Pistas y problemas para la revolución hoy

La revolución siempre ha constituido un enigma: ¿cómo las clases explotadas económicamente y dominadas políticamente podrían derribar a la burguesía, una clase dotada de todos los poderes? Este enigma se ve reforzado en el actual contexto por la debilidad de la izquierda revolucionaria y del movimiento obrero en su conjunto, aunque desde hace una decena de años hemos visto surgir movimientos radicales, incluso levantamientos, que han conseguido desestabilizar los poderes establecidos y, en ocasiones, hacer caer regímenes dictatoriales, sin lograr por ello ir más lejos en el sentido de una verdadera ruptura con el orden establecido.

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Por su parte, la dictadura, ofreciendo señales de debilidad y descomposición, estableció el estado de emergencia en las regiones de Lima, el Callao, Puno y Cusco, declaración irrespetada por las fuerzas populares y democráticas que, armadas de dignidad y razones justas, marchan legítimamente sobre la capital, como lo hicieron hace años contra la tiranía del genocida Alberto Fujimori.

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La importancia estratégica de la movilización y organización desde abajo en el próximo período también se deriva del hecho de que el gobierno de Lula no solo está compuesto por sectores de izquierda, sino también por segmentos de derecha, vinculados a la clase dominante. Este gobierno de frente amplio siempre tendrá contradicciones y límites. Será necesario abrir el camino a la izquierda con la lucha de masas, la organización de base y el desarrollo de las autodefensas de los movimientos y organizaciones de la clase obrera, para derrotar al bolsonarismo y lograr los cambios necesarios, incluida la garantía del castigo a los fascistas.

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La medida, que tiene un mes de duración desde este domingo 15 de enero, otorga plenos poderes a la Policía para mantener el control del orden interno del país con el auxilio de las Fuerzas Armadas, y consiste en la suspensión de los derechos constitucionales de la población, como la inviolabilidad de domicilio y las libertades de tránsito por el territorio nacional, reunión y libertad y seguridad personales. En el departamento de Puno ya se impuso el toque de queda.