Alemania carga contra la solidaridad con Palestina

por Roser Garí Pérez

Los estados capitalistas alemanes llevan décadas reprimiendo la solidaridad con Palestina. Los descendientes de los mismos que se lucraron con el holocausto vieron en la construcción del Estado sionista y su maquinaria de guerra una nueva oportunidad de negocio tras la segunda guerra mundial y de limpiar su genocida imagen. Y es que como dice Nahed Samour, la fisicalidad del Estado sionista es alemana. Alemania proveyó no solo el cemento sino la maquinaria para construir las ciudades de los colonos sobre tierra, aldeas y cadáveres palestinos. Lo hicieron en 1948 y lo hacen ahora. Como se pueden ver en los videos colgados por los sionistas, la maquinaria con la que están arrasando lo que quede de los edificios de Gaza es alemana.

Esta ayuda imprescindible al genocidio en Palestina, ya que Alemania no solo provee de material de construcción, o más bien de destrucción, sino también ejerce un apoyo diplomático que consigue entorpecer y bloquear prácticamente todas las resoluciones de la ONU y la EU, tan solo dejando que se aprueben insuficientes medidas contra algunos colonos sionistas.

En suelo patrio, en Alemania la represión del pueblo palestino y la gente solidaria con él no para de incrementar desde octubre del 2023. Personas, actos, manifestaciones, conciertos, ponencias, exhibiciones y un largo etc. han sido cancelados en los últimos años. Las manifestaciones, sobre todo en Berlín, han sido atacadas con una peligrosa brutalidad, y miles de investigaciones policiales han sido iniciadas contra activistas. Solo en Berlín en los últimos 2 años y medio la policía ha abierto más de 12.000 casos contra activistas. Cientos de ellos están acabando en juicios criminales que agotan la energía y recursos económicos de los activistas afectados. Entre las acusaciones están las directamente relacionadas con la excesiva violencia policial, como resistencia o insultos a la autoridad. En muchos casos en los que la carga de la policía ha dejado heridos algunos muy graves, estás personas reciben acusaciones de haber agredido ellas mismas a la policía, delito grave que puede suponer la perdida de visados y antecedentes penales que afectan a la vida laboral de las personas falsamente acusadas -en los casos en los que hay video del momento son exoneradas en un 95% de los casos, y en todos los videos que vemos de las manifestaciones lo que se ve es a la policía agrediendo a los manifestantes.

Otros juicios se llevan a cabo contra los y las estudiantes. Estas personas son acusadas por sus propias universidades de allanamiento por haber realizado acampadas, ocupaciones o actos políticos que fueron violentamente reprimidos por una policía llamada por los propios presidentes de las universidades, quienes han dado órdenes de expulsión a estudiantes molestos para el status quo, y declarado contra ellos en los juicios.

Miles de investigaciones han sido abiertas por palabras, eslóganes y símbolos. En un movimiento claramente político dirigido a facilitar la represión y criminalización del movimiento propalestina, el ministerio de interior alemán declaró que “desde el río hasta el mar” (en todas sus variantes, menos las que reclaman un Estado sionista libre de palestinos), los triángulos rojos invertidos, y ciertos puños son símbolos de las organizaciones prohibidas Samaidun y Hamas. Por estas palabras y símbolos se han realizado cientos de violentas detenciones y se han declarado unilateralmente decenas de manifestaciones por acabadas antes de llegar a su fin. Estos juicios suelen ser ganados en primera instancia, y aún así la fiscalía, con claras órdenes políticas, sigue llevando a juicio a los activistas hasta varios años después de haber proferido estas palabras. Procesos migratorios de personas que esperan su juicio han sido pausados hasta que se determine la no criminalidad de estas palabras y símbolos.

También se han realizado detenciones arbitrarias por “Israel mata niños” o “los sionistas son fascistas, matan a niños y civiles” (este caso fue ganado en la primera instancia de Berlín, después de que la jueza -in situ- buscara en Google qué es el sionismo y en qué se diferencia del judaísmo.

La policía criminal berlinesa y alemana han creado grupos de trabajo para monitorear las redes y presentar denuncias por posts en las redes sociales. Activistas sionistas que se creen guerreros de una cruzada digital también presentan denuncias a menudo. Algunos activistas con las redes sociales privadas han sido incluso denunciados por sus propios amigos.

Actualmente dos casos contra varios activistas representan la locura de la lawfare que se está sufriendo en Alemania.

– El caso Abdadallah A.

Abdallah es un joven palestino de 36 años que vino a vivir a Alemania cuando tenía dos meses de edad y ha crecido, estudiado y trabajado toda su vida en este país. Alemania, por presiones de la prensa sionista, le ha revocado la nacionalidad alemana, tras conseguirla hace apenas unos meses, por unos posts en las redes sociales. Esto es consecuencia directa de la reforma de la ley de inmigración, adaptada a la ola racista y reaccionaria que sufrimos en este país, disfrazada de la defensa de Israel a existir, su manida Staatsrasön. Dentro de la nueva reforma de la ley de inmigración y preocupada Alemania con su “antisemitismo importado” ahora se incluyen unas vagas referencias a proteger la vida judía por responsabilidades históricas. Y es por este supuesto antisemitismo que Abdallah ha perdido su nacionalidad alemana por haber subido a sus historias de Instagram unas fotos de dos personas que pueden ser interpretados como combatientes de Hamas, aunque no hay ni armas ni slogans.

Con esto Alemania deja claro que hay alemanes de primera y alemanes de segunda que pueden perder su nacionalidad si los alemanes de primera así lo deciden, tal y como pasó en los años 30 del siglo pasado.

