La injerencia electoral sionista llega a Colombia

por Marco Consolo

En América Latina, el escándalo del «Hondurasgate» [i] no se ha quedado en Tegucigalpa: en Colombia ha estallado como el caso más evidente de injerencia electoral documentado hasta la fecha. Un laboratorio donde se ha jugado sucio: manipulación digital, desinformación coordinada, falsificación de los datos electorales. Todo ello con un objetivo preciso: deslegitimar al gobierno progresista de Petro como una «anomalía» que hay que corregir, (no como una decisión soberana del pueblo colombiano); sabotear la candidatura progresista de Iván Cepeda del Pacto Histórico; avivar el pánico económico y entregar el país a la derecha.

El Proyecto Júpiter y la plataforma Petroleaks no son « fake news», sino la columna vertebral de un aparato transnacional que interviene antes, durante y después de las elecciones.

Proyecto Júpiter: la IA como arma de guerra política

El «Proyecto Júpiter» marca un punto de inflexión: la desinformación se industrializa. La IA produce y multiplica contenidos manipulados, narrativas tóxicas y datos distorsionados. En este contexto entra en escena Grok, el chatbot de X de Elon Musk, acusado de difundir información falsa para desacreditar a Cepeda. El algoritmo que debería informar se convierte en un generador automático de alarmas económicas y escenarios apocalípticos, diseñados para asociar al Pacto Histórico con la inestabilidad y el colapso.

La estrategia es clara: saturar el espacio digital con miedo, hacer creer que una victoria progresista equivale a la fuga de capitales y al colapso de los mercados. No se trata de análisis, sino de terrorismo informativo.

Petroleaks: el centro neurálgico de la guerra sucia

Si Jupiter es el laboratorio, Petroleaks es la caja de resonancia. Petro ha denunciado una red de empresas que habría financiado operaciones digitales entre Colombia y Estados Unidos. Por su parte, el director de la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF) de Colombia, Wilmar Mejía, ha hablado abiertamente de una plataforma gestionada desde el extranjero para difundir propaganda contra el Gobierno, con un entramado empresarial que abarca Colombia, Estados Unidos, Panamá, Brasil, España e Italia [ii].

PetroLeaks no es, por tanto, un caso aislado, sino que forma parte del «Hondurasgate». Financiaciones opacas, operaciones comerciales simuladas, propaganda dirigida, manipulación mediática. Una infraestructura invisible en la que la política no se hace en las calles, sino mediante algoritmos.

Estas operaciones prepararon el terreno mucho antes de las elecciones. Y tal y como anticipaban las grabaciones, Donald Trump apoyó abiertamente al candidato de la derecha también en Colombia. Así, la convergencia entre los lobbies internacionales, la derecha local y las plataformas digitales encontró su punto de encuentro en la campaña contra Cepeda.

El amigo israelí: Black Cube y el «fraude algorítmico»

Uno de los aspectos más inquietantes que ha sacado a la luz el «Hondurasgate» es la incorporación de empresas «privadas» israelíes en los sistemas de inteligencia y de seguridad electoral. No se trata solo de asesoramiento técnico, sino de una intervención directa de estructuras de inteligencia «privadas» en procesos que deberían estar bajo un control público y transparente.

En el caso colombiano, el aspecto más grave es la acusación de manipulación directa del sistema electoral, mediante la violación de la seguridad informática en el recuento de votos y la transmisión de los resultados. El ya expresidente Gustavo Petro ha denunciado fraudes perpetrados desde el extranjero, en concreto desde Israel: «Las elecciones las han robado unos israelíes ricos dirigidos por un genocida y lo han hecho desde el extranjero modificando los resultados de la votación». En su cuenta ha hablado de «alteración de los resultados en más de 1 600 colegios electorales», sobre todo en las zonas de Bogotá, Antioquia y el norte de Santander [iii].

En este contexto, Petro ha vuelto a arremeter contra Israel, al que acusa de «fraude algorítmico». Según sus declaraciones, «hoy tenemos pruebas de una modificación de las direcciones IP de varios servidores de la Oficina Nacional de Registro. Esto significa que el software ha sido pirateado y que otras personas han introducido datos relativos a los colegios electorales y a las mesas de votación. El único en el mundo capaz de hacerlo es el Estado de Israel. Solicito una inspección exhaustiva de todos los colegios electorales y un nuevo recuento de todos los votos, con un análisis de las vulnerabilidades del software electoral y de los colegios en los que se han producido irregularidades» [iv]. Todas estas peticiones han caído en saco roto.

