
por Andrés M. Sarlengo
El domingo 24 de mayo en Venado Tuerto (Santa Fe, Argentina) presentaremos “Radioaprendizajes. Cuando las palabras se echan a rodar”, nuestro nuevo libro. E insistimos: nuestro, porque en “Radioaprendizajes”, se trata de sistematizar y narrar dos experiencias donde la tarea es grupal y comunitaria: más de 20 años de años radio y 22 años de docencia. Y allí -en ese encuentro- las palabras, los afectos, el sostén mutuo y el pensamiento crítico atravesados por la conflictividad de la lucha de clases se “echan a rodar” como práctica social. Comparto aquí con ustedes la introducción del libro:
Radioaprendizajes no es un libro más, ni una mera recopilación de artículos sobre ciertas problemáticas: es la sistematización conceptual de una doble tarea, la radio, por un lado, y las ruedas de convivencia, por otro. Los protagonistas principales en ambos son la escucha, la palabra y el aprendizaje. Eso sí: opera allí como factor primordial que no se puede hacer radio ni establecer dispositivos grupales en las escuelas públicas sin dejar de lado los emergentes de la lucha de clases. En la radio o las rondas se echan a andar las palabras en un planeta que nos pretende “robots alegres” o simples apéndices de tecnologías para ganancias de los empresarios.
En las rondas y la radio son importantes las preguntas y los señalamientos, el silencio oportuno y atento para que en el hablar aparezcan los sujetos en carne y hueso, sus condiciones concretas de existencia, su ser social, su grado de conciencia crítica, en fin: que en ese hablar vaya presentándose quiénes somos, qué deseamos y qué podemos hacer para transformar la realidad que se nos impone.
Radioaprendizajes reúne dos experiencias: más de 1025 programas radiales semanales y más de 22 años en la docencia: dos como facilitador de la convivencia. Contrapuntos es una marca registrada de radio a contrapelo de los designios de todos los gobiernos burgueses que nos vienen dando mal y duro a los y las trabajadores; y también en la docencia se puede sostener algo similar: cómo educar en medio de una crisis social, objetiva y subjetiva, y cuáles son los límites de nuestra labor cotidiana. La experiencia de Profesor de la materia Ciencias de la Comunicación en varias escuelas secundarias de Venado Tuerto y alrededores me enseñó que siempre hay dos planificaciones: la formal y la que deviene del propio proceso grupal. Es imposible brindarse en esta asignatura sin comprender cómo se comunican nuestros estudiantes, sus códigos lingüísticos, sus costumbres, sus consumos de las nuevas tecnologías; y sobre todo me enseñaron que están dispuestos al vínculo y no solo a los contactos virtuales si alguien los ayuda en ese cometido. Hasta ahora -comparando planificaciones de otros colegas- no me equivoqué en incorporar como contenidos a la comunicación grupal e institucional. Pues bien, dime cómo defines comunicación y te diré que pretendes de tus estudiantes: y ello no está separado de cómo el orden capitalista institucionaliza la comunicación al querernos como grupos dependientes/objeto de sus intereses.
La experiencia como facilitador de la convivencia la desarrollo en el texto, más adelante. Igual quiero expresar algo antes que puedan leerla. El rol del facilitador en primero y segundo año de las escuelas secundarias en Santa Fe es clave para acompañar procesos educativos y vinculares de estudiantes que llegan -muchas veces- más confundidos, desamparados y vulnerables que lo que nosotros creemos. Y en una sociedad de clases violenta y cruel la “ternura” es el dispositivo elegido por nosotros (por mí, mejor dicho): legado que nos transmitiera Fernando Ulloa. Eso sí, la “ternura” no es flojera, sino firmeza y analizar cada situación, cada entrevista, cada encuentro como un momento (único, tal vez) de aprendizaje, de escucha, de oportunidad, de insight, de conciencia crítica. Frente a las “corazas” que pibes, docentes e instituciones “fabrican” como modos de ser en este mundo cercano o no tan cercano, recuerdo siempre un cruce de frases que me alienta ante circunstancias de impotencia: “Escuchar es una forma de amar, me dijo César Hazaki; y Mabel Peirú … “a veces a la gente le lleva tiempo darse cuenta que está siendo tratada con ternura”.
Los dejo con el libro y espero/deseo que sirva para pensar en rondas, en grupos, fraternalmente, antes que la IA, el capitalismo de plataformas y las pantallas nos terminen de quitar lo que todavía nos comprende como seres humanos: la palabra, los afectos y los sueños compartidos.


