado. Solo pude asistir a unas pocas sesiones y concentrarme, naturalmente, en las que tenían que ver con la economía marxista. Además, yo mismo participé en dos sesiones que coincidieron con otras de las que podría haber informado.
En todo caso, tampoco se trataba de abandonar el “buen” antisemitismo propiciado desde Constantino por la Iglesia; sino de condenar el “malo” que con su inminente violencia amenazaba a toda Europa.
Si suficientes personas se niegan a someterse a los hechos persistentes del hambre y el analfabetismo, sus acciones podrían convertirse en una rebelión, o incluso en una revolución. Esa negativa a someterse requiere claridad y confianza.