Bolivia. Contra la sedición de Camacho y Calvo, pueblo y gobierno despliegan sus fuerzas
La lucha de clases se concentra en Santa Cruz.
La lucha de clases se concentra en Santa Cruz.
Se requiere a veces que transite el paso del tiempo ante nuestros ojos para descubrir que el enemigo no siempre se alista en las filas de enfrente, sino en las propias. Un duro y lamentable ejemplo de ello lo encontramos en Ricardo Lagos Escobar, un farsante (políticamente, por supuesto) que ha sido un falsificador, un corrupto traidor al socialismo. Veamos una de las razones que es dable esgrimir para calificarlo de tal laya.
Sería una locura irresponsable pensar que el proceso golpista ha terminado. No ha terminado y entrará en una nueva fase porque las condiciones y las fuerzas nacionales e internacionales que lo reclaman desde 2014 siguen vigentes y no han hecho más que reforzarse en estos últimos años.
l futuro de un país con transformaciones estructurales y justicia en todos los ámbitos requiere la lucha protagónica del movimiento popular y social, más allá del Gobierno o el Congreso.
El gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, y el jefe de su ultraderechista grupo cívico, Rómulo Calvo, van quedándose solos en su peregrino intento de inestabilizar al Gobierno democráticamente elegido de Luis Arce y David Choquehuanca, mediante un paro que, sin masividad ni apoyo, ha recurrido a la violencia y el daño al pueblo trabajador cruceño.
Con la Revolución Bolchevique en Rusia, recrudeció aún más el antisemitismo católico –y el de extrema derecha laica- en Europa. Así, en 1921, la revista vaticana Civilta Cattolica conceptualizó que “en el fondo el bolchevismno es el viejo judaísmo que abraza (…) la revolución mundial, para extender su reino plutocrático y dominar y explotar a los pueblos cristianos” (Jean Meyer.- Iglesia romana y antisemitismo (1920-1940); en Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, N° 226, enero-abril de 2016, p. 162).
DeLong estaría más cerca de la realidad si lo hubiera dicho de otra manera. El capitalismo es un sistema de explotación en el que los dueños de los medios de producción (menos del 1% de todos los adultos) explotan al otro 99% que no posee los medios de producción (aunque pueden tener alguna propiedad personal) y por lo tanto deben vender su fuerza de trabajo para vivir.
Las elecciones presidenciales de este 30 de octubre están más cerca de un plebiscito civilizatorio que de una decisión entre dos modelos de administración pública. Por un lado, la ofensiva contra el tejido social y la naturaleza, la ley del más fuerte, representada por Bolsonaro. Por otro, un proyecto de conciliación que ponga las formas tradicionales de explotación bajo algún acuerdo social. Esta es la síntesis que presenta Ruy Braga, sociólogo del trabajo.
Este sábado 29 de octubre, por la madrugada, operadores del poder judicial del Estado argentino allanaron casas de mapuche de varios miembros de comunidades rurales y urbanas, cercanas a Furilofche.
A lo largo y ancho de mis viajes por el mundo siempre hubo un elemento común: la salpimienta de los graffiti. Ellos exigen estar atento a la literatura que ofrecen los muros. Muros exteriores, en calles canallas, destartaladas y de pobre reputación, o bien muros interiores, frecuentemente alicatados como conviene a las pissotières, edículos, urinarios, vespasianas, cagaderos, letrinas, toilettes o gogues según sea tu cariño.