Según Petro, el fraude habría sido organizado y gestionado por Estados Unidos a través de empresas privadas de inteligencia. Entre ellas, el expresidente mencionó a Black Cube, una empresa israelí que, según sus declaraciones, «proporcionó algoritmos defectuosos y otro tipo de apoyo…» [v]. Black Cube, fundada en 2010 por los exoficiales de inteligencia israelíes Dan Zorella y Avi Yanus, está compuesta principalmente por antiguos miembros de las unidades de inteligencia y seguridad del Estado de Israel, incluidos exagentes del Mossad, y ha llevado a cabo operaciones de intelligence privada en varios países.

Trump, Netanyahu y la nueva geopolítica del fraude digital

Detrás de esta historia no solo está Colombia, sino una nueva geopolítica de la manipulación electoral. Petro ha relacionado los ataques contra Iván Cepeda y la operación «Hondurasgate» con una trama más amplia, en la que están implicados el primer ministro israelí Netanyahu y el narcotráfico, con el objetivo de «destruir el progresismo en México y Colombia».

La secuencia es reveladora: campañas de desinformación digital, plataformas como Petroleaks, operaciones como «Jupiter», el uso de chatbots como Grok, la intervención de empresas de inteligencia «privadas» como Black Cube, el apoyo público de Donald Trump al candidato de extrema derecha. Se trata de una cadena de montaje de la desestabilización política, en la que cada eslabón tiene una función concreta: generar miedo, deslegitimar, manipular y, por último, certificar como «democrático» un resultado que surge de un sistema alterado.

Colombia, en este contexto, no es solo una víctima, sino también el reflejo de un continente en el que las elecciones ya no se deciden únicamente en las urnas, sino en los servidores, en los data center y en las centrales de propaganda digital. Donde la soberanía no se ve amenazada por tanques, sino por algoritmos opacos, por redes de empresas que operan entre Miami, Tel Aviv, Madrid y Bogotá, y por presidentes extranjeros que intervienen abiertamente a favor de candidatos de extrema derecha.

Colombia vuelve a alinearse con Israel

Tras el paréntesis progresista de Gustavo Petro, la llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia marca un claro retorno a una política exterior de realineamiento con Israel. No se trata de un cambio improvisado: detrás de este giro se mueve una red bien engrasada de diplomáticos, dirigentes de organizaciones judías, líderes evangélicos, operadores políticos y nuevos funcionarios gubernamentales. Un bloque ideológico y religioso que ve en el apoyo político al Estado de Israel no solo una elección geopolítica, sino una misión identitaria.

El contraste con la línea de Petro es total. El Gobierno progresista había roto relaciones diplomáticas con Israel, recortado drásticamente los suministros para la aeronáutica militar, denunciado el Tratado bilateral, suspendido las exportaciones de carbón y se había sumado al proceso iniciado por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia por violaciones de la Convención sobre el Genocidio. Una ruptura profunda, que había situado a Bogotá entre las voces más críticas con el Gobierno de Netanyahu.

Con De la Espriella, la brújula vuelve a apuntar hacia Tel Aviv. El nuevo Gobierno ha anunciado que revocará todas las decisiones del anterior Ejecutivo y que pretende profundizar en la colaboración bilateral. No se trata de un simple acercamiento diplomático: la agenda es ambiciosa y políticamente elocuente.

La prioridad declarada es la colaboración en materia de seguridad, inteligencia, comercio y tecnología. No se trata solo de reabrir por completo los canales diplomáticos y operativos con Israel, sino de volver a ser uno de sus principales aliados en América Latina. Una posición que convierte a Bogotá en una pieza estratégica dentro de la red regional que Netanyahu busca consolidar, también a través de los Acuerdos de Isaac, la plataforma político-diplomática que Israel utiliza para expandir su influencia, aprovechando la combinación de cooperación militar, tecnología y diplomacia religiosa.

El legado de Duque: Bogotá de la mano de Tel Aviv

Pero el regreso de Colombia a la órbita israelí no se remonta a Abelardo de la Espriella: se trata de un legado político que hunde sus raíces en el Gobierno de Iván Duque (agosto de 2018 – agosto de 2022), que convirtió a Israel en un aliado estratégico en materia de innovación, seguridad y transferencia tecnológica. En aquella época, un nombre destacaba por encima de los demás: José Manuel Restrepo, hoy vicepresidente del Gobierno de De la Espriella, por entonces ministro de Comercio, Industria y Turismo. Fue él quien firmó el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia e Israel, que entró en vigor el 11 de agosto de 2020, presentado por Duque como una «apuesta estratégica» para convertir a Israel en un socio privilegiado.

