«Valor, mercado mundial y globalización» / Libro libre
Presento aquí la versión digitalizada de «Valor, mercado mundial y globalización», editado en 2004 por Kaikron, digitalizada por Fondo documental Euskal Herriko Komunistak.
Presento aquí la versión digitalizada de «Valor, mercado mundial y globalización», editado en 2004 por Kaikron, digitalizada por Fondo documental Euskal Herriko Komunistak.
En la actividad participan familiares de los adolescentes caídos y artistas de Puente Alto, como de otras localidades.
¿Cuál es la razón de que la presencia del dinero como fetiche se encuentre permeada —penetrada y ocupada— de erotismo? ¿Por qué el dinero, al cumplir su función re-socializadora de los individuos como propietarios privados, adopta en mayor o menor medida la función que es propia del fetiche erótico?
En la conducción, Hervi Lara y Félix Madariaga. Controles técnicos, Pablo Ruiz.
¿Por qué, con una gestión de gobierno cercana a los 180 años de políticas liberales, Bolivia sigue siendo un país subdesarrollado?
«Son las oligarquías de negociantes, de explotadores de la nación, son los accionistas de la patriotería oficial y lucrativa los que ponen el prestigio de la patria en que no rectifique sus errores, aún reconociéndolos.»
La descomposición política no es solo del gobierno, sino del conjunto del sistema político, de la forma del ejercicio de la “democracia realmente existente” en el país.
La alianza público-privada, impulsada bajo asesoría del Banco Mundial, consolidó un esquema donde una burguesía local históricamente ligada al transporte obtiene utilidades astronómicas —alcanzando el 241% en algunas fases—, mientras el sistema acumula un déficit millonario cubierto con subsidios públicos, socializando las pérdidas.
Una de las razones que puede explicar el fuerte incremento de apoyo a las fuerzas más conservadoras de la sociedad pareciera haber sido la pérdida sucesiva de la fortaleza ideológica experimentada por la representación política de los sectores populares. Porque, lo que uno pierde lo gana el otro.
¿Quién pudiese pensar que el insigne escritor no estuviese ofreciéndonos un cuadro muy realista –ni siquiera impresionista…– del próximo parlamento, para no hablar del próximo führer?