Argentina al borde del precipicio

La izquierda debe actuar e intervenir en la crisis con una orientación política que defienda las libertades democráticas, rechace cualquier intento de proscripción contra Cristina Kirchner y/o el peronismo y gane la calle en unidad de acción con todos los que estén dispuestos a frenar en seco agresiones y/o provocaciones de la extrema derecha. Al mismo tiempo, deberá criticarse la directa responsabilidad del kirchnerismo en la “estabilización” que aplica el gobierno, ahora en formal acuerdo con el programa del FMI e importantes organizaciones empresariales. Debe advertirse que tan brutal ajuste desembocará, más pronto que tarde, en nuevos estallidos de la crisis y más duras confrontaciones sociales.

El poder sigue usando la misma jeringa pero con distinto bitoque

“Leí atentamente los cuadernos que llenaron los tres órdenes antes de reunirse en 1789; digo los tres órdenes, los de la nobleza y el clero así como el tercer estado. Veo que aquí piden el cambio de una ley, acá de una costumbre, y tomo nota. Continué así hasta terminar este inmenso trabajo, y, cuando llegué a reunir el conjunto de todos esos anhelos particulares, me di cuenta con una suerte de terror que lo que reclaman es la abolición simultánea y sistemática de todas las leyes y de todas las costumbres en vigor en el país.” (A. de Tocqueville. Op. cit.)

Argentina. Massa en EEUU confirma con el FMI el modelo de primarización, concentración y extranjerización

Tengamos en cuenta que Massa desembarco en EEUU para negociaciones con el FMI y captar inversiones, pero con el “dulce” que representaba haber concedido un tipo de cambio de 200 pesos por dólar para el negocio de la exportación de la soja, lo que le trajo réditos más que importantes a ese núcleo del poder económico en el capitalismo local.

Economía crítica y crítica a la economía: Bernard Maris… ¡Despierta! Se volvieron locos

La lectura de Maris permite desenredar el enredo. Si empujas el vicio hasta leer a Frédéric Lordon e incluso a Jacques Sapir, todo el edificio teórico de la economía estándar, –esa que justifica la miseria, el hambre y la escasez de los pringaos, y la riqueza, el hartazgo y la abundancia de los privilegiados– se derrumba como un castillo de naipes marcados.