Chile/Argentina. Palantir mira hacia el “patio trasero”

por Libio Pérez Zúñiga

Luego de dos herméticas reuniones con el presidente argentino Javier Milei y de adquirir una mansión en Buenos Aires por 12 millones de dólares, el magnate tecnológico Peter Thiel voló sobre la Cordillera de los Andes para juntarse discretamente en Santiago con dos exponentes de la ultraderecha chilena. Hace diez días el dueño de la empresa Palantir, la empresa de inteligencia artificial (IA) especializada en defensa y seguridad, fundada en 2003, recibió en su hotel -por separado- al ex diputado y ex candidato presidencial Johannes Kaiser, y al ex ministro de Augusto Pinochet, economista y hermano del fallecido presidente Sebastián Piñera. La agenda abierta de conversaciones incluyó la situación política del país y la exploración de eventuales negocios en el país suramericano, ahora gobernado por el derechista José Antonio Kast.

El encuentro quedó confirmado por Piñera, quien público en la red social “X” un breve post en inglés junto a una foto con el empresario e inversionista de Silicon Valley: en su texto el ex ministro de Trabajo y de Minería durante la dictadura dijo que conversaron sobre “el milagro chileno”, las tendencias globales en la actualidad, y que le regaló al también fundador de PayPal un timbre de colección con la frase de Thomas Jefferson: “He jurado eterna hostilidad contra toda forma de tiranía sobre la mente del hombre”.

De la reunión con Kaiser se supo menos, aunque el ex candidato que llegó cuarto en la carrera presidencial del año pasado confirmó al periodista Juan Diego Montalva de The Clinic el interés de Thiel por explorar negocios en Chile.

Thiel ingresó al selecto grupo de los supermillonarios del planeta al cofundar PayPal en 1998, junto al ahora también ultrarrico Elon Musk, y luego vender la plataforma a eBay en 2002 en más de 1.500 millones de dólares. Aumentó su fortuna al invertir en Facebook en 2004 y desde entonces acumular ganancias millonarias por inversiones de riesgo o especulativas.

El 2003 fundó Palantir, la empresa de análisis de datos que hoy está especializada en las áreas de defensa e inteligencia, tiene programas y contratos con la CIA y ICE, que han usado esta plataforma para las redadas contra migrantes a inicios de este año, por las que estuvieron detenidas más de 120 mil personas en distintas ciudades de Estados Unidos.

La plataforma también ha sido usada por Israel en Gaza y El Líbano, y las propias fuerzas armadas de EEUU para ataques selectivos, principalmente en Irán, Irak, Venezuela y en el mar del Caribe.

Palantir también es vendida para el control ciudadano y como herramienta de gestión gubernamental, cruza y ordena datos registrados en los organismos del Estado y entidades privadas (educación, salud, impuestos internos, registro civil, policías, red de telefonía, banca, etc.) por lo que puede diseñar modelos predictivos sociales, así como los comportamientos individuales de las personas.

Thiel, formado en filosofía por la universidad de Stanford, es el autor del manifiesto de Palantir, difundido a mediados de abril pasado, un panfleto que pretende delinear la visión de la plataforma que deja en claro su desprecio por el Estado, la democracia liberal e incluso la competencia empresarial en los mercados. “La democracia es incompatible con la libertad”, ha escrito y reiterados en sus charlas.

Así como invierte en emprendimientos y negocios de riesgo, también financia carreras políticas, como lo hizo con J.D. Vance, hoy vicepresidente de Estados Unidos y en las campañas de Donald Trump, por lo que su empresa ha conseguido millonarios contratos con el Pentágono y la Casa Blanca.

Ahora llegó el momento de mirar hacia América Latina, en línea con la nueva doctrina hacia el subcontinente divulgada por el Departamento de Estado en noviembre del año pasado y que define a este de nuevo como “patio trasero”.

El interés de Thiel en Argentina se explica por sus coincidencias ideológicas con el presidente anarcocapitalista, el “único libertario con posibilidades de reelegirse”, ha dicho, por lo que quiere seguir de cerca el proceso político que encabeza Milei y adquirió la mansión para vivir algunas temporadas en Buenos Aires. En Chile, está explorando.

Johannes Kaiser interpreta su visión política y Thiel llegó a él por los contactos que mantiene con el hermano del ex candidato presidencial, Axel Kaiser. Su capital político creció con su carrera por La Moneda, en la que obtuvo el 13,9 por ciento de los votos entre ocho candidatos, apoyado en su debutante Partido Nacional Libertario, que consiguió elegir a casi una decena de congresistas.

Kaiser probablemente estará en la carrera presidencial dentro de cuatro años, razón por la que no participa en el gobierno Kast, aunque realiza un “apoyo crítico”.

La reunión de Thiel con José Piñera tuvo otro carácter, más bien en su interés en nuevos negocios. Como ex ministro del Trabajo, bajo el mando de Pinochet, impulsó una radical desregulación del mercado laboral, flexibilizándolo, al punto de desarticular los sindicatos y favorecer la negociación individual.

Tan profunda reforma se vinculó a otra más extrema, la privatización de los fondos de jubilación, al crear el mercado de las Asociaciones de Fondos Previsionales (AFP), que traspasó abultados volúmenes de dineros a manos privadas que usaron los fondos para inversiones especulativas. Piñera también es el creador del Código Minero, que impulsó desde el Ministerio de Minería, que fijó las nuevas reglas de explotación de la riqueza del subsuelo chileno.

José Piñera, que ha asesorado a una treintena de países para reformar sus sistemas previsionales, es uno de los arquitectos del modelo neoliberal chileno que aún persiste en casi todos ámbitos del país sureño. Por ello, Thiel y Piñera conversaron sobre el llamado “milagro chileno”, del cual el economista formó parte y puede entregar su experiencia a quienes buscan nuevos negocios y, si es posible, capturar el Estado.

Chile es tierra fértil para Palantir al ser definido por el propio gobierno de Kast como un país “en emergencia”, donde la seguridad pública, la migración irregular y el crecimiento económico están entre las urgencias.

Diario Red

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