Chile. Banco Central y los roces políticos en la coyuntura inflacionaria

Enid Faúndez C.

En estos días y mientras se desarrollan las campañas para el próximo plebiscito constitucional del 4 de septiembre, la situación económica internacional y nacional avanza en una crisis sin tregua. En el último informe de situación económica IPoM de junio, el Banco Central (en adelante BC) reconoce que la inflación en Chile va en escalada, frente al aumento del IPC en un 0,9% en junio y un IPC acumulado a 12 meses de 12,5%, y anunció como medida de contención una nueva alza de la Tasa de Interés (en adelante TPM) a un 9,75%. Debemos sumar además, la devaluación del peso experimentando una caída de un 15% y llegando a la barrera de los $1.000 pesos por dólar durante julio del presente año, evento que sumaría más presiones inflacionarias e incertidumbre.

Mientras tanto, el gobierno a través del ministro Mario Marcel en la presentación del Informe de Finanzas Públicas (IFP), reconoció una potencial contracción económica que podría llegar a un 0,1% del PIB en el 2023, implicando una recesión; recesión que podría flanquear negativamente las proyecciones de gasto social del programa del presidente Gabriel Boric, que tiene un costo aproximado de un 8% del PIB (equivalente a USD$ 26 mil millones). A su vez, la ministra Secretaria General de Gobierno Camila Vallejo causó polémica al interpelar al BC para que tome medidas frente al alza del dólar, generando variadas críticas dentro del espectro político burgués con respecto a la «autonomía del BC». A modo de respuesta para contener la devaluación del peso, el BC anunció un programa de intervención del tipo de cambio y provisión de dólares de hasta USD$ 25.000 millones.

Desarrollo histórico y la visión teórica clasista

En este punto del análisis, nos centraremos en el concepto y materialidad de la «autonomía del BC» para la toma de decisiones. Primero que nada, se debe entender el BC moderno como un vaso conductor entre el Estado y el capital financiero globalizado; o sea, un ente dual. Su rol es clave dentro del modo de producción capitalista y la independencia de este es una piedra de tope cuando se piensa en la reestructuración del Estado burgués. Esta condicionante evidencia la dominación de la clase financiera por sobre el Estado y por sobre cualquier idea de avance socialista. Tal es su poder que incluso influyó políticamente en el borrador de la NC para mantener su autonomía. La función del BC moderno es aplicar una política «objetivo inflación» (denominada académicamente como inflation targeting), consistente en una serie de medidas de control de la masa monetaria como medio de control de la inflación.

Para una mejor comprensión del contexto, es necesario un breve repaso histórico de la evolución del concepto monetario y la razón de ser hasta hoy del BC. En el comienzo de las sociedades humanas la circulación de bienes bajo el concepto de mercancías no existía, dado que en ese tipo de comunidades el suelo y el trabajo eran propiedad común, por lo que los bienes se repartían de manera equitativa. El intercambio de mercancías comenzó cuando comunidades entraron en contacto con otras comunidades y la mercancía se intercambiaba por otras equivalentes. En esta etapa de la evolución del mercado, este no era un modo de producción, sino sólo una forma de articulación autónoma. A medida que las formas de intercambio de mercancías se complejizaron, apareció el dinero causando una separación del mundo mercantil en mercancía, por una parte y dinero por otra; donde las mercancías figuran en el mercado como valores de uso y el dinero como precio de estas. En la esencia de la teoría del “valor-trabajo” de Marx, las mercancías tienen un «valor» producto del trabajo humano  empleado en su realización (trabajo vivo) y ese valor se expresa en el mercado a través de un «precio», el cual se expresa en dinero. Podemos resumir que en el transcurso de la historia el dinero ha pasado por tres etapas históricas, partiendo de «moneda metálica pura (oro)», donde la moneda en sí misma contenía su valor intrínseco, luego la etapa de «moneda metálica subsidiaria» donde el valor en oro, plata o cobre era sólo simbólico y la más reciente etapa, donde toma la forma de «papel moneda de curso obligatorio». Si bien, en un comienzo el papel moneda tenía un valor representativo en oro, plata o cobre, su cantidad en circulación estaba limitada a la cantidad real en oro acumulado en las reservas del Estado; un equilibrio donde la cantidad de dinero necesaria para asegurar la circulación de mercancías, equivalía a la sumatoria de los precios de todas las mercancías -el denominado patrón oro-. EEUU en 1971 para enfrentar los déficits acumulados y agudizados por la guerra de Vietnam, rompió el acuerdo de Bretton Woods y abandonó el patrón oro. En este momento el dinero pasó a ser «dinero fiduciario», controlado totalmente por el BC y el Estado (el dinero fiduciario, es aquel cuyo valor no viene dado por la existencia de reservas de metales preciosos que lo respalden, sino sólo por la confianza que inspira su emisor, siendo convertible en sí mismo, sin la obligación de ser convertible en oro). Es en este momento, y producto que el dinero fiduciario se puede «expandir» con una simple sobre emisión de papeles, que comenzaron los desajustes de la economía moderna como la conocemos. Este tipo de dinero es monopolista, se crea sin tener una relación con la producción de valor y es uno de los pilares de la hiper acumulación y estancamiento capitalista. Al sobre emitirse dinero sin una relación respecto de los valores en circulación, los precios tienden a subir y la moneda a devaluarse causando inflación y burbujas especulativas. Este tipo de dinero, a su vez, ha creado una serie de mercados secundarios en bancos y financieras (capital financiero separado de la producción capitalista), constituyendo una trampa de endeudamiento excesivo que explotó en la crisis hipotecaria y el caída en cadena del mercado bursátil mundial en el 2007-2008 (Crisis Sub-Prime).

