Argentina. Otra burrada de Milei
Si Milei quiere refutar a Marx, lo mínimo que se le puede pedir es que conozca las nociones elementales.
Si Milei quiere refutar a Marx, lo mínimo que se le puede pedir es que conozca las nociones elementales.
Héctor Germán Oesterheld fue un escritor y guionista argentino nacido en 1919, pionero de la historieta nacional y creador de otras obras fundamentales como Sargento Kirk, Mort Cinder y Ernie Pike. De formación científica (era geólogo), volcó su sensibilidad humanista en relatos que exaltaban la solidaridad y la dignidad de los oprimidos.
«Tenemos derecho a un salario digno y también tenemos derecho a no ser obligados a dejar la salud y la vida en el trabajo. Los trabajadores deben saber que pueden cesar las tareas de riesgo ante la mínima contingencia. Porque si es evitable, no es un accidente. Trabajamos para sobrevivir y terminamos muriendo en el trabajo. ¡Basta de muertes obreras! ¡Basta de concebir a la salud como negocio!»
Más allá del estancamiento estructural, la distribución del ingreso es regresiva y se agrava con las reformas estructurales previstas para la próxima legislatura nacional: reforma fiscal, laboral y previsional.
Naturalmente, la teoría del valor de los austriacos, y en particular su absurdo e irreal principio de la imputación, son funcionales al ocultamiento de un sistema que se erige sobre la explotación del trabajo. Aquí no hay ciencia, sino simple apología, y a cualquier costo.
Scott Bessent visitó a Caputo y a Milei en clara señal de compromiso estratégico para atar a la Argentina a la lógica de reordenamiento mundial que impulsa Washington.
Lo que sigue es una experiencia vivida y conceptualizada en una escuela pública de nivel medio, en el sur de Santa Fe.
Para eso «se unificaron» funcionarios nacionales, jueces, fiscales y grupos racistas y supremacistas.
Pero pronto toda esta habladuría anarcocapitalista se derritió y, en cambio, Milei se vio obligado a adoptar el paquete económico neoliberal estándar para una economía emergente en dificultades con deuda e hiperinflación; es decir, recortes profundos en el gasto público y servicios, junto con incentivos para las grandes empresas e inversores extranjeros y, por supuesto, el respaldo de otro paquete del FMI.
Levantar el cepo es la demanda de los grandes capitales que quieren libertad para ingresar capitales y sacar los excedentes que ellos generen en actividades económicas para remesar utilidades al exterior.