El tratado no consistía simplemente en la eliminación de las barreras arancelarias para miles de productos: abría vías de cooperación en agricultura técnica, seguridad informática, telecomunicaciones, salud, biotecnologías y tecnologías medioambientales. Un paquete de «modernización» del que el anterior Gobierno progresista de Gustavo Petro había manifestado su intención de retirarse, para dejarlo sin efecto.

Hoy, ironía de la historia, muchos de los puntos que Petro quería eliminar han vuelto a ocupar un lugar central en la agenda de De la Espriella y de su vicepresidente Restrepo, quien acaba de anunciar la apertura de una oficina de la Agencia de Emprendimiento e Innovación del Gobierno colombiano (iNNpulsa) en Israel. Colombia vuelve así al punto al que Duque la había llevado.

El círculo mágico político-religioso que ha elegido a De la Espriella

Pero, ¿cómo es posible que un oscuro abogado de narcotraficantes y paramilitares se transforme mágicamente en presidente de la República, después de haber estado muy por detrás en las encuestas?

El nuevo presidente De la Espriella le debe mucho a Israel y al círculo mágico político-religioso que contribuyó de manera decisiva a su victoria. Detrás de su “triunfo” no solo hay una campaña electoral bien orquestada: hay un círculo mágico político-religioso que ha trabajado durante meses para llevarlo a la Casa de Nariño. Un círculo mágico formado por diplomáticos y funcionarios israelíes, dirigentes de organizaciones colombianas proisraelíes y líderes evangélicos: una red que ha apoyado al candidato desde el principio y que hoy influye directamente en las decisiones del Gobierno en materia de seguridad, comercio, tecnología y política exterior.

Ya antes de ser elegido, De la Espriella había prometido restablecer las relaciones diplomáticas con Israel y convertirlas en una prioridad absoluta. Deslumbrado en el camino a Tel Aviv, tanto antes como durante la campaña electoral, multiplicó los encuentros con altos funcionarios israelíes y los anuncios grandilocuentes: nombramiento de embajadores, eliminación de la obligación de visado, retirada de Colombia de la demanda de Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por el genocidio contra el pueblo palestino [vi]. Un reajuste total que culminó con el reconocimiento de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán y la decisión de abrir la embajada colombiana en Jerusalén, a pesar de que la mayoría de los Estados no la reconocen como capital de Israel.

La bendición israelí: entre Netanyahu y la CCJC

Entre bastidores, la embajada israelí en Colombia y los líderes de las organizaciones cercanas al Gobierno israelí han tejido una red de diálogo con el entonces candidato De la Espriella y con muchos de los funcionarios que hoy forman parte de su Gobierno. Una relación que hoy encuentra su consagración política.

El apoyo de De la Espriella a Israel (y viceversa) no es, por tanto, algo improvisado: se trata de un proyecto político construido con el tiempo y con esmero, cuyo objetivo ha sido reforzar los vínculos con organizaciones políticas, religiosas y afines al Gobierno israelí. Tal y como documenta la Revista RAYA [vii], ya en agosto de 2025 De la Espriella defendía abiertamente las operaciones militares de Netanyahu, afirmando que el primer ministro israelí estaba haciendo «lo que tenía que hacer» para proteger a su pueblo —y que él habría actuado de la misma manera para defender a Colombia, «sin importar lo que hiciera falta» [viii].

El 1 de abril de 2026, De la Espriella y Restrepo se reunieron con la Confederación de Comunidades Judías de Colombia (CCJC) y la comunidad judía sefardí de Bogotá [ix]. «Sabéis lo mucho que me importa esta comunidad», declaró el candidato. «Nunca dudaré en defender al pueblo judío, que es nuestro pueblo hermano, y con vuestra ayuda y la de Dios salvaremos y reconstruiremos Colombia. ¡Viva el pueblo de Israel!» [x]. La ovación final no pasó desapercibida en Tel Aviv: Amichai Chikli, ministro israelí de la Diáspora y de la Lucha contra el Antisemitismo, difundió el vídeo del encuentro celebrando el resultado electoral colombiano. «Esto significa no solo el colapso de las ideologías populistas socialistas, sino también el fortalecimiento de la posición de Israel en el continente», escribió en X [xi].