Ahora que tenemos contextualizada la evolución del dinero y retomando el tema central, si bien la creación de los BC partió como una medida recomendada por EEUU y bancos europeos en la Conferencia Internacional de Bruselas de 1925 como respuesta a la crisis del 29, su finalidad inicial era principalmente financiera; o sea, que fuese el único emisor de moneda, que tuviera la fiscalización efectiva del sistema bancario y una ley monetaria que consagrara el sistema de patrón oro, medidas que fueron aplicadas también en Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile. Estas instituciones se entendieron «con autonomía» orgánica y funcional, dado que no recibían directivas de autoridades del poder ejecutivo y legislativo. En este contexto, la independencia de los BC permitió homogeneizar el programa de desarrollo del capitalismo y aislarlo de cualquier influencia política. No fue sino hasta el Consenso de Washington en el año 1990, donde se planteó el regreso a los principios liberales y la ejecución de una serie de políticas tendientes a la profundización de la globalización del capital (neoliberalismo), apuntando a limitar cualquier tipo de interferencias al capitalismo global y de limitar el tamaño del Estado para reducir su intervención en las políticas públicas que influyeran en el mercado. Esto generó un nuevo ciclo de acumulación con gran crecimiento rentista y financiero, pero carente de crecimiento en la demanda agregada de los mercados internos y con el resultado adverso de la agudización de la pobreza. En este nuevo escenario, la codicia sacramentó la absolutización del mercado y en ello, los BC gracias a su autonomía favorecieron la instauración de este nuevo modelo, gestionando los desajustes económicos causados por la sobre circulación de dinero fiduciario a través varias políticas monetarias, entre ellas el control de la tasa de interés (TPM) para intervenir en la inversión y producción.

¿Banco Central, independiente de quién?

En resumen la teoría es clara, los BC actualmente manejan la política monetaria libres de la influencia del gobierno de turno; separando así la política fiscal a cargo del gobierno de la emisión del dinero, con el objetivo principal de controlar la inflación, definida como el aumento de precios al consumidor.

La pregunta es si esta institución puede mantenerse exteriorizada a los conflictos sociales, al fetichismo que rodea a sus funcionarios y a la base democrática de sus medidas; a su vez reconocemos que es un instrumento de dominación muy eficaz y que normalmente se le tiende a dar un carácter meramente técnico y científico fuera de toda influencia política, siendo todos estos preceptos erróneos en la realidad. Los políticos que justifican la idea de la autonomía del BC argumentan que a nadie se le puede depositar la confianza para manejar la oferta monetaria. En contraposición,  pareciera que no tuviesen más campo de maniobra ante el avance de la crisis económica que las altas tasas de interés, endeudamiento y déficits elevados, tasas de crecimiento en de-crecimiento, lo que indica que existen frenos adicionales a la demanda agregada y que sólo un cambio radical o medidas novedosas como la renta básica universal podrían revertir estos síntomas.

Más allá de aplicar medidas de control monetario, los BC en su conjunto logran poner de rodillas al Estado moderno frente a los caprichos del mercado financiero; el poder soberano adopta un rol clientelar frente al sistema financiero internacional y los objetivos de desarrollo se someten a los dictados del capitalismo, situación que crea una separación de poderes que conduce a una falta de coordinación entre la política fiscal y la monetaria.

