Le toca ahora a Cuba, la soledad en lucha

por Carlos Angulo

Ajeno a permitir el intento imperial de abatir la Revolución cubana, sería sentir a mansalva atravesar transversalmente por la columna vertebral del mundo amoroso y solidario un gran lamento, un largo y tortuoso llanto como el que padecemos por una gran idea en nuestra Venezuela Bolivariana.

No obstante sigue en curso la mayor infamia de la historia, el asesinato de lesa humanidad anunciado a voz populi por todos los medios comunicacionales del mundo imperial contra la República de Cuba, el pueblo más solidario de la tierra.

Conmueve la indiferencia de hacia dónde ciego mira el mundo, que ningún país sensible y amoroso ha sido capaz de atravesarse para evitar esta desgracia.

De qué dinero estamos hechos carne, que no arriesgamos defender lo que más amamos soberanamente. De qué esclavitud estamos inertes que no gritamos contra lo injusto. Qué esperanza nos ha vuelto avestruz la solidaridad y la autodeterminación de los pueblos.

Qué olvido vistió a Vietnam, Namibia, el Congo, Burkina Faso contra el recuerdo cubano pulso a pulso con sus luchas.

Cuántos muertos internacionalistas cubanos custodian con su sangre y su coraje todavía la liberación de Angola, y están en las raíces de los árboles dando sombra camino a Argelia, Sudáfrica agradecida por Mandela.

Qué sentirán todos ellos, ver la soledad del hermano derramar su sangre ante el Goliat moderno, que un tiempo no muy lejano en el Salvador, Nicaragua, Guatemala la derramó también para apoyar la liberación de sus pueblos.

Qué vidas no han salvado los médicos cubanos en el mundo, digamos Moscú cuando Chernobil, el pueblo de Venezuela, Chile, o Bolivia en la hora de las epidemias, entre tantos otros países que en su silencio lo saben.

No está fácil ver desde la barrera, la debacle de la sensibilidad planetaria como espectadora, divisando cómodamente el cierre imperial del cerco de la violencia contra nuestros hermanos cubanos.

Mientras contamos dinero al capital y nos miramos al espejo para ir hermosos, a inevitablemente sentir y asistir, estemos donde estemos, y luego del genocidio en Gaza perpetrado por el mismo enemigo imperial de este mundo, a otra de las horas más tristes de la brutal historia contemporánea.

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