Chile. Plebiscito de salida, contexto y lucha de clases
El capitalismo es un monstruo que muta en su proceso de agonía y que su término sólo puede ser en manos de la lucha organizada de la clase trabajadora.
El capitalismo es un monstruo que muta en su proceso de agonía y que su término sólo puede ser en manos de la lucha organizada de la clase trabajadora.
¿Por qué los sostenedores del Rechazo exhiben tan febles argumentos? ¿Por qué recurren a la mentira, al insulto y al falseamiento de los hechos? ¿Cuál es la razón que los obliga a evidenciar tanta indigencia teórica en los debates que se abren a propósito del plebiscito? ¿Por qué recurren, incluso, al robo de las obras de arte hechas por dibujantes de las poblaciones, para su propaganda política?
Estados Unidos y sus aliados pretenden seguir siendo hegemónicos y debilitar a China y a Rusia, o bien erigir un nuevo telón de acero alrededor de estos dos países. Ambos enfoques podrían conducir a un conflicto militar suicida.
Pocos fenómenos naturales de los muchos que ha sufrido nuestro vapuleado territorio, han sido tan perniciosos como la gestión de un partido que fue definido por la CIA y que jamás ha olvidado su origen y su misión.
Si hay lectores atentos a estas líneas, ya se puede ponerle nombre a esa candidatura alternativa, con múltiples aspirantes y aspirantas, que recoja la crítica política del orden existente e imagine un horizonte de transformaciones, con la insignia de la bandera, la soberanía y el internacionalismo popular como emblema.
Si las izquierdas no trascienden sus sectarismos y resentimientos para articular un gran frente plurinacional y popular, difícil será dar respuesta de fondo a esta crisis.
El fenómeno político que constituyen Petro, Francia y el gigantesco respaldo popular brindado a su lucha y a su programa han conmocionado a las viejas élites y ha hecho cimbrar las estructuras del establecimiento, no solo en Colombia, sino en todo el continente.
Hoy en día, el 60% de los trabajadores tienen ingresos reales más bajos que antes de la pandemia; el 60% de los países más pobres están endeudados o corren un alto riesgo de estarlo; los países en desarrollo requieren 1,2 billones de dólares al año para cubrir el déficit de protección social; y se necesitan 4,3 billones de dólares al año —más dinero que nunca— para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Nada se ha hecho para depurar las filas policiales y el profundo sentido antipopular y clasista de sus mandos, entre los cuales las ideas de ultraderecha son las dominantes. Ni siquiera se ha hecho algo para modificar las estructuras internas que replican un clasismo que permite solo a quienes vienen de los sectores más acomodadas ascender a los escalones superiores.
Los electores, primero que nada, se abstuvieron masivamente: un 54% no votó. La mediocridad ambiente, la tartufería de casi todos los responsables políticos, el abandono de lo que realmente le interesa a la población (Salud, Educación, salarios, pensiones, servicios públicos, vivienda…) hace que solo una minoría considere que la política sirve de algo.