Chile. La estrategia que no adoptará el gobierno
Estamos convencidos que, para la escena política (especialmente, para el Gobierno), la vía social no posee validez alguna.
Estamos convencidos que, para la escena política (especialmente, para el Gobierno), la vía social no posee validez alguna.
Frente a la Marcha de la Criminalización y la Intolerancia del día domingo 10 de septiembre, organizada por el gobierno, la policía criminal y algunas organizaciones auto-designadas como convocantes
Se trata del orden del régimen del capital, cuyas consecuencias sociales regresivas abonan la actual situación de pobreza y pérdidas de ingresos populares, pero claro, estamos en Argentina y con una tradición de organización y lucha que puede recrear desde el conflicto social las condiciones para aguar la fiesta del poder.
A lo largo de la Historia del campo de flores bordado, el pueblo chileno existió de manera efímera, intermitente, como esas luces del faro que a lo lejos, en medio de una neblina vesperal, aparece y desaparece en una incertidumbre de angustia.
Y las expectativas de sustitución del modelo neoliberal que surgieron con la “revuelta” o “estallido social” de octubre de 2019 se vieron neutralizadas con los maquiavélicos acuerdos establecidos entre la derecha y la ex Concertación (a los que se subordinaron el Frente Amplio y el PC…) para generar sucedáneos de asambleas constituyentes.
En las PASO, la sumatoria de la lista alternativa dentro de Unión por la Patria (de Juan Grabois) y las diversas candidaturas de izquierda (FIT-U más otras fuerzas semejantes) logró un caudal muy significativo. En términos electorales ya existe, por lo tanto, un influyente conglomerado de fuerzas que comparten luchas en el movimiento popular. El debate sobre los comicios de octubre-noviembre puede abrir un nuevo horizonte para la izquierda.
En rigor, la dinámica de lucha por reformas y revolución trascienden el momento electoral y constituyen un desafío del movimiento popular y la izquierda en su conjunto.
Ni farsas constituyentes, ni circos electorales, ni ilusiones pantanosas de la institucionalidad. Nuestro camino es el poder popular, la revolución y el socialismo.
No vivimos un periodo de revoluciones. Las y los socialistas siempre tratan de hacer avanzar las tendencias democráticas y progresistas. Como ocurre a menudo en la historia, las acciones de un imperio moribundo crean un terreno común para que sus víctimas busquen nuevas alternativas, por embrionarias y contradictorias que sean. La diversidad de apoyos a la expansión de los BRICS es un indicio de la creciente pérdida de hegemonía política del imperialismo.
Por otra parte, el estallido social de octubre de 2019 sigue siendo considerado por la Derecha y los suyos como un fenómeno de desorden público y delincuencia callejera, pese a que el masivo movimiento estuvo a punto de defenestrar a Sebastián Piñera, el multimillonario presidente de Chile.