Se debe, además, cuestionar el rol «emisor» de moneda exclusivo y propio del BC, producto de que el desarrollo del sistema bancario ha permitido a la banca privada apoderarse también de la facultad de emitir dinero. Estos últimos crean dinero a través del préstamo; o sea, si una empresa solicita un crédito y las expectativas son buenas, el banco le hará un préstamo, tenga o no reservas. Es decir, le abrirá una cuenta y le entregará un medio de pago que será reconocido por todos los demás bancos (por ejemplo, una chequera y una tarjeta de débito). Ese medio de pago es moneda, aunque no haya sido emitida por el BC, situación que es peligrosa en un mercado moderno donde los bancos privados especulan con grandes masas de capitales ficticios y permiten la evasión de impuestos, etc. ¿Será necesario concentrar toda la banca en una única entidad con control de la clase trabajadora, acabar el secreto bancario y controlar el comercio exterior así como el equilibrio monetario y la planificación fiscal, etc.?

Otro punto a analizar es el rol de «fomento del desarrollo económico, a través del control de la tasa de política monetaria». Considerar el control de tasas como un eje crucial en el desarrollo económico, es desconocer que las crisis económicas se deben principalmente a las contradicciones propias de la estructura del capital y su evolución a través de los ciclos de acumulación dentro del modo de producción mercantil. La rentabilidad del capital no se restableció a sus niveles previos de antes de la Gran Recesión de 1920; incluso entonces la rentabilidad de las principales economías era descendente desde el pico de finales de los años 90 y ahora están incluso por debajo del nivel de rentabilidad alcanzada en la llamada época dorada del capitalismo de posguerra (1948-1965). Así también deben considerarse las causas de la posterior crisis financiera del 2007-2008 producida por del auge del capital financiero por sobre el productivo (capital ficticio) y que se reflejó en un alza de precios de bonos y acciones. Si bien en esta etapa se generó un nuevo ciclo de acumulación, terminó en una catástrofe a escala global del mercado bursátil y donde los gobiernos tuvieron que intervenir para salvar bancos privados, emitiendo más deuda y aumentando los ingresos por impuestos, con recortes en gasto público y provisión de servicios. Posterior al 2008, si bien se pensaba superada la crisis por las fuertes inyecciones de dinero y crédito de los gobiernos y los BC, la deuda total (privada y pública) no se redujo globalmente, al contrario, aumentó aún más. Tras la crisis Sub-prime, los Estados aplicaron bajas en las tasas de interés, pero no lograron impulsar la inversión y frente al estancamiento del capital, las continuas inyecciones de dinero o tasas de interés bajas sólo generaron más burbujas crediticias en el mercado de acciones sin lograr ninguna recuperación real, lo cual arrastró a una nueva crisis social que explotó en varias partes del mundo en los años 2018-2019 -y hasta hoy en día, los Estados y BC respondieron con intentos desesperados para contener e impulsar nuevamente la economía, tratando de evitar otro desplome global del capital. La única salida a la enorme deuda no es otra que la quiebra para deshacerse del capital improductivo y reducir la carga de la deuda mediante default. Evitar la quiebre sólo alarga la duración de la crisis, golpeando duramente y por más tiempo traspasando los costos a los más pobres.

Como explica Marx: a medida que la tasa de ganancia cae en una economía capitalista, es perfectamente posible y de hecho probable que la masa de ganancia aumente, pero en manos de una pequeña parte de la sociedad y se logre una efímera sensación de recuperación económica; frente a ello, cabe reconocer que para frenar o revertir la tendencia a la desintegración del modelo no existe ninguna política o teoría viable, más que pensar derechamente en la superación del mismo.

Referencias:

1.- Informe IPOM Junio 2022, Banco Central.

https://www.bcentral.cl/resumen-ipom/-/detalle/resumen-ipom-junio-2022

2.- ¿Cuánto vale su programa?, reportaje La Tercera.

https://www.latercera.com/pulso/noticia/cuanto-vale-su-programa-las-candidaturas-que-van-a-primarias-responden/6TARAVSM3VGSTN3FHK4L3OVN6Y/

3.- “La autonomía del Banco Central no está en duda, en ningún caso”, Radio UChile.

4.- “Pleno de la Convención aprueba lo justo sobre el Banco Central”, Revista Pauta.

https://www.pauta.cl/politica/banco-central-aprobada-autonomia-pleno-convencion-constitucional

5.- “¿Porqué EEUU abandonó el patrón oro?”, Economipedia.

6.- Baja de tasa de interés y reactivación económica, Radio Uchile.

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