Irán, Ormuz y los límites de la coerción

por Arturo Mancilla Troncoso

Lectura económica, política y militar del período 13 de abril-19 de mayo de 2026

Nota metodológica: las fuentes periodísticas y documentales se usan como base factual. Las voces interpretativas se incorporan como capas de lectura, no como prueba directa de los hechos.

Índice

1. Resumen ejecutivo

2. Panorama general del período

3. Ámbito económico

4. Ámbito político-diplomático

4.1. Política interna estadounidense

5. Ámbito estratégico-militar

5.1. Dimensión regional: Líbano, Gaza, Siria y el Golfo

6. Subpunto táctico-operacional

7. Balance del período

8. Qué observar en el siguiente seguimiento

Referencias

1. Resumen ejecutivo

Este informe cierra el período de seguimiento comprendido entre el 13 de abril y el 19 de mayo de 2026. Más que una semana aislada, el documento recoge aproximadamente un mes de evolución del conflicto con Irán, centrado en la fase posterior al cese del fuego, la reapertura incompleta de Ormuz, las negociaciones entre Washington y Teherán, y la persistencia de frentes regionales conectados. La conclusión general es que el conflicto no se encuentra cerrado, sino contenido de manera frágil: la intensidad militar visible disminuyó en algunos frentes, pero las condiciones económicas, políticas y estratégicas que sostienen la crisis siguen activas.

Durante el período observado se confirma una idea que ya venía del seguimiento anterior: Ormuz no es solo un paso marítimo relevante, sino el centro de gravedad económico y estratégico de la crisis. La restricción del tránsito afecta petróleo, gas, seguros, logística, expectativas inflacionarias, costos de transporte y comercio regional. Reuters reportó que el 24 de abril solo cinco buques cruzaron el estrecho en 24 horas, en un contexto marcado por capturas de embarcaciones, bloqueo estadounidense a puertos iraníes y tensión diplomática. [1]

Más que una novedad absoluta, el mes observado profundiza tres tendencias. Primero, la guerra se desplaza desde la confrontación directa hacia una fase de presión económica, naval y diplomática. Segundo, la negociación entre Washington y Teherán existe, pero opera bajo amenaza militar. Tercero, los frentes regionales -especialmente Líbano, Siria, Gaza y el Golfo- siguen conectados al desenlace del conflicto con Irán. En ese sentido, el cese del fuego reduce parcialmente la intensidad del choque, pero no elimina sus causas de fondo.

2. Panorama general del período

Aunque este informe debía cerrar originalmente el viernes, el período analizado abarca desde el 13 de abril hasta el 19 de mayo de 2026. Por eso, los antecedentes incorporados en los últimos días no deben leerse como una semana separada, sino como el cierre de una secuencia más larga de seguimiento. En conjunto, el mes observado muestra una trayectoria clara: el conflicto pasó de una fase de alta tensión militar y presión directa sobre Ormuz hacia una estabilización parcial, pero sin resolución política ni normalización económica plena.

Lo que se mantiene es la centralidad de Ormuz. El estrecho sigue siendo el punto donde se cruzan energía, coerción naval, sanciones, legitimidad internacional y negociación. Incluso cuando aparecen señales de reapertura parcial, los reportes sobre tránsito marítimo muestran que la normalización no es automática. Reuters informó el 29 de abril que el tráfico seguía reducido a un “goteo”, con cerca de seis buques en 24 horas frente a un flujo previo de 125 a 140 pasos diarios. [2]

Lo que se intensifica es la dimensión política de la reapertura. Ormuz ya no aparece solo como un problema técnico de navegación, sino como parte de una negociación más amplia: sanciones, presencia militar estadounidense, garantías de seguridad, compensaciones por daños y restricciones al petróleo iraní. En este punto, la reapertura del estrecho se convierte en una condición política, no solo logística.

Lo que sí cambia durante el período es la forma en que la crisis se estabiliza. La confrontación no desaparece, pero se desplaza hacia una administración tensa del conflicto. Hay cese del fuego, pero también bloqueo; hay negociación, pero también amenaza de nuevos ataques; hay menor intensidad visible en algunos espacios, pero persistencia de frentes activos en Líbano y presión regional sobre Israel. Esta combinación permite hablar de una estabilización incompleta: no hay guerra abierta al mismo nivel que en la fase inicial, pero tampoco hay cierre real.

3. Ámbito económico

En el ámbito económico, el período confirma que el principal canal de transmisión del conflicto es el mercado físico de energía. No basta mirar el precio del petróleo en los mercados financieros: el punto central está en la circulación real de buques, la disponibilidad de crudo, los costos de aseguramiento, el almacenamiento flotante y las rutas alternativas. El 15 de mayo, Reuters reportó que un tanquero operado por una firma griega logró cruzar hacia India, pero lo relevante del dato es precisamente que se trataba de una de las pocas salidas de crudo observadas esa semana. [3]

Esto refuerza una idea que veníamos trabajando: la reapertura parcial no equivale a normalización funcional. El estrecho puede no estar cerrado de manera total y, aun así, operar bajo condiciones de estrés. Si las navieras reducen sus cruces, si los seguros suben, si los buques esperan, si se acumula petróleo en tanqueros o si los operadores anticipan riesgo de captura, el efecto económico ya está en marcha. En ese sentido, conviene hablar de una normalización incompleta o de una restricción funcional, más que de una reapertura efectiva.

