Chile. Nueva Constitución: Las grandes mayorías saben qué votar

Por Luis Casado

Un chiste destinado a mostrar a qué punto un extranjero –alemán para mas señas– puede ser asopado contrariamente a los muy astutos chilenos, cuenta que la mujer de don Otto le ponía cuernos en el sofá de su casa, razón por la cual don Otto vendió el sofá.

Soluciones de este tipo son frecuentes en el campo de flores bordado. Para muestra un botón: un diario santiaguino titula lo que sigue:

“Las Condes lanza plan para reducir los tiempos de espera en los semáforos y así disminuir riesgo de delitos”

Según el razonamiento de los ágiles de Las Condes, el responsable de los asaltos a los conductores de automóviles allí donde hay un semáforo… es el semáforo. O, para ser más preciso, el tiempo que dura la luz roja, tiempo programado electrónicamente y que por lo demás varía a lo largo del día en función del tráfico previsto según los horarios. Me consta que las universidades chilenas enseñan cálculo diferencial, precedido como se debe de la noción matemática de límites, lo que debiese llevar al alcalde de Las Condes a calcular la probabilidad de un asalto cuando el tiempo que dura la luz roja tiende a cero.

Este tipo de razonamiento –que inexplicablemente aún no logra ningún premio Nobel de ningún tipo para nuestros genios–, es aplicado en el debate sobre la Nueva Constitución para argumentar en favor del Rechazo. En el mismo diario, otro titular señala:

“Pablo Echeverría por nueva Constitución: ‘Coarta duramente la libertad para emprender: desprecia la libertad de elegir derechos como la educación, la salud y las pensiones’”

Pablo Echeverría, especulador financiero de su estado, es como el famoso tenista Eleuterio Schnittler Povedilla: no lo conoce nadie. Lo que no quita que, versado como es en cuáticas varias, ofrezca –gratuitamente– su opinión en materias institucionales. Presidente de Moneda Asset, una picante gestora de fondos, critica además el muy moderado proyecto de reforma tributaria del Gobierno: dónde irá el buey que no are… Si Pablito fuese manager de Black Rock Investors, que gestiona la módica suma de 4 billones de dólares, lo recibiría hasta el Papa. Pero no. Pablito no califica.

A este Echeverría (hay otros) no le cabe en la cabeza que ‘la libertad de elegir derechos como la educación, la salud y las pensiones’ no existe para el 99% de la población mundial. Gracias al libre mercado y la Ley de la Oferta y la Demanda, miles de millones de seres humanos se contentan con las sobras, o simplemente no disponen ni de Educación ni de servicios de Salud dignos de ese nombre y aun menos de alguna pensión digna. En la materia no hay mejor ejemplo que los EEUU. Si Pablito no me cree, que lea las memorias de Alan Greenspan, que fue durante 18 años (1987-2006) presidente de la FED, el banco central de los EEUU.

En cuanto a la ‘libertad de emprender’, existe para el 100% de los poseedores de capital. En todo el mundo, incluyendo los países que alguna vez se dijeron “socialistas”.

La Nueva Constitución no tiene nada que ver con los temores de Echeverría, sino en la medida en que le devuelve la Soberanía al pueblo de Chile, y establece derechos sociales y políticos que son moneda común en la mayor parte de los países de la OCDE, grupo al que Chile se enorgullece de pertenecer.

Pasa que Echeverría Pablo está en el sicariado: él defiende los intereses de quienes le pasan su capitalito para hacerlo fructificar en esa estafa que llaman gestión de activos. Cuando algún mamífero dotado de plata no sabe qué hacer con ella, recurre a estos capitalistas por procuración (en Chile diríamos ‘en comisión de servicios…’). Los clientes ponen la plata y Pablo su experiencia. Hasta que Pablo se queda con la plata y los clientes con la experiencia. Los gestores de fondos están asociados en el mundo entero a las peores estafas conocidas en la comunidad financiera. Los grandes bancos disponen de las suyas –gestoras de fondos, digo– y son expertos en todo tipo de trampas, trucos y pillerías.

Lo curioso es que la prensa al servicio de los poderosos los entreviste como si fuesen dignos de crédito. En la materia, es como darle la palabra al “Cabro” Carrera para saber algo del narcotráfico. Para mí esta es la prueba más fehaciente de la necesidad de cambiar de Constitución, y del desespero de los herederos de la dictadura por mantener el negocio como ha estado durante casi medio siglo. La prensa filibustera empezó con los ex ministros de Hacienda, poco sospechosos de probidad en la gestión del interés general, para luego degradarse mostrando a los amarillos caca de oca, y terminar en un albañal de mucho cuidado con este tipo de abrazafarolas en busca de consagración.

Me asiste la convicción de que la inmensa mayoría del pueblo de Chile votará APRUEBO. Mayormente porque 42 años de una institucionalidad impuesta en dictadura por un grupo de desalmados ya basta. El puñado de privilegiados que hizo fortuna mediante el pillaje del erario público, o la multiplicó gracias a la impunidad del robo, la concusión y malversaciones varias, ve con horror que la cueca en cutis se está terminando.

Impotentes, los haddad ben haddad echan mano a lo que les queda, a los iguales o menos que ellos mismos, una tropilla de bien pagados.

La ciudadanía no usará soluciones como la de don Otto: esta vez se trata de deshacerse definitivamente de la clase económico-política parasitaria que vive desangrando al país, explotando a sus gentes y destruyendo el medio ambiente.

La campaña del terror no pasará: ya no pasó.

De norte a sur y de este a oeste decimos APRUEBO.

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