Se escribe Colombia, se lee Israel (y Honduras)

Por Marco Consolo

Se escribe Colombia, se lee Israel. Sobre los resultados electorales colombianos se cierne la sombra de Israel en el continente latinoamericano y de las maniobras para desestabilizar a los gobiernos progresistas.

En el fondo se perfila el escándalo internacional del llamado Hondurasgate [i] , con las revelaciones de 29 grabaciones difundidas por una red de periodistas hondureños y por Diario Red, que involucran a los poderes fácticos del país centroamericano, a Netanyahu y a los lobbies sionistas en Estados Unidos y, naturalmente, a la propia Washington.

Una vez más, la realidad supera con creces a la imaginación. La trama es intrincada y vale la pena desentrañarla.

En concreto, círculos israelíes, con el inevitable apoyo estadounidense, preparan el terreno para el segundo mandato del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, ya condenado a 45 años de prisión en Estados Unidos por el tráfico de 450 toneladas de cocaína, lo cual no es precisamente poca cosa. Pero tras unos meses de prisión, el fiduciario israelí Hernández es indultado por sorpresa por Donald Trump, dos días antes de las elecciones amañadas por el fraude en Honduras, que devuelven al gobierno a la derecha de Nasry Asfuradel mismo Partido Nacional de Hernández [ii]. Sus declaraciones son una joya: «Hoy estoy aquí, con la mano de Dios que me sostiene, con la esperanza y la convicción de que lo lograremos. Y hoy debo decirlo con gran claridad: he sido víctima de una conspiración de la izquierda radical, no solo de Honduras, sino también de otros países, así como de funcionarios del gobierno de Biden».

En realidad, más que a un milagro divino, Hernández debe su indulto a la intervención de una «junta de rabinos», es decir, el Consejo de Rabinos de las Américas, dirigido por Yosef Carmona. Hace tiempo, el mismo Carmona había escrito una carta a Trump en defensa del narco-presidente, condenando el «trato inhumano y degradante» sufrido por Hernández. No podía faltar la acusación de antisemitismo contra el entonces gobierno progresista hondureño de Xiomara Castro, que lo había extraditado a Estados Unidos.

En las grabaciones interceptadas, el narco-presidente reprende a sus compañeros de partido por no haber hecho lo suficiente para liberarlo, ya que «el dinero del indulto ni siquiera salió de ustedes», sino «de un consejo de rabinos y de gente que apoya a Israel». Así, iluminado en el camino a Tel Aviv, Donald se convence de liberarlo, porque «buenos amigos en los que confío me han explicado que ha sido tratado de manera severa e injusta».

Los negocios de Tel Aviv

Una vez en libertad, Hernández se pone inmediatamente manos a la obra tanto para saldar su deuda con sus benefactores, como para erradicar el castro-comunismo y «la izquierda radical» del continente. En cuanto al primer aspecto, el expresidente promete una nueva base militar a los Estados Unidos. Pero también generosas ganancias para las empresas israelíes, con el restablecimiento de las ZEDE (Zonas de Empleo y Desarrollo Económico), auténticas ciudades-estado privadas, fuera de la jurisdicción estatal, sin reglas ni derechos, declaradas inconstitucionales por la Corte Suprema de Honduras y, por lo tanto, abolidas por el anterior gobierno progresista de Xiomara Castro (2022-26). Como recuerda el diario italiano Il Fatto: “Tel Aviv está preocupada por la ZEDE «Prospera», una ciudad-estado gestionada por Prospera Honduras Inc. Allí hay inversiones israelíes como el controvertido proyecto de longevidad Vitalia, que lleva a cabo terapias experimentales no aprobadas por la FDA y apunta abiertamente a la inmortalidad. Para Israel, la ciudad-estado es un paraíso de la biotecnología, que también alberga sus startups de ciberseguridad e IA, como «Irregular» y «Utila»” [iii].

Hernández vuelve a la carga con Prospera, en la que también habían invertido Peter Thiel (fundador de Palantir) y otras figuras de Silicon Valley. Además de estas promesas, también están en juego 200 millones de dólares en compras de armamento israelí, 500 millones en turismo y otras inversiones.

La máquina de desprestigio digital

Por el contrario, para combatir el castro-comunismo y «la izquierda radical», propone crear una «agencia periodística digital» para difundir noticias falsas, «que no tenga su sede en Honduras, porque si no nos descubrirían enseguida, sino aquí, en Estados Unidos». Una verdadera máquina de desprestigio, para atacar y desestabilizar a los gobiernos progresistas del continente. Entre las prioridades, menciona explícitamente a la Colombia de Gustavo Petro y al México de Claudia Sheinbaum. Para esta noble empresa se necesitan dólares, pero el propio Hernández revela en los audios que el presidente argentino Javier Milei («el presidente más sionista del mundo», como se autodefine) ya ha desembolsado 350 000 dólares, junto con otros generosos donantes anónimos.

