Chile. Instituto de Salud Pública: Gobierno pretende eliminar programa estratégico cuya privatización cuesta 400% más al Estado

por Andrés Figueroa Cornejo

  • «El Programa de Evaluación Externa de la Calidad que hace el ISP es muy antiguo y ahorra recursos al sistema, no lo contrario», aseguró la autoridad médica Ricardo Fábrega

El Instituto de Salud Pública (ISP) es «el organismo de referencia del Estado, que promueve y protege la salud de la población, fortaleciendo el control sanitario a través de la vigilancia, autorización, fiscalización, investigación y transferencia tecnológica (…), cumpliendo ello con altos estándares de calidad, transparencia, innovación y equipo humano comprometido con el servicio público», de acuerdo a su portal web. Es decir, en el cumplimiento de sus tareas se juega la vida de las personas.

Una de las funciones estratégicas del ISP corresponde a la ejecución del Programa de Evaluación Externa de la Calidad (PEEC), labor que se desarrolla de manera ininterrumpida desde el año 1972, y que está dirigida al control de los laboratorios clínicos del país para asegurar la buena calidad de los exámenes necesarios para asegurar un buen tratamiento a la población.

Sin embargo, los propios profesionales de la entidad, avalados por su probada excelencia científica y agrupados en la Asociación de Profesionales del Instituto de Salud Pública (APRUS-ISP), advirtieron que «la administración de turno en La Moneda, como ha sido ampliamente difundido, está ejecutando un enorme recorte presupuestario al sector sanitario para ‘ahorrar’ gastos del Estado. Para ello ha puesto su foco en el  PEEC del ISP, lo que redunda en un violento encarecimiento de los servicios involucrados, toda vez que las evaluaciones a los laboratorios tendrían que ser realizadas por entidades internacionales que cobran alrededor de un 400% más de lo que cuesta aplicarla por el ISP».

¿Cómo se ahorra gastando más?

La APRUS indicó que «la evaluación externa de la calidad se ha consolidado como una herramienta indispensable para asegurar resultados analíticos precisos y comparables entre laboratorios. Su implementación no solo permite fortalecer la confianza de los usuarios en sus exámenes, sino también garantizar estándares homogéneos en los distintos establecimientos de salud de Chile».

En el país, esta exigencia se encuentra respaldada por un sólido marco regulatorio. El Decreto Supremo N°20 de 2011, que aprueba el Reglamento de Laboratorios Clínicos, establece en su artículo 23° la obligación de los laboratorios de participar en programas de control externo de calidad para todas las áreas en las que otorguen prestaciones. Del mismo modo, los Decretos Supremos N°18 de 2009 y N°37 de 2010 del Ministerio de Salud determinan que estos programas comportan un requisito esencial para validar los reembolsos de las prestaciones por parte de los usuarios.

Para la APRUS-ISP, las notables discrepancias económicas que se producen entre la oferta internacional para este tipo de programas, que incluye organizaciones como, CAP (EEUU), RIQAS (Reino Unido), UK NEQAS, PNCQ (Brasil), etc. y el PEEC que hace el ISP en el país, valen de tres a cuatro veces más ya que hay que sumar a los costos básicos gastos como el triple embalaje; control de la temperatura; transporte internacional bajo condiciones de refrigeración; seguros; honorarios de agencias aduaneras; y otros. Es así que los recortes presupuestarios para este 2026 pueden llegar a disminuir a la mitad el programa de evaluación de calidad, y, eventualmente, eliminarse totalmente para el año 2027.

En este sentido, los científicos del Instituto pusieron de ejemplo que «un hospital público que ejecuta 15 subprogramas por el PEEC en Chile,tiene un costo de $1.800 millones de pesos. Eso mismo, pero con un programa extranjero, le vale al hospital cerca de $9.000 millones de pesos», lo que significa un desembolso adicional para el Estado de aproximadamente $7.200 millones de pesos. En otras palabras, lo que está definido como racionalización del gasto se convertiría en un costo mayor para las arcas fiscales. Esto califica como un absoluto sinsentido: en lugar de ahorrar, se está generando un gasto anual superior para el país de varios miles de millones».

«Creer que hoy se puede ahorrar en el área de salud es un pensamiento mágico»

El médico, académico de diversas universidades, presidente de la Corporación Alma Ata, ex Subsecretario de Redes Asistenciales, ex Director del Instituto de Salud Pública y parte del directorio de la Revista Científica, entre otras responsabilidades y cargos, Ricardo Fábrega, manifestó que «el Programa de Evaluación Externa de la Calidad que hace el ISP es muy antiguo y ahorra recursos al sistema, no lo contrario», y sumó que «por la información que tengo, es una mala idea eliminarlo o limitarlo, e imagino que las autoridades correspondientes podrán expresar esto mismo a quienes correspondan. A la hora de la verdad, lo importante es que no hagan recortes porque no parece razonable».

– ¿Qué opinión te merece plantearse el objetivo de promover y llegar a alcanzar la soberanía sanitaria, la facultad de producir investigación, innovación tecno-científica propia en el territorio de la salud dentro del país?

«Eso es muy importante. En la actual situación internacional donde el comercio mundial se ve amenazado producto que graves conflictos en curso, muy lejos de nuestras fronteras; tras una pandemia que demostró el valor de contar con la mayor independencia y autonomía sanitaria posible; pues, en vez de estar fragilizando el Estado, lo que necesitamos es fortalecer las capacidades que tenemos para impulsar su desarrollo. Cuando empiecen a golpear de verdad los precios en nuestra economía real a causa de las importaciones, el Gobierno no sólo no podrá recortar más presupuesto, sino que tendrá que destinar más recursos a la salud. De lo contrario, los hospitales van a terminar en peores condiciones de las que ya están. De hecho, si se pretende mantener el precario nivel que tenemos al respecto, con estas políticas, la salud sanitaria saldrá más cara que barata. Lo que ocurre en la economía real no pareciera que se tuviera muy claro. Efectivamente, hay que distribuir los recursos del Estado de manera inteligente. Creer que hoy se puede ahorrar en el área de salud es un pensamiento mágico.»

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