Colombia. Comandante Marta del ELN habla sobre unidad interna y condición antipatriarcal de su organización política y militar
La Comandante Marta, es quien lidera el Frente de Guerra Occidental del Ejército de Liberación Nacional -ELN-
La Comandante Marta, es quien lidera el Frente de Guerra Occidental del Ejército de Liberación Nacional -ELN-
Según cifras de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), en dos años y medio de administración se han gestionado cerca de 569.000 hectáreas. Cifra que está distante de las 3 millones prometidas en campaña.
La tarea que tenemos es clara: entre todos sacar a Colombia de la degradación, y en cuanto al ELN nos corresponde no dejarnos degradar.
El ELN seguirá cumpliendo ese legado y compromiso de Camilo con el pueblo, a la integridad de su lucha revolucionaria y para que Colombia sea definitivamente otra, tal como la soñó Camilo.
En otras palabras, salir de la crisis económica demanda generar empleo bien remunerado, elevar el poder adquisitivo per cápita y fomentar políticas de desarrollo integral de la producción nacional.
En Colombia, donde el odio ha sido política de Estado, la única salida es construir un poder popular capaz de disputar cada centímetro de democracia real. Porque cuando los poderosos conspiran con medios, jueces, congresistas, generales y banqueros, el pueblo tiene que responder con organización, con unidad, con dignidad.
El hambre es una de las formas sociales que asume la violencia del capital contra el proletariado. Es una pandemia determinada por la mordacidad de la lucha de clases. Por estas razones, la malnutrición moderada y grave del 27% de la población colombiana obedece a lógicas estructurales, más que a simples barreras de acceso y malos procesos de distribución y aprovechamiento de bienes de consumo alimentarios. Su naturaleza es inherente a las regresivas relaciones sociales de producción del capitalismo y a sus leyes de funcionamiento.
Jamás la verdad se construye en la mente alucinante de un individuo, ella es producto de lo que las comunidades construyen en la realidad objetiva. La mentira siempre queda como basura en la vera de los caminos; entre tanto, la historia sigue de largo construyendo futuros.
En esta campaña para las elecciones presidenciales del 2026, los sectores que en sus programas anuncian cambios para terminar con la pobreza y la desigualdad, para que el régimen oligárquico y el imperio norteamericano acepten su ingreso a la institucionalidad estatal, deberán aceptar los dictados del FMI, como lo hizo Petro, quedando de nuevo sin pagar la Deuda Social.
La verdadera partida que se juega no es entre Washington y Beijing, sino entre un modelo de desarrollo extractivista dependiente y la posibilidad de construir una economía soberana al servicio de las necesidades nacionales.