El cine no cambia el mundo, lo cambia el activismo
«El mal está hecho por gente decente. Esto es para mí mucho más interesante que los malos trajeados vendiendo bombas.»
«El mal está hecho por gente decente. Esto es para mí mucho más interesante que los malos trajeados vendiendo bombas.»
Pero que la cante: siempre y a voces, a voces. Y empezará a oír que a su lado se alzan otras, otras voces jóvenes y viejas, vivas y muertas: la de Pottier, la de Degeyter, la de Mora, la de Morato, la de Emilio, la de varias generaciones de hombre y mujeres que, a veces muy quedamente, cantan por nuestras bocas.
Como señala Sáenz: “El saco ha existido como tal en tiempos pretéritos, ha ido desapareciendo poco a poco”, de la misma manera el soporte político inicial de Rodrigo Paz ha desaparecido. Los datos de las últimas elecciones son inobjetables, la sorpresa electoral del binomio Paz-Lara se ha esfumado y en política la soledad es una maldición.
El fin justifica lo que escribo
Pero quizás el hecho más decidor ha sido el reconocimiento apologético de la “conversión” que experimentaron los líderes de la centro-izquierda, efectuados esporádicamente por parte de numerosos políticos, empresarios, académicos y economistas de derecha, tanto nacionales como extranjeros.
¿Quién decidió
que para comer
había que fabricar armas?
Así, mientras unos andábamos expectantes al desenlace de la selección de fútbol, otros se afanaban rápidamente en aprobar decretos y leyes en contra del pueblo.
En un ejercicio de memoria viva y compromiso con los derechos humanos, la Corporación 3 y 4 Álamos sostuvo un encuentro telemático con el Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau, en Polonia. Más que una reunión institucional, se trató de un diálogo profundo entre experiencias marcadas por el dolor, pero también por la responsabilidad de preservar la…
Porque la memoria no es un archivo cerrado, sino un campo en disputa.
En Historia del pueblo mapuche, publicada en 1985 en plena dictadura, logró un primer equilibrio magistral.