Chile. El falso debate económico
“No puede haber aumento del lucro sin una caída de los salarios”.
“No puede haber aumento del lucro sin una caída de los salarios”.
El actual gobierno chileno se encamina a ser uno de los dos que ha mostrado las menores tasas de crecimiento económico desde el retorno a las administraciones civiles en 1990: 2,2% en 2022; 0,5% en 2023, 2,6% en 2024 y un estimado 2,5% en 2025, o 1,95% en promedio. En el segundo gobierno de Michelle Bachelet esta tasa fue de un 1,8%. Las cifras se ubican en el contexto de la caída tendencial del crecimiento durante la última década.
Familiares, colectivas feministas y organizaciones sociales de Ibagué han elevado su voz, exigiendo que este caso no se sume a la interminable lista de crímenes silenciados por la ineficacia judicial.
Este éxito empresarial fue acompañado de la creación de la Asociación del Trabajo el mismo mes de octubre; una organización que agrupó a muchas de las más grandes empresas y organizaciones de empleadores del país, y cuya declaración de principios planteaba que su objetivo “es la defensa por la unión, de todos los patrones contra las imposiciones irritantes e injustas de los obreros que obedecen a federaciones”
Entonces, no vamos a devanarnos los sesos únicamente intentando determinar por cuál candidato hemos de marcar las preferencias sino vamos a poner en duda si acaso votar es o no el sistema más idóneo para la sociedad que nos gustaría existiera
En conclusión, todo este debate apunta a beneficiar los intereses del capital y de las élites privatizadoras, que han hecho, durante décadas todos los esfuerzos para apropiarse de la empresa estatal más rentable de los y las colombianas, creada a punta de huelgas, sudor y sangre de la clase obrera.
Los estallidos de la Gen Z en el Sur Global revelan crisis profundas provocadas por el neoliberalismo. Aunque suelen ser cooptados, su energía confronta un sistema fallido. ¿Puede esta fuerza encauzarse hacia un horizonte progresista?
Las resonancias del pensamiento mariateguiano se extienden hasta el presente. Su crítica al eurocentrismo y su defensa de un socialismo enraizado en las tradiciones latinoamericanas anticipan muchas de las preocupaciones del pensamiento decolonial contemporáneo.
La asistencia de EEUU está en el centro de la campaña electoral, aun cuando tiene poco efecto, por ahora, en los mercados bursátiles y de cambio, territorio de accionar de una minoría, pero vidriera de la economía y la política.
Kaiser busca otorgar un halo sacro —casi de “Señor de los ejércitos”— a Donald Trump.