– El caso de los Ulm5

Cinco activistas por los derechos humanos entraron el 8 de septiembre en la filial alemana de Elbit Systems en Ulm y realizaron unos actos de sabotaje dirigidos a parar el genocidio del pueblo palestino. Allí esperaron a la policía y se dejaron arrestar sin oponer ningún tipo de resistencia. Desde ese día se encuentran en prisión preventiva en deplorables condiciones en 5 cárceles del sur de Alemania. Varias de las personas están en régimen de aislamiento, una de las personas está en su celda 23 horas diarias.

Para cuando comenzó el juicio el 27 de abril, los defensores de los derechos humanos Crow, Vi, Leandra, Zo and Daniel ya llevaban dos meses más del máximo establecido por Alemania en prisión preventiva. En un principio, en un caso claro, donde ninguna de las personas acusadas niega haber actuado para parar el genocidio en Gaza destruyendo material en Elbit Systems Ulm, la jueza estimo necesarias 16 sesiones judiciales para juzgarles por allanamiento y destrucción de propiedad, a lo que la fiscalía general añadió, pertenencia a una organización criminal que puede acarrear 5 años de cárcel, con el agravante de motivos antisemitas, ya que los Ulm5 pintaron que Israel mata niños y bebes. A esas 16 sesiones iniciales se les han añadido otras 28, con lo que serán un total de 44 días desde finales de Abril del 2026 al Enero del 2027.

Las absurdas acusaciones de pertenencia a una organización criminal tienes graves consecuencias para el movimiento en solidaridad con Palestina en general. Solo el hecho de apoyar públicamente las acciones humanitarias llevadas a cabo por los 5 de Ulm5 puede traer redadas en domicilios y consecuencias legales si estas personas son declaradas culpables. Y con la jueza que tienen en estos momentos, Kathrin Lauchstädt, lo serán.

Desde la excesiva prisión preventiva y absurdas excusas para no dejarles salir en libertad condicional, hasta la decisión de mover el juicio de la corte del centro de la ciudad de Stuttgart, donde debería estar celebrándose, al juzgado de alta seguridad en la prisión de alta seguridad Stammheim, conocida en Alemania por ser donde se celebraron los juicios en los años 70 a las personas acusadas de ser integrantes de la RAF (Fracción del Ejercito Rojo).

Desde que comenzó el juicio el 27 de abril, este ha estado plagado de irregularidades y abusos a las personas acusadas, sus 11 abogados y al público. En las ya 4 sesiones que llevamos, tiempo real de juicio ha sido menos de 8 horas. Teniendo en cuenta que las familias de los Ulm5 realizan viajes internacionales para asistir, que la mayoría de los abogados viven a horas de Stuttgart, y la mayoría del público también, combinado con la aleatoriedad de las citas, que algunas semanas son lunes y viernes, o miércoles y viernes, solo viernes o lunes, miércoles y viernes en un periodo ahora de 8 meses parece indicar que la jueza quiere agotar al equipo legal y el público solidario.

Este juicio que tiene más de juicio de inquisición que juicio del siglo 21, ya que las personas han sido claramente pre-condenadas por un tribunal claramente parcial. Por orden de la jueza presidenta, las personas acusadas son traídas esposadas a las sala y separadas de sus abogados por un cristal antibalas, dando la impresión de ser peligroso delincuentes. Solo pueden comunicarse con su equipo de defensa a través de micrófonos, y lo que dicen puede ser escuchados por sus coacusados y los 5 guardas de seguridad que están en la jaula de cristal, todos ellos pueden ser llamados como testigos. Lo que está pasando en su propio juicio es traducido por unas traductoras, lo cual ralentiza la información que reciben y dificulta su participación en su defensa.

El equipo de abogados lleva desde antes de que empezase el juicio luchando por que sus clientes se sienten con ellos y así poder comunicarse de manera confidencial. La jueza ha desestimado todas y cada una de sus solicitudes al respecto.

También ha desestimado todas las solicitudes para que el equipo de defensa pueda tener una persona tomando notas. Los juicios en Alemania no tienen protocolos públicos, ni se permite grabar video o voz, y lo único que se escribe en el protocolo es lo que el juez o la jueza decida, y esta jueza el primer día no dejó que ninguna de las demandas y solicitudes de los abogados fuese incluidas en el protocolo.

También ha desestimado las demandas de que el publico pueda escribir. Lo cual está incluido dentro del principio de publicidad de los juicios. A pesar de estar el público separado por un cristal antibalas de los abogados, los jueces y la fiscalía, y estar rodeados de 14 guardas de seguridad equipados con gas pimienta, batones y guantes reforzados, alegan que el publico presenta un peligro si tienen en su poder “objetos punzantes”.

A pesar de todo, las personas acusadas están mostrando más dignidad, carisma y buen humor que toda la corte junta. El equipo de abogados está luchando en una sincronía de dimensiones olímpicas, y el público recibe a las personas acusadas con minutos de ovaciones cada vez que entran. Un público siempre lleno hasta ahora a pesar de las dificultades.

Este sentimiento de lucha a pesar de las terribles circunstancias y de deslegitimación de esta farsa de juicio la resume perfectamente el abogado de Daniel, Benjamin Düsberg en su excepcional entrevista en el podcast 99 zu Eins “Actualmente lo único que ayuda a nuestros clientes es… que no reconozcamos o legitimemos esta corte, y como se está comportando por ahora. Esto es lo único que podemos hacer por nuestros clientes por ahora”.

Con esto los Ulm5, el equipo de abogados y el público le está demostrando a lo peor del Estado alemán que está enfrentándose con el movimiento equivocado, y que no parará hasta ver a Leandra, Crow, Daniel, Vi y Zo libres y ver a una Palestina libre desde el rio hasta el mar.

Viento sur

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