
por Cheuquelen Ñancucheo
534 años de resistencia: a propósito de la marcha histórica del 12 de octubre en la ciudad de Temuco 2026
El pasado 12 de octubre se realizó la marcha por la resistencia Mapuche en la ciudad de Temuco convocada por los familiares de los presos políticos Mapuche de la cárcel de dicha ciudad y comunidades en resistencia, en conmemoración a los 534 años de invasión española.
La denominada Marcha por la Resistencia Mapuche del año 2026 fue una marcha histórica por diversos motivos: el primero es la gran convocatoria que tuvo y que se vio reflejado en varios centenares de personas que marcharon por el centro de la cuidad de Temuco. Autoridades tradicionales del pueblo Mapuche, así como diferentes representantes de los diversos Lof en resistencia; hogares estudiantiles de distintas regiones, así como colectivos e individualidades, tanto mapuche como del pueblo chileno. El segundo: lo emotivo de dicha marcha no solo por la fecha, sino por el trabajo realizado previamente, el cual se vio reflejado en las más de un centenar de banderas azules con sus respectivos colihues, las que representaban cada una con su propio número a los más de 113 presos políticos Mapuche que se encuentran recluidos en las diferentes cárceles del Estado chileno. Lo tercero: es la mezcla de la primera y la segunda, vale decir, en la impronta de una marcha tan masiva cargada de simbolismos en varios aspectos, como por ejemplo, la visualización de las demandas del movimiento Mapuche, la que se vio reflejada en múltiples y coloridos lienzos. El primero de estos se llevó en el frontis de la marcha y representaba al módulo de presos políticos mapuche de la cárcel de Temuco; el segundo lienzo, representando a los prisioneros políticos mapuche de la cárcel de Angol, ambos con la frase: Kiñewaiñ Weichan mew, unidad en la lucha; el tercero, fue uno que decía relación con la exigencias al término del estado de excepción constitucional de emergencia, el que a la fecha lleva 4 años y cinco meses, lo que significa netamente una segunda ocupación militar del territorio mapuche, está vez en el siglo XXI. Así sucesivamente, diferentes lienzos y consignas hasta el final de la marcha.
Además, las 113 y una banderas realizadas por los familiares de presos políticos mapuche de la cárcel de Temuco, dieron una impronta y un simbolismo emocional como pocas veces vistos. Ver la marcha cargadas de banderas azules flameando al viento – sobre todo en la parte final- dio una dimensión emotiva importante, porque no solamente era una bandera azul con un colihue, cosa que ya es simbólico en una cuidad como Temuco, sino que además cada bandera llevaba el nombre de un preso y presa política mapuche recluidos en diferentes cárceles de Wallmapu; cada bandera representaba a ese peñi o esa lamgen que está tras las rejas, pero además representaba a una familia de un Lof en lucha y en conjunto, a un pueblo en resistencia.
Visualizar personas de diferentes partes del Gulumapu, además de los diferentes Lof y autoridades del pueblo Mapuche que se hicieron presentes ese día, hace reflexionar una sola cosa : cuando un pueblo apuesta por la unidad en su legítima lucha y se trabaja socialmente por aquello, respetando las diferencias de cada pensamiento que compone dicho movimiento, tarde o temprano se va haber reflejado en algo. No es de un día para otro, porque detrás de esto hubo un trabajo y porque la diferencia es algo inherente a todo pueblo y todo movimiento.
No olvidar que la ‘Marcha del 12 de octubre’ o la «Marcha por la Resistencia Mapuche» como se conoce comúnmente, representa para los diferentes gobiernos de turnos- sobre todo para el de Bachelet, Piñera, Boric y Kast- la expresión social del principal enemigo interno del Estado de Chile: el Movimiento Mapuche en Resistencia o Autonomista, criminalizado históricamente por los medios de comunicación del orden establecido, sobre todo los últimos 30 años.
Pero ahí estaba nuestra gente, representada en niños y niñas, jóvenes, adultos y adultos mayores, tanto del pueblo mapuche como también del pueblo chileno que llegaron ese día; los hijos e hijas de los presos políticos mapuche; los jóvenes y adultos de comunidades en resistencia que han crecido bajo los patrullajes mixtos y que han tenido que soportar los más de 730 mil controles de identidad, además de la adultez mayor, la que permanentemente junto a la infancia, tienen que soportar los más de 6 tipos de ruidos que asedian Wallmapu: el dron helicóptero; dron avioneta; avión no tripulado; dron convencional; carros anfibios Mowats; Jeep tipo zorrillo, helicópteros del ejército y carabineros, entre otros.
Empatía por la diferentes luchas
En la denominada marcha por la Resistencia Mapuche que se realizó en la cuidad de Temuco hubo 113 banderas azules que representaban a cada uno de los presos políticos mapuche, sin embargo hubo una bandera de color negro con la imagen de una persona y con una frase en mapudzungun que decía:
«Juan Aliste Vega Yem
Tukulpaniegaymün weichan mew»
El pasado 11 de noviembre falleció Juan Manuel Aliste Vega, un luchador social y subversivo que cumplía una pena de 42 años de cárcel en el hospital de la penitenciaria de Santiago, víctima de un cáncer terminal. A Juan Aliste se le condenó como autor material de la muerte del Cabo Moyano. En el 2010 fue capturado en Argentina mientras estaba en clandestinidad y fue extraditado inmediatamente a Chile. Desde ese día hasta el día de su muerte, pasaron 16 años.
