Paren el mundo, me quiero bajar. Por Aram Aharonian

Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad

La reconfiguración del orden mundial quedó interrumpida por la intervención militar de Rusia en Ucrania, que pateó el tablero de una hegemonía exclusiva de Estados Unidos, que se arrogaba la prerrogativa de la intervención, la injerencia o la invasión de territorios ajenos a sus fronteras.

El escenario final de la guerra debiera reordenar las relaciones internacionales… y surgirán relatos para justificar la mutación hegemónica. Esa franquicia única de tono imperial que creía ostentar Washington hace agua, quedó perimida.

La derecha mundial nunca duda, lo tiene todo claro: la ecuación esmás bombas, más muertos, es igual a menos problemas.Mientras, casi todo el progresismo y la izquierda siguen perplejos ante la guerra, sin saber qué hacer. El estado de shock perdura desde 1989, cuando cayó el Muro de Berlín, cuando se terminó la Unión Soviética.

Y del otro lado, una izquierda llena de palabras y slogans, pero sin saber…

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