Gaza: Genocidio por hambre
El director de UNRWA, Philippe Lazzarini, lo ha definido así: “La gente de Gaza no está ni viva ni muerta, son cadáveres andantes”.
El director de UNRWA, Philippe Lazzarini, lo ha definido así: “La gente de Gaza no está ni viva ni muerta, son cadáveres andantes”.
«Estamos en absoluto acuerdo con que la preservación más segura de nuestra democracia está en la limitación del sufragio. El ganado humano (sic) de los campos o de la prole venal y corrompida de las ciudades son las que vician en su raíz la generación del Poder Electoral.»
Y aquí estamos. Tan parecidamente al desastre europeo de hoy, con el fascismo resurgente, la pobreza que crece y la democracia como papel p’al culo.
Al mismo tiempo, la política es construcción social histórica y bien vale interrogarse si la sociedad continuará soportando la lógica del ajuste perpetuo de la motosierra y la reaccionaria reestructuración, o si se habilita desde el descontento, la protesta y la organización, la emergencia de una propuesta alternativa que discuta de base el orden económico social en el país.
¿Cómo se puede tener credibilidad cuando se hacen afirmaciones del tipo “el capitalismo está estancado desde hace 50 o 100 años»? Semejantes afirmaciones pueden convenir al mantenimiento de sectas, pero son insostenibles en cualquier debate con los ideólogos y apologistas del capitalismo. No hay manera de disimular esta indigencia teórica con slogans, y menos todavía con las descalificaciones personales (oportunista, revisionista, y semejantes) que usualmente circulan en la izquierda.
“Esta es la libreta de mi padre, obrero metalúrgico en Tánger, estibador en Marsella, ciudadano de la República. Él no tenía las palabras para defenderse. Yo las aprendí, no para mí, para él, para Uds.”
¿Tenemos la suficiente madurez, como para frenar estos intentos? El reto será definido en el mes de agosto.
La heroica resistencia palestina está a su vez en un plano de ebullición, porque más allá de lo horroroso que puede ser el genocidio sobre los territorios de Gaza y Cisjordania, hay un elemento que destaca con fuerza: la fortaleza de la lucha por la reconstrucción de un pueblo ocupado, la lucha por la defensa y recuperación de los territorios, tal como lo ha hecho nuestro pueblo mapuche históricamente.
Desde el principio, la locura de las criptomonedas ha estado plagada de fraude, delincuencia y corrupción y los casos son demasiado numerosos para mencionarlos todos.
Treinta años más tarde, en medio de las contradicciones y encrucijadas políticas de las tres crisis sucesivas de la economía capitalista desde 2007-2008, del cuestionamiento del sistema internacional multilateral surgido tras la II Guerra Mundial y un nuevo ascenso de la extrema derecha, su herencia intelectual y organizativa es uno de los factores positivos de ese “coeficiente Mandel” desde el que debe ser posible reconstruir, con la convicción de su imperiosa necesidad, una estrategia socialista para el siglo XXI.