El lobby sionista en Colombia

En la red que ha impulsado a Colombia hacia Israel, destacan con fuerza dos nombres: Kobi Valer, cónsul de Israel en Colombia, y Marcos Peckel, profesor de la Universidad del Rosario, director ejecutivo de la Confederación de Comunidades Judías de Colombia (CCJC) y una de las voces más activas en defensa del Estado de Israel. Valer se ha convertido en el rostro de la misión diplomática israelí tras la ruptura de relaciones entre Gustavo Petro y Benjamin Netanyahu en mayo de 2024. Desde entonces, ha llevado a cabo una intensa labor de presión política, convirtiéndose en el principal interlocutor del Gobierno israelí en Bogotá.

Junto con Peckel, en 2024 Kobi Valer organizó viajes para periodistas, redactores, comentaristas e influencers colombianos a Israel y a los territorios palestinos ocupados. Una estrategia de propaganda (Hasbara) desplegada durante la ofensiva militar sobre Gaza y documentada por El Armadillo [xii].

Marcos Peckel, por su parte, es desde hace una década uno de los rostros más visibles del lobby proisraelí en el país. Presidió la reunión entre De la Espriella y la CCJC, consolidando una relación que ya se había fortalecido mucho antes de la victoria electoral.

El 25 de noviembre de 2025, cuando aún se encontraba muy por detrás en las encuestas, De la Espriella se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Sa’ar. Al comentar la reunión, escribió: «Con la ayuda de Estados Unidos e Israel, podemos, de una vez por todas, acabar con los guerrilleros más antiguos del mundo» [xiii]. Y sin esperar a los resultados definitivos de las elecciones, tanto Netanyahu como el presidente israelí, Isaac Herzog, le habían felicitado por su victoria. «Los amigos de Israel siguen ganando. ¡Vivan los Acuerdos de Isaac!», afirmó Netanyahu en X [xiv]. El 6 de agosto, Gideon Sa’ar se reunió con De la Espriella en Barranquilla y, al día siguiente, representó a Israel en su toma de posesión.

Las iglesias evangélicas y el sionismo cristiano: el segundo pilar de la alianza

Además de la diplomacia, otro actor ha desempeñado un papel decisivo: el influyente movimiento evangélico colombiano, que desde hace años se ha posicionado política y religiosamente a favor del Estado de Israel. En primera línea se encuentran las iglesias que se identifican con el sionismo cristiano o con corrientes judeocristianas. Una de sus principales plataformas es la Confederación Evangélica Colombiana (Cedecol), dirigida por Lyda Arias de García, que reúne a pastores, líderes y representantes de organizaciones cristianas.

Cedecol mantiene una relación directa y de alto nivel con el Estado de Israel. Una clara muestra del nivel de diálogo fue la reunión, celebrada el 2 de julio de 2026, entre el pastor Rodrigo Barreto —vicepresidente de Cedecol, líder de la Iglesia de la Alianza Cristiana y Misionera y funcionario de la Gobernación del Valle del Cauca— y el presidente israelí Isaac Herzog [xv].

Cedecol también cuenta con un canal de YouTube que, antes del inicio oficial de la campaña presidencial, sirvió como espacio de diálogo con políticos cercanos a De la Espriella [xvi]. Tal y como ha documentado la Revista RAYA, Cedecol también promueve viajes religiosos a Israel en colaboración con The Land Tours, un operador internacional de «turismo bíblico, histórico y cultural». En Colombia, la empresa está representada por William Teo Sánchez Camargo, quien se ha posicionado abiertamente a favor de De la Espriella.

Mientras el lobby sionista y partidario del genocidio actúa con total impunidad, reclutando a políticos, influencers, periodistas y estudiantes de secundaria y universitarios, la Revista RAYA ha tenido conocimiento de un documento desclasificado de las Fuerzas de Defensa de Israel. El documento recoge el número de ciudadanos extranjeros que han participado directamente en las operaciones militares del genocidio en Gaza: más de cien colombianos estarían implicados en uno de los peores crímenes contra la humanidad [xvii].

Por último, pero no por ello menos importante, entre la primera y la segunda vuelta electoral, algunas de estas iglesias organizaron una jornada de oración en la que invitaron a votar en contra de las propuestas del candidato de izquierda Iván Cepeda.

El mundo evangélico en el Gobierno de De la Espriella

Antes de su elección, De la Espriella se rodeó de líderes religiosos y figuras políticas con profundas afinidades con Israel. Hoy en día, muchos de ellos ocupan puestos clave en el nuevo Gobierno.

Su mano derecha, Carlos Alonso Lucio, exguerrillero del M-19 (condenado por el Tribunal Supremo de Justicia por denuncia falsa), es uno de los principales puentes entre el mundo evangélico y el nuevo presidente. Su esposa, Vivian Morales, miembro de la iglesia “Casa sobre la Roca”, ha sido nombrada ministra de Educación.

