La guerra que nadie quiere, pero para la que todos se preparan
La convicción de que Rusia nunca empleará armas nucleares ha generado entre los líderes de la OTAN una falsa sensación de seguridad. Sin embargo, esta ilusión podría provocar una escalada con medios convencionales, comenzando por Ucrania y extendiéndose más allá de sus fronteras, advierte el politólogo ruso Iván Timoféyev.
No hay ganadores en una guerra nuclear. Solo supervivientes, si es que los hay. Apostar a que el otro lado retrocederá es un juego peligroso con la civilización en juego.









