Chile. Histórica organización mapuche williche rechaza consulta de comisión de paz y entendimiento de Boric

«La determinación de no participar y rechazar esta Consulta» la asumen «en consideración de la responsabilidad histórica que nos toca asumir, en coherencia con el legado de los chao apo ülmen de esta Junta que nos antecedieron, cuyo compromiso siempre estuvo con el bienestar general, la defensa de los valores humanos universales, y la convivencia con la naturaleza»

El remedio de Frantz Fanon contra el racismo

«Yo soy un hombre y puedo recuperar todo el pasado del mundo. (…) Cada vez que un hombre ha conseguido que triunfe la dignidad del espíritu, cada vez que un hombre ha dicho no ante un intento de sometimiento de su semejante, me he sentido solidario de su acción. (…) Yo, hombre de color, sólo quiero una cosa: Que nunca el instrumento domine al hombre.”

Chile. Se solicita cautelar derechos de Héctor Llaitul violados por Gendarmería: detrás está el gobierno

– ¿Cómo está tu padre, Héctor Llaitul?

«Completamente lúcido, entero. Pese a que el gobierno de Boric quiere quebrar la voluntad de lucha de nuestra gente por todos los medios a su alcance.»

Camelot sigue ahí

La recientemente republicada novela Camelot -de Dauno Totoro Taulis-, de editorial Ceibo, nos remonta a esos convulsionados años 60, plena Guerra Fría. Por sus intensas páginas transitan personajes históricos como el entonces senador socialista y luego presidente Salvador Allende Gossens; la diputada comunista María Maluenda; el presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy; el secretario de defensa norteamericano Robert McNamara; el jefe del Departamento Latinoamérica de la Casa Blanca y luego embajador en Chile Ralph Dungan; el sociólogo y analista político Rex Hopper; y muchos otros. 

Argentina. Izquierda Socialista, catastrofismo crónico

¿Cómo se puede tener credibilidad cuando se hacen afirmaciones del tipo “el capitalismo está estancado desde hace 50 o 100 años»? Semejantes afirmaciones pueden convenir al mantenimiento de sectas, pero son insostenibles en cualquier debate con los ideólogos y apologistas del capitalismo. No hay manera de disimular esta indigencia teórica con slogans, y menos todavía con las descalificaciones personales (oportunista, revisionista, y semejantes) que usualmente circulan en la izquierda.