Perú. Gasolinazo de Keiko Fujimori provoca paros, protestas y bloqueos
La crisis representa uno de los primeros grandes conflictos sociales que enfrenta el gobierno de Fujimori.
La crisis representa uno de los primeros grandes conflictos sociales que enfrenta el gobierno de Fujimori.
No nos interesan las compensaciones económicas porque nuestros propósitos son culturales y territoriales, o sea, no tienen precio.
Este registro corresponde a un extracto del documental «De América soy hijo y a ella me debo» (1972), del gran cineasta cubano Santiago Álvarez, del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).
La cercanía de los dos protagonistas no solo era ideológica: estaban literalmente pegados, en un cuarto a reventar por la aglomeración de diplomáticos, periodistas y revolucionarios.
La tesis fiscal carece de testigos directos. En todas sus aseveraciones, no existe quién las respalde.
Frente a la emergencia, la solidaridad popular ya empieza a moverse. Organizaciones sociales, comunitarias y populares han habilitado puntos de recolección para llevar alimentos no perecederos, agua potable, elementos de aseo e higiene, cobijas, colchonetas, insumos para niños y niñas y otros artículos de primera necesidad a las comunidades afectadas, particularmente en el Chocó.
La privatización de Codelco, nacionalizado en 1971 por el gobierno popular de Salvador Allende, inició mediante concesiones infinitas en 1981, en plena dictadura. Al comienzo de los gobiernos civiles, quedaban dos tercios de la estatal. En la actualidad, sólo un 25% del cobre explotado en el país pertenece al Fisco, mientras la inmensa mayoría corresponde a inversiones de mineras transnacionales.
Un nuevo fenómeno: la alienación masiva de los trabajadores intelectuales a causa de la IA se asemeja a la que sufrieron los trabajadores manuales en la era de las primeras fábricas con máquinas herramienta, lo que amplía aún más el alcance de este tipo de ansiedad y la convergencia objetiva de intereses de todos los trabajadores contra los jefes.
La privatización de Codelco, nacionalizada en 1971 por el gobierno popular de Salvador Allende, inició su venta mediante concesiones infinitas en 1981, en plena dictadura.
El militarismo esconde siempre el mismo silogismo tramposo: la policía está podrida, el Ejército no; usemos al Ejército. En Chile el segundo término es falso, y hay expedientes para probarlo.