Ayer fueron los carabineros, con el llamado Paco-Gate; luego los marinos, con las coimas derivadas de las compras fragatas; enseguida el Ejército, con el Milico-Gate, y ahora los aviadores, con el tráfico de estupefacientes desde el norte del país a la Capital.
El mal ejemplo de la política y las instancias civiles siempre les ha servido de acicate para su propia corrupción. Pinochet mismo finalmente se descubrió como un ladrón, además de sus crímenes contra los derechos del pueblo. En más de mil cuentas bancarias en los Estados Unidos acumuló y guardo el dinero arrebatado al fisco y como producto de negocios ilícitos. Qué pudor habría de tener en este sentido después de matar, torturar, hacer desaparecer y exiliar a miles de compatriotas.