Chile. El Poder Popular y la Lucha nos da lo que la Institucionalidad nos Quita: A Construir Alternativa Revolucionaria para Luchar por el Socialismo

Por Organización Comunista Revolucionaria – OCR

Hemos sido testigos del arrollador triunfo del rechazo con un 61,86% y la derrota del apruebo con un 38,14%, la obligatoriedad a costa de amenazas de multas hizo aparecer como un éxito la alta participación, a pesar de los más de 2 millones que no fueron a las urnas, los más de 200 mil y 77 mil de los que votaron blancos y nulos respectivamente. Este resultado es, por un lado, la derrota y castigo popular al gobierno de Boric, sus niños del árbol y la apuesta reformista social liberal, que impulsó el PS – y el falso PC y los lotes del Frente Amplio con la complicidad de quienes, desde sectores populares, dieron soporte a la política del bloque en el poder. Por otro lado, es el triunfo de la ofensiva burguesa reaccionaria encarnada en los partidos políticos de la derecha por retomar la iniciativa política luego del alzamiento popular y la derrota electoral del plebiscito de entrada. La política del miedo, la mentira y el chovinismo calaron hondo en muchos sectores del bastión de la derecha, pero también en sectores populares que ante la “traición de Boric” y la precariedad e incertidumbre de la vida entregó sus esperanzas a otro proceso, desechando el mamotreto elaborado por los actuales constituyentes; pan y circo que se coronó la noche del pasado domingo 4 de septiembre con su muerte súbita. Sin embargo, ha quedado en evidencia que la falsa disputa que nos quisieron hacer creer respecto de que el rechazo era la “derecha” y el apruebo era la “izquierda” quedó completamente desmentido.

La burguesía debe ahora a través de un pacto superestructural llegar un acuerdo para generar un nuevo “proceso constituyente” esta vez eso sí, ya sin artimañas ni falacias, dirigida y orquestada por los partidos políticos del orden y en un consenso entre los diversos sectores de la burguesía por acomodar una carta magna que siga perpetuando los intereses del gran capital y el imperialismo y nuevamente deje fuera al pueblo y sus verdaderas demandas, las cuales fueron el gatillante del alzamiento popular de octubre.

El reformismo ha fracasado en su formato liberal progresista y en el formato popular. El gobierno (más no el pacto de dominación burgués) claramente es uno de los principales perdedores, la pérdida de respaldo “ciudadano”, la crisis dentro del propio Ejecutivo, la pérdida de poder político. Asimismo, queda en evidencia la desconexión entre el gobierno del Frente Amplio con las amplias masas populares que creyeron representar. Queda demostrada la nula inserción de masas, que su formato de operadores políticos amateur no dio el ancho para legitimar su gobierno. Si bien, sabemos que en las sombras han estado siempre sus padres y madres de la Concertación, hoy se ven obligados a recurrir a ellos de forma abierta para generar medidas de salvataje, las que claramente, serán vía profundización de un Estado contrainsurgente, de represión y aislamiento político de las y los revolucionarios. Por su parte, la derrota del reformismo en formato popular es aún peor, su empantanamiento y pérdida de iniciativa es aún más evidente. El camino de institucionalizar las luchas, de “taladrear desde dentro y con una pata en la calle” y por ahí “lograr cosas” ha demostrado nuevamente su falta de perspectiva de poder y de victoria, las migajas con las que se conforman dan cuenta de su proceso de acomodación y servidumbre con quienes de verdad dirigen. Ni siquiera las comunas con alcaldías representativas de este sector lograron consolidar el apruebo.

Tampoco es de extrañar que ahora el reformismo ñuñoíno ninguneen al pueblo, lo tratan de ignorante, de manipulable, de facho pobre, cuando no bailan su fiesta; los hijos de la concertación están enojados con “su pueblo” pues al parecer no esperaban estos rotundos resultados y la consecuencia es la vuelta a la palestra de los viejos y viejas gobernantes, las momias de la vieja Concertación y los nuevos ricos de la derecha serán quienes gobernarán realmente, se confirma la tesis que el reformismo sólo beneficia a las clases dominantes en contra de la clase trabajadora y el pueblo y allana el camino a la reacción y al fascismo.

El fracaso del reformismo demo – liberal deja en evidencia la persistencia de la inestabilidad en el país y la crisis política e institucional de la democracia burguesa, sus partidos y sus formas de participación, aplicar la misma fórmula que la salida pactada de la dictadura no fue suficiente. Sin embargo, nuestra clase no vislumbra otra alternativa y esa es nuestra propia responsabilidad política.

