
por Fundación SOL
El Informe Mensual de Calidad del Empleo (IMCE) de Fundación SOL revela un nuevo deterioro del mercado laboral chileno. Además del aumento del desempleo, 2,6 millones de personas presentan problemas de subutilización de la fuerza de trabajo y solo el 56,7% de quienes están ocupados cuenta con un empleo protegido.
La desocupación en Chile se ubica casi en los dos dígitos y alcanza un 9,8% para el trimestre julio-septiembre de 2026. Más que una crisis de los últimos meses, el empleo atraviesa dificultades que se arrastran desde hace más de una década y afectan las condiciones en las que se desarrolla la vida de las y los trabajadores. Lo que vemos hoy es la agudización de un problema estructural. Desde Fundación SOL hemos aportado a la discusión pública a través del análisis de la calidad del empleo, mediante nuestra serie Informe Mensual de Calidad del Empleo (IMCE), publicada desde hace más de una década.
Las cifras del trimestre julio–septiembre de 2026 muestran un nuevo deterioro. La tasa de desempleo abierto alcanzó 9,8%, un aumento de 1,3 puntos porcentuales respecto del mismo trimestre de 2025, y las personas desocupadas superan el millón: son 1.007.976. Al mismo tiempo, el número de personas ocupadas disminuyó en 102.875 en doce meses. La caída se explica casi por completo por los hombres, cuya ocupación se redujo en 98.992 personas. Entre las mujeres la baja fue de 3.883.
Sin embargo, un análisis más profundo debe considerar la Tasa de Desempleo Integral (TDI), uno de los indicadores más relevantes y, a menudo, ignorados en los análisis laborales. Además de quienes están en desempleo abierto, la TDI incluye a las personas desalentadas y a quienes están en subempleo horario. Es decir, incorpora a quienes dejaron de estar disponibles para trabajar por falta de oportunidades y a quienes, pese a tener un empleo de jornada parcial, desean y están disponibles para trabajar más horas.
En el trimestre actual, la TDI alcanzó 13,9%, 1,4 puntos porcentuales más que hace un año. La brecha entre hombres y mujeres sigue siendo significativa: la tasa llega a 12,9% entre los hombres y a 15,3% entre las mujeres, 2,4 puntos porcentuales más. El indicador se mantiene muy por encima del desempleo abierto y confirma que una parte importante de los problemas de empleo queda oculta cuando se observa solo la tasa oficial.
El subempleo horario también evidencia un problema de gran alcance. Hoy, el 24,5% de las personas ocupadas trabaja en jornada parcial y, dentro de este grupo, el 30,9% lo hace de manera involuntaria: desean trabajar más horas y están disponibles para hacerlo. Esta proporción aumentó desde el 29,1% registrado un año atrás, lo que muestra que la situación del empleo no puede analizarse solo a partir de la cantidad de puestos de trabajo existentes.
Un tercer indicador de la fragilidad del mercado laboral es el subempleo profesional: personas con educación superior completa que se desempeñan en ocupaciones que no requieren ese nivel de calificación. En julio–septiembre de 2026 son 1.266.501 personas, equivalentes al 32,1% de las personas ocupadas con educación superior completa. Esto significa 30.320 personas más que hace un año, cuando llegaban a 1.236.181.
Esta situación trasciende la posibilidad individual de encontrar empleo y evidencia las dificultades de la estructura productiva para generar puestos de trabajo capaces de absorber una fuerza de trabajo cada vez más calificada. Una parte importante de quienes completaron estudios superiores termina en empleos que requieren niveles de calificación inferiores, en muchos casos después de haber asumido importantes costos, e incluso deudas, para financiar su educación.
El deterioro también se observa al ampliar la mirada a otras dimensiones de la calidad del empleo. En el trimestre actual, la Tasa de Subutilización de la Fuerza de Trabajo (SU4) alcanza 23,8%, lo que significa que 2.693.719 personas presentan problemas de desempleo total, parcial o potencial. Este indicador incluye tanto a las personas desempleadas como a quienes trabajan menos horas de las que desean y a quienes, sin buscar activamente un empleo, están disponibles o podrían incorporarse al mercado laboral.
A ello se suma que solo el 56,7% de las personas ocupadas tiene un empleo protegido; un 26,4% trabaja de manera informal y otro 16,8% presenta una inserción laboral endeble.
Estas cifras ponen de manifiesto la insuficiencia del programa “Chile despega”, propuesto por el Gobierno, cuya meta de crear más de 100.000 nuevos empleos durante los próximos meses y 2027 resulta insuficiente ante la profundidad de la crisis. Por un lado, su escala no permitiría reducir de manera sustancial la tasa de desempleo abierto, que es apenas una primera aproximación a los problemas del mercado laboral. Por otro lado, no aborda las dimensiones más complejas de la estructura del trabajo: el desaliento, las distintas formas de subempleo y la precariedad del empleo existente. Enfrentar la crisis laboral que atraviesa el país exige superar una mirada centrada solo en la cantidad de empleos y poner en el centro la calidad y las condiciones en que se generan.