En otras palabras, se trata de una triangulación entre Estados Unidos, Israel y Argentina, por un lado, para volver a poner en el poder al fiel escudero encargado de velar por los intereses israelíes en Honduras. Y, por otro lado, para impedir que la izquierda se mantenga en el gobierno, hoy en Colombia, mañana en México y, probablemente, pasado mañana en Brasil.

El «milagro» colombiano

Dicho y hecho. Tras el fraude y las elecciones amañadas en Honduras, en Colombia el candidato de Trump, Abelardo de la Espriella, encabeza «milagrosamente» la primera vuelta electoral. Hasta ayer, como abogado se dedicaba principalmente a defender a narcotraficantes y sanguinarios paramilitares, pero era un perfecto desconocido en la política. Sin embargo, gracias a una campaña mediática martilleante en las redes sociales, a noticias falsas a montones, a cuentas fantasma activadas para la ocasión, a miles de «bots and trolls», nuestro candidato salta al primer lugar. En el centro de su campaña, con el eslogan «Firme por la Patria», está la lucha contra «la izquierda radical», la promesa de «mano dura contra los delincuentes y los corruptos» (sic) y la construcción de nuevas megacárceles (al estilo de Bukele en El Salvador), para «una Colombia libre, unida y libre de tiranos». Sus mítines abarrotados están a medio camino entre Javier Milei y Nayib Bukele. Pero ya se sabe, una pequeña ayuda de alguna empresa informática «Made in Israel» puede hacer «milagros».

Israel en Colombia, una historia que viene de lejos

Las relaciones entre Colombia e Israel se remontan al lejano 1949 y se intensificaron durante la década de 2000, con el crecimiento exponencial de la represión y de los escuadrones de la muerte paramilitares.

Son conocidos los casos de dos agentes israelíes como Yair Klein, exteniente coronel de las Fuerzas Armadas, y Raifal Eithan, exjerarca del Mossad, quienes entrenaron directamente a los escuadrones de la muerte y a los narcotraficantes desde los años 80. En otras palabras, los paramilitares colombianos heredaron sus tácticas de las Fuerzas Armadas israelíes, que entrenaron a terroristas responsables de más de 90 000 asesinatos. Además de los paramilitares, Klein también entrenó a los sicarios del narcotraficante Pablo Escobar [iv].

Otro caso conocido es el de Raifal Eithan, ex alto oficial del Mossad israelí, famoso por haber capturado al jerarca nazi Adolf Eichmann en Argentina. En 1986, Eithan fue contratado por el entonces presidente colombiano Virgilio Barco como asesor del ejército para impartir cursos de «tácticas contra el terrorismo». El trágico resultado fue el exterminio de la Unión Patriótica, partido de izquierda surgido de los acuerdos de paz con la guerrilla de las FARC. Un caso calificado de «genocidio político» por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Pero, lejos de interrumpirse, las relaciones se fortalecieron con el Tratado de Libre Comercio entre Colombia e Israel, que entró en vigor durante la presidencia de Iván Duque (2018-2022).

Cuando en 2024, durante el genocidio en Gaza, el presidente progresista Gustavo Petro anunció su intención de suspender las relaciones diplomáticas con Israel, este último interrumpió el suministro de repuestos para los aviones supersónicos Kfir. En octubre de 2025, tras el secuestro israelí de una flotilla humanitaria con activistas colombianas a bordo, Petro ordenó la expulsión de toda la delegación diplomática israelí y revocó el Tratado de Libre Comercio. A finales de 2025, Colombia retiró los antiguos aviones israelíes de su flota aérea.

Y hoy, el candidato proisraelí se encuentra «milagrosamente» a la cabeza en la primera vuelta, en una contienda electoral que se decidirá el próximo 21 de junio.


[i] Visita la página de la plataforma digital  Hondurasgate

[ii] El autor de esta nota participó en una misión de observación electoral en Honduras con motivo de aquellas elecciones

[iii] https://www.ilfattoquotidiano.it/2026/05/03/linchiesta-giornalistica-hondurasgate-trump-e-israele-vogliono-riportare-al-potere-lex-presidente-hernandez/8372846/

[iv] La Base TV, https://www.youtube.com/watch?v=nuCt7MK5qhY (minuto 5,58)

Fuente:https://marcoconsolo.altervista.org/se-escribe-colombia-se-lee-israel-y-honduras/

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