Graffiti
A lo largo y ancho de mis viajes por el mundo siempre hubo un elemento común: la salpimienta de los graffiti. Ellos exigen estar atento a la literatura que ofrecen los muros. Muros exteriores, en calles canallas, destartaladas y de pobre reputación, o bien muros interiores, frecuentemente alicatados como conviene a las pissotières, edículos, urinarios, vespasianas, cagaderos, letrinas, toilettes o gogues según sea tu cariño.









