Por una constitución «Clon» del 80 o una verdadera Asamblea Constituyente.

Secundarios Marchan por una ASAMBLEA CONSTITUYENTE (AC), que resuelva los anhelos de todos.

Lo ocurrido en chile con el plebiscito del pasado 4 de septiembre, equivale a un terremoto grado 10, no tan solo para el oficialismo sino que también para la oposición al gobierno, quienes en su afán de triunfalismo, instalarán en la mayoría del pueblo, la sensación de ser los ganadores del referéndum, por el solo hecho de haber obtenido un 62% de los escrutinios, en favor del rechazo. Los políticos de derecha y del centro neoliberal, buscaran sacar partido de lo acontecido, con el único fin de poner de rodillas al actual gobierno, que no es precisamente una administración de izquierda, pero también al pueblo sometido, que se deja embaucar por esa minoría de privilegiados, que ocupan todos los espacios de comunicación y poder, que les otorga este sistema.

No se puede cerrar los ojos ante un universo de individuos, que no consideró atractiva ni la propuesta de nueva constitución ni la constitución del 80, porque lo claro es que con este proceso constituyente, Chile mostró su verdadera cara; esa que estaba bajo la alfombra, ese chile que después del «bombardeo con amor a la moneda el 11 de septiembre de 1973», convirtió a los chilenos en personas egoísta e individualistas, regidos por un modelo de mercado y un marco jurídico elaborado entre cuatro paredes como fue la constitución del Pinochetismo.

Enfrentar la historia de un país al cual se le enquistó en las entrañas la mentalidad de esclavo, requiere de una visión transversal de muchos actores que anhelan un futuro liberador, desde los que profundizan con múltiples modelos teóricos y filosóficos, hasta los de la «universidad de la calle», que obligan a considerar y tener en cuenta las coyunturas para los análisis como las reflexiones y propuestas más detalladas y profundas, que en el mejor de los casos podrían influir en los acontecimientos del futuro.

Quizás muchos están «al lado del camino, observando como todo pasa y como todo queda», elaborando tesis, hipótesis etc. etc. de lo que se debe hacer y no se debe hacer, y que por lo demás es válido, sin embargo, no se pueden pasar por alto las necesidades inmediatas versus la proyección de un cambio real, desde experiencias comunitarias territoriales hasta las ideas de un nuevo modo de producción comunitario, que podría ser una alternativa real al actual estado de cosas.

A estas alturas, no se pueden invalidar las observaciones coyunturalista, es más, son necesarias en medio de una sociedad que avanza a la «velocidad de la luz», dejando al margen muchas personas. Recién desde ahí podría ponerse en práctica una lectura que permita contrarrestar la manipulación mediática a la que seremos expuestos después de las votaciones y que irán «in crechendo» dirigidas en la idea de una «nueva constitución», que por lo demás será «el Clon» de la constitución del 80.

Si el pueblo de Chile desea cambios coyunturales reales, que lo saquen minimamente del sometimiento neoliberal, lo único que le queda por hacer en esta hora histórica, es retomar la idea de una ASAMBLEA CONSTITUYENTE (AC), que al parecer sería la única alternativa para evitar la cocina que se viene fraguando a espaldas de la mayoría «silenciosa». Una cocina que tiene como objetivo poner en marcha una maquinaria mediática y política que intentará empoderar la idea de una «Convención constitucional» que surja de «hombres notables», muy lejos de aquella elegida 100% por el soberano y que como dijera anteriormente, no será más que el «Clon de la constitución de Pinochet y Guzmán» y que mantendrá a los chilenos en el status quo de la ignorancia y sometimiento laboral.

Votó casi todo el padrón electoral y lo que queda grabado es que el sentir de la mayoría, es «un desconocido» de la élites político-institucionales. Va más allá de las organizaciones sociales que se atomizan, es considerar a los que no están ni ahí. Conocer ese mundo social que experimenta la dureza diaria, aquella que votó rechazo en Petorca (sin agua) hasta los presos de la cárcel. Si se toma esto último en cuenta, se podría decir que existe una desconexión con los anhelos de la gente. Aquellos que no creen en los cambios pues solo ven privilegiados: «Por qué tengo que votar si al otro día tengo igual que salir a trabajar» y «en el peor de los casos, mejor «robar», asi puedo tener lo que los privilegiados obtienen por votos o corrupción».

Desde la coyuntura ¿Qué se puede hacer en un país que por legislación privatiza el agua? ¿Qué se puede hacer en un país que pasa de un estallido a retroceder al mismo lugar de donde comenzo? ¿Qué se puede hacer con un país que requiere profundos cambios en el sistema de pensiones y vuelve a fojas ceros en la materia, luego de la sorpresiva votación del pasado 4 de septiembre? ¿Qué se puede hacer con un país que prefiere quedarse con lo que le dice la TV y no instruirse de verdad en sus derecho? ¿Qué se puede hacer con un país donde hay 7 millones de Chilenos que viven como pájaros recibiendo las migajas de los que ganan a costa de su sacrificio diario? ¿Qué se puede hacer en un país donde los medios de prensa están una hora hablando de la reina muerta de Inglaterra, olvidando el asesinato un 11 de septiembre del presidente Salvador Allende?. Al parecer la respuesta la tienen esos miles de secundarios que hoy marchan después de la votación «Rechazo», por una verdadera constitución que resuelva sus demandas y que emane de una verdadera ASAMBLEA CONSTITUYENTE (AC)

Columna: DavidSantiago Farías Delva.

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