Argentina, a 50 años del Golpe: Plan Cóndor, la memoria contra el olvido
Porque el mundo debe ser cambiado, y nuestros sueños merecen un futuro mejor.
Porque el mundo debe ser cambiado, y nuestros sueños merecen un futuro mejor.
Argentina se sumó sin beneficio de inventario ni reservas a la política estadounidense. Las consecuencias se hacen sentir, especialmente por el impacto de la inflación mundial.
Hoy, Chile revela su integración subordinada a la guerra comercial entre Estados Unidos y sus aliados versus China y sus aliados.
Se intenta vincular a autoridades del pasado con la protección del narcotraficante. Sin embargo, resulta evidente la intención de desviar la atención mediante maniobras judiciales que buscan “encubrir a los verdaderos protectores” que permitieron que la organización criminal de Marset operara libre e impunemente ante las narices de las autoridades.
Esta idea brotó de Fidel Castro, quien entendió como nadie que el imperialismo no negocia, conquista.
Esos hombres, los «Colorados», consiguieron la gloria luchando contra la corona española. Hoy, el gobierno de Paz los ha convertido en unos súbditos más.
Para mayor precisión, el diseño y plan de operaciones apunta a «vencer por sumisión», ojalá antes de iniciar las operaciones militares ofensivas.
Los trabajos que fabrican balas y fusiles son productivos, pero los balas y fusiles son comprados con plusvalía, y son consumidos sin ampliar la producción. Son “no reproductivos”.
Las movilizaciones y declaraciones de rechazo a algunas de estas visitas buscan instalar una señal política clara: Chile no debe convertirse en una plataforma de legitimación para promotores de la guerra, la militarización o la injerencia internacional.
Ahora la supremacía tecnológica y militar redefine los límites de lo legítimo, donde el derecho internacional se desvanece o queda condicionado por quién tiene la fuerza.