El 12 de octubre, en un gesto de solidaridad realizado por los familiares de los presos políticos mapuche del módulo PPM de la cárcel de Temuco, en conjunto con diversas autoridades mapuche y miembros de comunidades que organizaron la marcha, se elaboró una bandera de color negro con la imagen de Juan Aliste Vega, la que fue cargada y llevada durante todo el trayecto en la parte delantera de la marcha. Además, casi al final del recorrido, cuando llegó la multitud a la parte posterior de la cárcel, hubo un homenaje de los organizadores de la marcha donde se realizó un Malon Wiñol, choque de los wiño, y de colihues y un Meli Wirrar (4 gritos) o afafan, donde se mencionó brevemente quién era él, su nombre y su simpatía por la causa del pueblo mapuche:
¡Compañero juan Aliste Vega, Presente!
La bandera negra elaborada por los familiares de presos políticos mapuche de la cárcel de Temuco llegó hasta el velorio de juan Aliste Vega, que se efectuó el miércoles 15 de octubre, en el centro de la ciudad de Santiago de Chile y le fue entregada a su familia.
La necesidad de empatía y solidaridad con la causa mapuche
Sin duda el homenaje a Juan Aliste Vega llevado a cabo por los organizadores de la marcha y validadas por las diferentes expresiones del movimiento mapuche, representa un hecho que sienta un precedente durante los últimos años. ¿Quién más que un pueblo que está siendo asediado en los diferentes zonas de Wallmapu; que tiene muertos; que ha tenido y tiene presos, gente clandestina durante los últimos 35 años en lo que se conoce como el Renacer del Weichan sabe de lo que significa ese dolor?
En la actualidad el pueblo mapuche en su totalidad enfrenta un periodo histórico donde nuevamente ve amenazado la pérdida territorial de su diezmado Wallmapu, así como el incremento represivo del marco jurídico del Estado chileno, lo que trae consigo que en la actualidad existan más de un centenar de presos políticos mapuche, donde la política de dispersarlos se aplica de manera sistematizada y cotidiana como forma de amedrentamiento y castigo. A esto se suman las altas condenas, las cuales, al igual que la dispersión, responden a una medida de Estado donde el «derecho penal del enemigo» se impone como doctrina en los diferentes tribunales chilenos en contra de nuestra gente, particularmente al movimiento mapuche autonomista. Prueba de ello es la condena y sentencia histórica en primera instancia en contra de 18 pu peñi (hermanos) en el denominado caso Molino Grollmus, la que en el total suman más de mil años para el total de los condenados.
Por lo anterior, resulta perentoria la empatía y solidaridad con la legítima causa del pueblo mapuche y sus expresiones de resistencia, tanto del propio pueblo mapuche como del pueblo chileno a través de los diversos actores sociales: estudiantes, pobladores y diferentes movimientos que luchan en contra del sistema capitalista. Mucho se habla y se empatiza con la causa del pueblo palestino ¿y cómo no, si ellos están padeciendo un crimen de genocidio que se puede visualizar en vivo y en directo por las distintas redes sociales a nivel mundial? El mismo crimen de genocidio que vivió nuestro pueblo hace poco más de 140 años tras igual objetivo: la ocupación de nuestro territorio por parte de dos repúblicas: Argentina y Chile. Pues bien, a seis horas y media de Santiago de Chile se encuentra una de las zonas en las que el conflicto territorial entre las fuerzas de ocupación del Estado chileno y el pueblo mapuche, históricamente se ha visto enfrentadas de manera muy desigual. En la denominada ‘zona roja’ en las comunas de Collipulli, Ercilla, Victoria o Curacautín, entre otras, ubicada en la provincias de Malleco -lugares muy parecidos a la Cisjordania o la región de Cachemira entre India y Pakistán-, hay historia de infancia y comunidades mapuche que han sido vulneradas, donde los niños y niñas de hasta diez años que viven en los diferentes lof en resistencia han crecido con los militares en los caminos, carreteras y sectores aledaños a sus comunidades; los han visto ser parte de los diferentes allanamientos y los cientos de miles de controles de identidad a través de patrullajes mixtos, vale decir, nunca han visto a los militares en sus regimientos, no está en su lógica- regimientos asentados a partir del inicio de la primera ocupación militar del siglo XIX, por cierto-, y todo esto bajo un régimen democrático en el marco de un estado de derecho, el cual no es otra cosa que una dictadura encubierta y una nueva ocupación.
Es por esto y por muchas razones más que en la actualidad la empatía y la solidaridad con la resistencia mapuche resulta necesaria y debe concretarse tanto en el sur como en el norte del río Biobío, y seguir caminos en el ámbito internacional, tal como ocurrió a principios de los años 90 y los 2000.









