Colombia. No somos gringos ni queremos ser

por Comando Central del Ejército de Liberación Nacional de Colombia, ELN

Al Gobierno de De la Espriella unos lo llaman autocracia; pero al gobernar para una minoría privilegiada, quitarle derechos inalienables a la mayoría y sostenerse con violencia, se trata de una tiranía; la que al servir a una potencia extranjera, hay que llamar virreinato colonial.

Para materializar la amenaza de destripar a sus oponentes y críticos, De la Espriella arma aún más a sus seguidores, anuncia que agredirá a las universidades, mientras bombardea a ‘diestra y siniestra’.

Al terror gubernamental lo complementan con la subyugación cultural, para que la población asuma como benéficas las políticas de Trump, y como ‘rebaño de ovejas’ aplaudan cada violación de las leyes nacionales y mundiales, que a diario ejecuta el emperadorcito gringo. Buscan que aceptemos ser colonizados y asimilados a su dominio.

Es tanta la subordinación de De la Espriella, que sus emisarios ante la ONU acaban ejecutar con el respaldo a la decisión de Trump de impedir que la delegación de Palestina asista a la Asamblea General anual, que inicia este martes 22 de septiembre.

El arrodillamiento en que se encuentra este gobierno es resultado de la ofensiva de Trump para revivir la momia del colonialismo en todo el mundo, y convertir a los demás países en sus virreinatos.

Hay que revisar lo que dicen los diccionarios sobre el colonialismo:

‘El colonialismo es el sistema político y económico por el cual un Estado extranjero domina y explota a otro foráneo al suyo, a ese territorio se le llama colonia’: ¿cuánto nos dominan?, ¿cuánto nos explotan?

‘Utiliza la fuerza militar y el colonizador impone el control militar, político, económico y social’: ¿cuanto nos controlan?

‘Domina mediante la designación de súbditos del país colonizador’: con De la Espriella y su cáfila.

‘La colonización supone la apropiación de la tierra, y con ella, de su riqueza y recursos’: ¿cuánto nos expolian?

‘Somete a la población, que puede considerarse esclava o sin los derechos de la metrópoli’: ¿cuánto han enterrado el Estado Social de Derecho?

‘La imposición de los intereses de la metrópoli sobre los del país colonizado en materias de cultura, estrategia militar y estrategia económica’: así, los intereses del pueblo y la nación quedan en manos del colonizador.

Franz Fanon (1925-1961), el filósofo caribeño nacido en Martinica y miembro del Frente de Liberación Nacional (FLN) de Argelia, y un estudioso del colonialismo, la subyugación y la asimilación, en su obra cimera ‘Los condenados de la tierra’, sentenció que, «El colonialismo no es una máquina pensante ni un ser dotado de facultades racionales. Es violencia en su estado natural y solo cederá cuando se enfrente a una violencia mayor».

El colonialismo que trata de imponer Trump, se estrella contra la fuerza de la movilización ciudadana, la resistencia y la rebeldía de la mayoría, que impedirán que Colombia la echen hacia atrás y la dejen convertida en un virreinato, y en cambio lleguemos a ser un pueblo y una nación dignos y soberanos.

Fuente: ELN Voces

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