Chile. Pueblo mapuche de bajo Malleco en lucha por territorio sagrado usurpado por industria de la basura
No nos interesan las compensaciones económicas porque nuestros propósitos son culturales y territoriales, o sea, no tienen precio.
No nos interesan las compensaciones económicas porque nuestros propósitos son culturales y territoriales, o sea, no tienen precio.
“Le decían “el Ojo Biónico” porque en una cruenta pelea de juventud un cuchillero enemigo le había volado de un certero puntazo el ojo derecho”.
La empresa está registrada en USA y tiene una filial israelí [e otra filial en Alemania, NdT], y el trabajo de desarrollo se lleva a cabo en Israel.
Este registro corresponde a un extracto del documental «De América soy hijo y a ella me debo» (1972), del gran cineasta cubano Santiago Álvarez, del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).
La cercanía de los dos protagonistas no solo era ideológica: estaban literalmente pegados, en un cuarto a reventar por la aglomeración de diplomáticos, periodistas y revolucionarios.
La tesis fiscal carece de testigos directos. En todas sus aseveraciones, no existe quién las respalde.
Frente a la emergencia, la solidaridad popular ya empieza a moverse. Organizaciones sociales, comunitarias y populares han habilitado puntos de recolección para llevar alimentos no perecederos, agua potable, elementos de aseo e higiene, cobijas, colchonetas, insumos para niños y niñas y otros artículos de primera necesidad a las comunidades afectadas, particularmente en el Chocó.
La privatización de Codelco, nacionalizado en 1971 por el gobierno popular de Salvador Allende, inició mediante concesiones infinitas en 1981, en plena dictadura. Al comienzo de los gobiernos civiles, quedaban dos tercios de la estatal. En la actualidad, sólo un 25% del cobre explotado en el país pertenece al Fisco, mientras la inmensa mayoría corresponde a inversiones de mineras transnacionales.
El país que sufrió los únicos ataques nucleares de la historia continúa dependiendo militarmente de Estados Unidos y de su llamado paraguas nuclear.
Por el orden en que hablaron los religiosos, quedó claro el mensaje prioritario señalado por el rabino cuando cerró gritando: «viva Colombia y viva Israel».