Economía crítica. Necesitamos construir la arquitectura del futuro

Hoy en día, el 60% de los trabajadores tienen ingresos reales más bajos que antes de la pandemia; el 60% de los países más pobres están endeudados o corren un alto riesgo de estarlo; los países en desarrollo requieren 1,2 billones de dólares al año para cubrir el déficit de protección social; y se necesitan 4,3 billones de dólares al año —más dinero que nunca— para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Chile. El gato a cargo del charqui

Nada se ha hecho para depurar las filas policiales y el profundo sentido antipopular y clasista de sus mandos, entre los cuales las ideas de ultraderecha son las dominantes. Ni siquiera se ha hecho algo para modificar las estructuras internas que replican un clasismo que permite solo a quienes vienen de los sectores más acomodadas ascender a los escalones superiores.

Mon Général… réveillez-vous! Ils sont devenus fous! (Mi General… ¡despierte! ¡Se volvieron locos!)

Los electores, primero que nada, se abstuvieron masivamente: un 54% no votó. La mediocridad ambiente, la tartufería de casi todos los responsables políticos, el abandono de lo que realmente le interesa a la población (Salud, Educación, salarios, pensiones, servicios públicos, vivienda…) hace que solo una minoría considere que la política sirve de algo.

Mandel, precursor de la democratización ecosocialista y autogestionaria del trabajo con rostro humano

Cabe preguntarse si no hay que revisar el modelo de producción y consumo, así como de redistribución y las prioridades de consumo material, de cara a redefinir una forma de buen vivir. No debemos confundir nivel de vida -acceso a bienes materiales creciente- con género de vida -en la que las personas puedan gobernar su tiempo vital y decidir lo que les da sentido a sus vidas-. Deviene, en definitiva, impracticable e indeseable una solución productivista si se han rebasado los límites biofísicos del planeta.