Chile. El periodismo cortesano y la criminalización de las barras
Pero, ¿qué pasa con ese modo de ser de las barras que irrumpe en la ciudad, que altera el cotidiano y el orden público?
Pero, ¿qué pasa con ese modo de ser de las barras que irrumpe en la ciudad, que altera el cotidiano y el orden público?
¿Quién define cuáles son los problemas prioritarios del país? ¿Quién determina qué constituye una amenaza? ¿Quién establece los límites de lo razonable y lo posible?
Kast y compañía son delirantes. Admiran a Trump, a Netanyahu, y sobre todo quisieran ser franceses. Pero no lo son, y cuando evocan el término “vándalos” en su ley clasista antipobres, se apropian de la historia de otros. En este caso, de la de un abate en tiempos de la Revolución Francesa que llamó “vándalos”…
Los datos son contundentes. Según un informe del Centro de Estudios Inmobiliarios de la ESE Business School de la Universidad de Los Andes, el 80% de las familias chilenas no cuenta con ingresos suficientes para comprar una vivienda.
Hacemos responsable al Presidente Kast y al Ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, de la salud y vida de nuestro hermano.
Un economista dedicado a organizar colusiones –por ejemplo en los mercados de la carne de pollo, las farmacias, el asfalto o el transporte marítimo– no califica.
«Denunciamos que esta acción tiene como objetivo claro la desarticulación total de los voceros y dirigentes del módulo.»
La violencia estatal contra el derecho a la manifestación y expresión no es un fenómeno nuevo en la historia reciente del país.
El presidente Kast anunció en su Cuenta Pública una reforma a la Ley Indígena 19.253 para permitir arriendos e hipotecas sobre tierras bajo protección. La medida generó el amplio y categórico rechazo de diversas expresiones de los movimientos indígenas e Chile, quienes advierten sobre un nuevo despojo territorial.
El neoliberalismo deja de presentarse como un conjunto de restricciones técnicas inevitables y reaparece como proyecto político explícito, sostenido en una narrativa de reconstrucción nacional. Hubo un neoliberalismo progresista en la práctica (hoy en la oposición), ahora hay un neoliberalismo reaccionario