La portavoz del presidente y responsable de las relaciones con los medios de comunicación es Carolina Gómez Sánchezexdirectora ejecutiva de la Cámara de Comercio colombo-israelí. Carolina es hija del pastor Eduardo Gómez, actual comisionado para la libertad religiosa en las Américas de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Pero la lista es mucho más larga.

El nuevo Gobierno es, por tanto, también el resultado de una convergencia entre la diplomacia israelí, el lobby judío, el sionismo cristiano, los operadores políticos y los líderes evangélicos. Una red que ha acompañado a De la Espriella durante la campaña y que ahora orienta su política exterior, su seguridad, su tecnología y su discurso público.

No se trata solo de afinidad ideológica. Israel ofrece a los gobiernos que han convertido la «seguridad» y la «mano dura» en su religión un paquete irresistible para el control masivo: inteligencia, ciberseguridad, tecnología militar e inteligencia artificial. Un arsenal que va más allá de los tradicionales servicios de asesoramiento en agricultura o gestión del agua. Es la promesa de una seguridad total, centralizada y tecnológica.

Una democracia bajo ataque algorítmico

El caso colombiano nos enseña que la democracia puede estar formalmente intacta (urnas, colegios electorales, papeletas, observadores internacionales), pero sustancialmente saboteada y vaciada de significado. El «fraude algorítmico» denunciado por Gustavo Petro, junto con las denuncias de Wilmar Mejía sobre la red criminal que hay detrás de PetroLeaks, son piezas de un mosaico en el que el voto ya no es solo un acto político, sino un dato que se puede manipular.

La pregunta política, hoy en día, no es solo quién ganó realmente las elecciones, sino quién controló el software, quién preparó los algoritmos, quién financió las campañas digitales, quién decidió qué contenidos debían aparecer en los móviles de los colombianos en vísperas de las elecciones. Y, sobre todo, quién tiene interés en convertir a América Latina en un laboratorio permanente de injerencia electoral, donde cada gobierno progresista se convierte automáticamente en blanco de operaciones de desestabilización.

Colombia es el caso más documentado, pero sin duda no es el último. Si la soberanía no se defiende también en el ámbito digital, la próxima «Patria Boba» será la de unos pueblos que siguen votando, convencidos de que eligen por sí mismos, mientras que alguien más —desde lejos— reescribe los resultados.


[i] https://hondurasgate.ch/

[ii] https://www.diario-red.com/articulo/colombia/hondurasgate-confirma-colombia-operacion-internacional-desinformacion-ivan-cepeda-p/20260621034239071679.html

[iii] https://x.com/petrogustavo/status/2068831260982571151

[iv] https://www.telesurtv.net/petro-detalles-fraude-algoritmico-presidente/

[v] https://mpr21.info/el-presidente-colombiano-acusa-a-israel-de-manipular-las-elecciones-presidenciales-en-su-pais/

[vi] https://www.cancilleria.gov.co/sala-de-prensa/noticias/colombia-intervendra-ante-la-corte-de-la-haya-en-el-caso-de-sudafrica-contra-israel

[vii] https://revistaraya.com/migdalia-arcila-valenzuela/1713-la-promesa-de-un-genocidio.html

[viii]  https://www.revistaraya.com/el-circulo-politico-religioso-detras-de-la-alianza-entre-de-la-espriella-e-israel.html

[ix]  https://x.com/MossadAgente7/status/2069042981517086846?s=63

[x] https://x.com/ABDELAESPRIELLA/status/2039389034523324583?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E2039389034523324583%7Ctwgr%5Ef24cb1ae717a17ca27b5fc3459f9222dc3b1f809%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.lasillavacia.com%2Fen-vivo%2Fante-grupo-judio-abelardo-reitera-traslado-de-embajada-a-jerusalen%2F

[xi] https://x.com/AmichaiChikli/status/2068944258241855642

[xii] https://elarmadillo.co/la-madriguera/periodismo-todo-incluido-desde-el-lado-israeli-de-la-guerra/

[xiii] https://x.com/ABDELAESPRIELLA/status/2010871180002279687

[xiv]   https://x.com/IsraeliPM/status/2069019031718261124

[xv]https://www.instagram.com/p/DaTFdb0u6mj/

[xvi] https://www.youtube.com/watch?v=L2HZqadKwQQ.

[xvii] https://revistaraya.com/exclusivo-112-colombianos-han-participado-del-genocidio-en-gaza.html

Fuente: https://marcoconsolo.altervista.org/la-injerencia-electoral-sionista-llega-a-colombia/

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