Versión sobre cooperación de Alex Saab con agencias gringas la originó un profesor de la Universidad de Miami que en 2015 vendió un «certificado de inocencia» a un exgobernador de La Guajira (Colombia) acusado de paramilitarismo




Redacción: La Tabla Plataforma de Periodismo de Datos 21 MAY 2026

Lo que agencias como Associated Press y Reuters presentaron como una “revelación de inteligencia” –el supuesto rol del enviado venezolano Alex Saab como colaborador de la DEA– tuvo un origen muy distinto: la estrategia de defensa de un académico estadounidense procesado por lavado de dinero.

Se trata de Bruce Bagley, profesor de la Universidad de Miami, cuya credibilidad quedó sepultada por sus propias contradicciones judiciales en noviembre de 2021. Los fiscales del distrito sur de Nueva York demostraron entonces que Bagley, en 2015, certificó bajo juramento la inocencia de un exgobernador colombiano vinculado a paramilitares, justo lo que años después dijo haber rechazado por principios. El testimonio contra Saab, construido sobre esa misma credibilidad, se derrumbó.



El caso estalló en noviembre de 2021, cuando el tribunal Case 1:19-cr-00765-JSR reveló un affidavit firmado por Bagley el 15 de diciembre de 2015. Ante notario, el profesor declaró que el entonces gobernador de La Guajira, Kiko Gómez Cerchar, “no está asociado como líder o miembro de ninguna organización paramilitar” y que “no hay evidencia contundente” que lo vincule con redes criminales. El documento, promovido por la defensa de Gómez, fue una suerte de certificado académico pagado –aunque se desconoce el monto exacto– para intentar frenar acusaciones de nexos con el paramilitarismo en Colombia.

Sin embargo, seis años después, en septiembre de 2021, Bagley presentó una solicitud de clemencia en su propia causa por lavado de activos. En ella afirmó que, en 2014, alguien vinculado a Kiko Gómez le había ofrecido 25.000 dólares para redactar un affidavit que exculpara al gobernador. Bagley aseguró entonces que rechazó la oferta porque su “investigación académica revelaba que Gómez sí estaba involucrado con paramilitares”.

Pero los fiscales hallaron la prueba que lo desmentía: el affidavit de 2015, donde Bagley hacía exactamente lo contrario. La contradicción era brutal. El académico, que había construido su reputación como experto en narcotráfico y paramilitarismo, había firmado bajo juramento un salvoconducto para un político señalado por múltiples líderes paramilitares.

El eslabón con Álex Saab:
Bagley fue acusado en 2019 de recibir 2,5 millones de dólares de cuentas controladas por Alex Saab para canalizar fondos, quedándose con una comisión de 300.000. Para obtener una rebaja de condena, Bagley inventó una narrativa: aseguró que Saab era un “cooperante” de agencias estadounidenses, que se reunía con autoridades gringas para entregar información contra el gobierno de Nicolás Maduro. Esa versión fue rápidamente recogida por AP y Reuters, que titularon sobre un supuesto “giro en el caso Saab”.

Pero el castillo de naipes se vino abajo cuando la fiscalía presentó el affidavit de 2015. El testigo estrella contra Saab era, en realidad, un mentiroso reincidente. La defensa de Saab, a cargo de David B. Rivkin Jr. (BakerHostetler), declaró que Bagley “nunca conoció” a Saab y que cualquier afirmación de cooperación era “totalmente falsa”.

Por qué traemos esta noticia ahora:
Luego de que Álex Saab fuera enviado a Estados Unidos, voceros oficiales del gobierno venezolano –entre ellos el presidente de la Asamblea Nacional– han reactivado la versión de que Saab habría colaborado con agencias de inteligencia estadounidenses. En ese contexto, resulta pertinente rescatar un dato clave que no ha sido suficientemente difundido: el origen de esa versión fue un testimonio emitido por un profesor que luego fue desacreditado por los propios fiscales. Esto no constituye una conclusión definitiva sobre la veracidad o falsedad de la colaboración, pero sí un elemento de juicio que cualquier análisis riguroso debería considerar

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