Trump 2.0
por Daniel Seixo.
por Daniel Seixo.
por Luis Britto García.
El peor mal que azota al pueblo colombiano es la plutocracia que manda en Estados Unidos, representada ahora por Donald Trump, quien amenaza con el uso de más fuerza para lograr su propósito de que la nación colombiana no deje de ser su vasalla; a su lado está otra peste, el capitalismo neoliberal que la oligarquía aplica en el país, con el cual empobrecen y excluyen a la mayoría, mientras engordan aún más a los súper ricos.
En el marco de las elecciones presidenciales en Ecuador, durante la primera vuelta el analista ecuatoriano Dax Toscano señaló a este cronista sobre la necesidad de estar alertas frente a dos influencias externas en el proceso político de su país, lo que conllevaba y que hoy también se constata, un proceso de desigualdad en la lucha por la presidencia. Se refiere a al papel cumplido por Estados Unidos y el sionismo, en materia de apoyo a la candidatura de Daniel Noboa, que resulta ser el instrumento útil para sus intereses.
Las lecciones del pasado, como los acuerdos de Minsk, realzan las dudas sobre la sinceridad de estas negociaciones y parecen infundadas. La ex canciller alemana, Angela Merkel, generó controversia en Europa al admitir que los acuerdos de Minsk de 2014 y 2015 fueron utilizados para ganar tiempo y fortalecer a Ucrania. Esta revelación plantea una pregunta clave: si Rusia accediera a un nuevo alto el fuego, ¿estaría repitiendo el mismo error? Por otro lado, si se niega a firmarlo, podría ser acusada de bloquear la paz, lo que reforzaría la narrativa occidental en su contra.
Cualquier caída en su sector privado se compensa con un aumento de la inversión y la producción en el sector estatal
En el desarrollo de un salto que le dieron a la guerra contrainsurgente con la creación por parte del Estado del paramilitarismo, este encontró en el narcotráfico su principal fuente de financiamiento y sus agenciadores, el Pentágono y los señores de la guerra, la clase política colombiana más recalcitrante en asocio con los militares, sostuvieron sus ejércitos ilegales a muy bajo costo.
El complejo industrial militar sigue siendo un actor clave en conflictos como la guerra en Ucrania, donde empresas occidentales proveen armas y tecnología a las fuerzas ucranianas. Empresas como Lockheed Martin, Raytheon Technologies y Northrop Grumman dominan el mercado estadounidense, mientras que, en Europa, Airbus, BAE Systems, Leonardo y Rheinmetall son líderes en la producción de sistemas de defensa.
No podemos pasar de largo y estamos obligados a mirar con atención los receptores de «dineros calientes» del «amo del Norte», ONG y algunas organizaciones sociales y hasta instituciones del actual Gobierno, que lamentan la decisión de Trump. Piensan que la gente se traga el «sapo» que esos dineros vienen con destinos bien intencionados.
Los efectos de la política gubernamental son desastrosos para la mayoría, pero beneficiosa para una minoría enriquecida.