Comunicado del Frente Antiimperialista Internacionalista

En los últimos días asistimos a una peligrosa escalada de la administración de EEUU contra Cuba, que parece replicar el patrón ya ensayado anteriormente contra otras naciones que defienden su soberanía.
A una situación de guerra híbrida que se ha prolongado durante más de sesenta y seis años y que incluía un hermético bloqueo comercial y financiero, atentados terroristas, incursiones armadas, propagación de epidemias, la creación y sostenimiento de los más violentos grupos de oposición y de innumerables otras formas de desestabilización dirigidos a un cambio de régimen en la isla, la actual administración de Donald Trump ha añadido el más férreo control de las importaciones de petróleo que impide por completo el acceso de Cuba a este insumo esencial para la vida cotidiana de cualquier sociedad.
No satisfecho con el devastador efecto de esta última medida, que lleva al pueblo cubano a virtuales niveles de mera subsistencia, EEUU manifiesta su voluntad de mantenerla y de reforzar cualesquiera otras medidas orientadas a promover una rebelión popular contra la dirigencia revolucionaria, a la que desvergonzadamente responsabilizan de la situación con una propaganda asfixiante.
La última medida, que reproduce el patrón seguido contra el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, consiste en la fabricación de una acusación penal contra el general del Ejército Revolucionario cubano Raúl Castro Ruz como supuesto responsable del derribo, hace más de 30 años, de dos avionetas de la organización terrorista “Hermanos al Rescate” que, en verdad, habían penetrado reiteradas veces en el espacio aéreo y habían desoído las advertencias de la defensa aérea cubana.
Esta matriz de opinión, repetida hasta la saciedad por todos los medios sistémicos, pretende revestir a Raúl Castro, una figura ejemplar y de enorme prestigio entre la población cubana, de una aura de criminalidad que justificaría cualquier acción que EEUU desee emprender contra él, como ya ha sucedido con Nicolás Maduro, para justificar su secuestro para llevarle ante los tribunales de EEUU.
La acusación contra Raúl Castro, al igual que sucediera anteriormente contra Nicolás Maduro, viene acompañada de un enorme despliegue naval que incluye un portaaviones, un destructor y un buque logístico, que hace sospechar las intenciones, cuando menos, de una operación “quirúrgica” para dar un golpe de mano mortal a la dirigencia revolucionaria, sin necesidad de que su presidente solicite permiso al Congreso para esta operación de guerra. No se puede descartar el secuestro o el asesinato de Raúl Castro, ya señalado como criminal merecedor de tal destino.
Sin embargo, el nivel de conciencia antiimperialista del pueblo cubano es demasiado elevado para las miserables pretensiones de la administración norteamericana. Podrán dar un golpe mortal y provocar un enorme daño, pero resulta inimaginable la rendición de la Revolución, teniendo en cuenta los años de consistente formación política de su pueblo y su inquebrantable determinación por defender su soberanía frente a lo que todo cubano percibe con meridiana claridad: que su principal enemigo es el imperialismo, como reiteradamente sostuvo Fidel Castro.
Resulta estremecedor que puedan prosperar tales acusaciones contra la nación cubana que, habiendo demostrado su vocación internacionalista desde el triunfo de la Revolución, compartiendo con otros pueblos y naciones no lo que le sobraba, sino lo que exigían la decencia y la dignidad humanas, se vea ahora abandonado por aquellos que en el pasado recibieron su generosa y desinteresada ayuda. Las campañas de alfabetización, las brigadas médicas, la formación de decenas de miles de médicos para los países en desarrollo, la decisiva ayuda militar a Angola para detener la extensión del régimen colonial de apartheid sudafricano y, en fin, la acogida de 23.000 niños ucranianos afectados por la tragedia nuclear de Chernobil, entre otras muchas acciones internacionalistas, claman a la conciencia de todas estas naciones que ahora guardan silencio, cuando no colaboran abiertamente con ella, sobre la genocida política de EEUU contra Cuba.
La mera existencia de la Revolución cubana es una amenaza para los EEUU porque cuestiona su política expansionista en toda la región latinoamericana. El control de todos los recursos del continente es vital en el momento actual de pérdida de hegemonía estadounidense; garantizar las materias primas y las cadenas de suministro es lo que le permitiría continuar la escalada bélica en Oriente próximo y materializar su Estrategia de Seguridad Nacional de marzo de 2025.
Además, los intereses de la mafia estadounidense de origen cubano, representada por el secretario de estado Marco Rubio, no son sólo ideológicos, sino materiales y muy concretos. Este sector no es sólo una influencia, sino que forma parte de la administración Trump y pretenden hacerse con las empresas, los bienes inmobiliarios y todo lo que conformaba la colonia estadounidense en la isla.
Lo que Cuba necesita ahora no es compasión: es un apoyo real y efectivo, político y económico, denunciando la criminal política de EEUU en todos los foros internacionales, con campañas oficiales de contrapropaganda, rompiendo todas las relaciones con los países que la respaldan y dedicando todos los esfuerzos económicos y diplomáticos para romper el criminal bloqueo, llevando el tan necesario combustible y los medios técnicos para la generación de energías renovables, como así están haciendo, aún tímidamente, Rusia, China y algunas organizaciones de solidaridad con Cuba. Ya se echa de menos el apoyo decidido del gobierno español, al que tanto gusta de proclamar los permanentes y estrechos lazos de hermandad con las naciones latinoamericanas. Su decidida toma de postura en su favor en estos tiempos sería un innegable estímulo para otros países del continente, muchos de ellos también deudores de la solidaridad cubana del pasado.
Para terminar, esta ofensiva contra Cuba debe servir de última advertencia a otras naciones latinoamericanas que, pese a sus tibias declaraciones y, en algunos casos, envíos de ayuda humanitaria, persisten en una actitud suicida de contemporizar con la administración de EEUU, en la creencia de que no levantar la voz les protege de ser la siguiente en la lista de las naciones agredidas, como ya han advertido. La agenda de EEUU está ya muy clara para todo aquel que no se empeñe en cerrar los ojos a la realidad: la decadencia de su hegemonía es imparable y, ante un mundo multipolar emergente, necesita hacerse con el control absoluto de todo el continente americano. Solo la unidad continental y un apoyo coordinado y decidido a los países del Sur Global y a las instituciones de gobernanza multilateral que están promoviendo, les permitirá escapar de un previsible destino de sumisión y expolio en beneficio de los grandes capitales que rigen los destinos de EEUU.
25 de mayo de 2026,
Frente Antiimperialista Internacionalista
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Fuente: https://frenteantiimperialista.org/alerta-sobre-inminente-operacion-contra-cuba-comunicado-del-fai/