Sectores del pueblo han confiado en quienes los explotan en la versión rechazo y la versión apruebo, eso desde luego nos apena, y da cuenta que lamentablemente no somos aún una alternativa política para acabar con las injusticias, los abusos, las migajas y conquistar una sociedad distinta. Nosotros, las y los revolucionarios, las y los clasistas, las y los comunistas debemos hacernos una profunda autocrítica del porqué no hemos sido capaces de aportar como lo requiere el momento histórico desde el alzamiento popular de octubre hasta el actual escenario electoral constituyente. No hemos tenido la capacidad de generar las condiciones para verdaderamente iniciar un proceso revolucionario que acorrale a los dueños del poder y la riqueza y nos perspective en la conquista del poder para las y los trabajadores.

El 18 de octubre y el alzamiento popular y sus demandas vuelven como un fantasma a recorrer las vidas de las y los populares, las alzas en los precios de los alimentos básicos, los combustibles, los servicios básicos, el desempleo, la precarización y la sobreexplotación en el trabajo, la pobreza y la malnutrición, el robo de las AFP y las ISAPRES,  instalan nuevamente la urgente necesidad de organizarnos y luchar para impulsar un pliego de demandas y un programa revolucionario que agrupe a las grandes mayorías y que a través de la protesta popular logre ir arrebatando derechos. Debemos romper radicalmente con la pasividad, la quietud, la desmovilización, la desarticulación y la falta de iniciativa política, debemos pasar a la ofensiva demostrando que el único camino es el poder popular, la revolución y el socialismo.

Saludamos a quienes de forma honesta y consciente no asistieron al circo electoral, a quienes de manera consecuente han venido marcando un camino de rebeldías que enfrente el tema del poder y su conquista por parte de la clase trabajadora y no sus tácticas de control, adormecimiento y contrainsurgencia que reluce en las urnas cada cierto tiempo para darle validez y legitimidad a su sistema de explotación y dominación. Con orgullo de clase vemos a la juventud popular en las calles protestando por acabar con el lucro en la educación y mejorar las condiciones actuales del estudiantado, a las y los pobladores exigiendo viviendas y barrios dignos y el fin de las alzas y la precarización de la vida, a las y los trabajadores luchando diariamente con los patrones por arrebatarles parte de su riqueza y lograr mejorar las condiciones de trabajo y de vida de la clase, como el pueblo Mapuche enfrenta la militarización, la prisión política, el proceso de autonomía y autodeterminación impulsado en las comunidades en conflicto. En conjunto debemos retomar el camino de octubre, volcarnos a construir desde lo más hondo y profundo el nuevo poder, ese que emerge de la clase trabajadora organizada y que a través de la protesta popular y la lucha directa impone su fuerza, su pliego y programa.

Ya lo hemos dicho desde nuestra fundación como organización comunista revolucionaria, el camino institucional, las urnas del poder, el poder local, los procesos constituyentes sin el poder en la clase trabajadora, no son ni nuestra táctica ni nuestra estrategia, muy por el contrario, bregamos por la emancipación de la clase trabajadora a través de una revolución proletaria y la conquista del poder. El actual escenario eran dos apuestas en el marco del mismo sistema capitalista monopólico, la opción apruebo no tocaba un ápice los intereses de los grandes capitales, ni cuestionaba la propiedad privada, menos aseguraba los derechos básicos para las y los trabajadores y el pueblo. A su vez, la propuesta posmoderna de la “inclusión” y la “plurinacionalidad” al estilo burgués y liberal, no tienen ninguna conexión con las necesidades reales del pueblo pobre.

Se hace urgente para enfrentar la actual coyuntura del bloque en el poder de “acuerdo nacional” la articulación de las fuerzas del campo revolucionario, para existir como corriente ante los ojos de nuestro pueblo y construir una alternativa anticapitalista, antipatriarcal y antimperialista. Debemos articularnos para luchar y hacerle frente a la cocina que impusieron las y  los poderosos desde el acuerdo del 15 de noviembre, y realizar todos los esfuerzos posibles para que la burguesía no logre el fin último de su pacto que es el cierre del actual ciclo de lucha y, por el contrario, hayan avances reales en la unidad de la clase trabajadora y el pueblo, la conformación del programa socialista, la creación de un verdadero bloque popular revolucionario y la constitución del Partido Comunista para la Revolución.

¡¡¡La Rebelión se Justifica!!!

Súmate a la Lucha Comunista Revolucionaria

Único Camino: Poder Popular, Revolución y Socialismo

Organización Comunista Revolucionaria 

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