
por Chile Mejor sin TLC
Esta semana llega a Chile una delegación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) encabezada por Jeffrey Goettman, para negociar la eliminación del arancel adicional del 12,5% impuesto por la administración Trump a las exportaciones chilenas. Como organización que ha documentado durante años los impactos de los tratados de libre comercio, Chile Mejor sin TLC quiere dejar en claro lo siguiente:
1. El TLC no ha cumplido sus promesas y no nos protege de los aranceles
En enero de 2004 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio entre Chile y Estados Unidos. Se nos prometió desarrollo y certidumbre. La evidencia muestra lo contrario: no hubo diversificación, sí hubo reprimarización de la economía. La principal ventaja con que se promocionó el TLC, la estabilidad de las reglas, ha sido ignorada por la administración Trump, que impone aranceles de forma unilateral sin costo político. El tratado no nos protege: nos ata.
2. La excusa del trabajo forzoso y los verdaderos motivos
Washington justifica el arancel en los «esfuerzos insuficientes para combatir el trabajo forzoso», pero responde a una estrategia para asegurar el control comercial e incluso militar de los recursos estratégicos de América Latina. Chile está atrapado en medio de esta disputa geopolítica. Mientras EE.UU. negocia en Santiago, el canciller Pérez Mackenna acaba de concluir una estada de cinco días en China, nuestro principal socio comercial y sigue viaje a otros destinos asiáticos. El TLC no nos da herramientas para navegar esta tensión: nos deja desprotegidos. Y aunque el trabajo forzoso es una realidad que existe en Chile, no es ésa la razón de fondo para esta medida.
3. La megarreforma de Kast profundiza el despojo
En paralelo, el gobierno de José Antonio Kast lleva adelante su plan de destrucción nacional que profundiza el modelo extractivista: rebaja de impuestos a las grandes empresas, invariabilidad tributaria y un gigantesco recorte de derechos a los chilenos y chilenas. Mientras negocia con EE.UU pidiendo no ser castigado por la inexistencia de leyes sobre trabajo forzoso, el gobierno está regalando el país a las mismas corporaciones del agronegocio y la salmonicultura que han sido objeto de denuncias internacionales que compartimos, debido a la aguda precarización en que deben desenvolverse sus trabajadoras y trabajadores y el elevado número de muertos por inseguridad laboral en las salmoneras.
4. Una nueva ofensiva autoritaria: la reforma de seguridad
A esta agenda económica se suma una ofensiva política: la reforma constitucional de seguridad presentada por el gobierno. El nuevo «estado de excepción de seguridad pública» propuesto permite restringir derechos como la libertad de reunión, asociación y desplazamiento por hasta 240 días. Con esto, el gobierno busca concentrar un poder excepcional en el Ejecutivo, debilitando los contrapesos democráticos y abriendo la puerta a una «seguridad pública militarizada». Vemos en este intento la voluntad de retroceder a estándares dictatoriales, para detener el creciente descontento social ante la política de shock implementada estos meses.
La visita del enviado de Trump sólo confirma que los tratados de libre comercio no son instrumentos de desarrollo soberano, sino de sujeción colonial al capital transnacional. No nos dieron diversificación, ni bienestar, ni estabilidad. Nos dieron dependencia, extractivismo y vulnerabilidad, favoreciendo sólo al sector exportador y empobreciendo a las y los trabajadores respecto de salarios y derechos. Exigimos al gobierno chileno:
No negociar a espaldas de la ciudadanía los intereses del país. El mismo secretismo que ha imperado en la negociación de los tratados existe hoy, con mayor riesgo ahora para la paz, ya que las presiones por profundizar la alianza en términos militares y geopolíticos son evidentes luego de la generación por Estados Unidos del Escudo de las Américas.
No usar la excusa de los aranceles para profundizar el modelo extractivista que destruye territorios y precariza a los trabajadores.
Reconocer la realidad del trabajo forzoso en la salmonicultura y la agricultura, dejar de perseguir a los defensores ambientales y actuar para erradicarlo.
Retirar la reforma constitucional de seguridad, que busca concentrar poder y restringir derechos fundamentales en nombre de una falsa seguridad.
Chile puede y debe vivir mejor sin tratados que hipotecan su soberanía y su futuro.