A esto se suma el problema del almacenamiento y la salida del petróleo iraní. Financial Times informó que Irán ha debido almacenar volúmenes crecientes de crudo en tanqueros antiguos anclados en el Golfo, en un contexto de restricciones a su capacidad exportadora y presión estadounidense sobre sus ingresos petroleros. Según ese reporte, el volumen de crudo flotante habría aumentado de forma importante desde el inicio del conflicto, lo que muestra que la presión económica no opera solo por precio, sino también por cuellos de botella logísticos. [4]

Desde el punto de vista financiero, la crisis también afecta bonos, dólar, oro y percepción de riesgo. Aquí conviene mantener una distinción importante: el conflicto puede fortalecer el rol del oro como activo de cobertura y acelerar tendencias de diversificación financiera, pero no debe presentarse como prueba automática de un colapso inmediato del dólar o de los Treasuries. La transmisión financiera existe, pero opera de manera gradual, a través de expectativas, cobertura de riesgo, sanciones, pagos internacionales y percepción de estabilidad.

En ese marco, Michael Hudson aporta una capa interpretativa útil. Su lectura plantea que Ormuz debe entenderse como parte de una disputa mayor por el orden financiero del petróleo, las sanciones, los bancos y los sistemas de pago. Hudson no sostiene simplemente que el dólar colapse de inmediato, sino que China y otros actores buscan aislarse parcialmente del sistema financiero estadounidense y reducir su exposición a sanciones. [15] Esta interpretación no reemplaza la base factual, pero ayuda a conectar energía, pagos internacionales, sanciones y autonomía financiera.

También conviene mantener la dimensión de fertilizantes, alimentos y costos logísticos. Si el tránsito energético se mantiene tensionado, el impacto no se limita al petróleo. Gas, fertilizantes, transporte marítimo y cadenas alimentarias pueden verse afectados directa o indirectamente. Este punto debe quedar como riesgo económico a observar, no como daño plenamente medido todavía. La lógica es clara: un shock energético sostenido tiende a transmitirse a producción agrícola, transporte, inflación y costos de importación.

Finalmente, aparece una señal regional importante: la búsqueda de rutas alternativas. Bloomberg reportó que Emiratos Árabes Unidos busca duplicar su capacidad de exportación de crudo evitando el Estrecho de Ormuz hacia 2027, como forma de reducir su dependencia del chokepoint. [5] Esto no resuelve el problema de corto plazo, pero sí muestra que la crisis está generando respuestas estructurales: los países del Golfo intentan reducir dependencia de un corredor que antes operaba como infraestructura normalizada y que ahora se percibe como vulnerabilidad estratégica.

4. Ámbito político-diplomático

En el plano político-diplomático, el período confirma que Irán no está negociando una simple pausa técnica. La propuesta iraní incorpora demandas más amplias: fin de hostilidades, retiro de tropas estadounidenses cercanas, alivio de sanciones y reparaciones por daños de guerra. Reuters informó el 19 de mayo que Trump seguía dejando abierta la posibilidad de atacar nuevamente si no se alcanzaba un acuerdo pronto, mientras Teherán insistía en condiciones más amplias para cerrar la guerra. [6]

Este punto es central para el informe: la negociación existe, pero opera dentro de una estructura coercitiva. Washington mantiene la amenaza militar como presión, mientras Irán intenta convertir la reapertura de Ormuz y la reducción de hostilidades en parte de un paquete más grande. La disputa no se limita al programa nuclear, sino que incorpora presencia militar estadounidense, sanciones, soberanía, daños de guerra y arquitectura regional de seguridad.

La ambivalencia estadounidense resume bien la fase actual: diplomacia y amenaza no se excluyen, sino que conviven. La Casa Blanca intenta mostrar disposición negociadora sin renunciar al instrumento militar. The Guardian reportó que JD Vance sostuvo que Estados Unidos seguía preparado para reactivar operaciones militares si las negociaciones fracasaban, mientras Trump afirmó que había estado cerca de ordenar un nuevo ataque antes de postergarlo. [7]

La dimensión china también se volvió relevante durante el período. En el seguimiento se observó que Washington busca internacionalizar la presión sobre Teherán y vincular la reapertura de Ormuz con conversaciones más amplias con China. Sin embargo, no se observa que Beijing haya asumido públicamente el marco coercitivo estadounidense. Esta diferencia refuerza una idea importante: otros actores pueden querer evitar la escalada y proteger sus intereses energéticos sin aceptar necesariamente los términos políticos de Washington.

Además, la posibilidad de multilateralizar la presión sobre Ormuz tampoco aparece despejada. Reuters informó que la OTAN no está preparando planes para una misión formal en el estrecho y que una operación de ese tipo requeriría una decisión política de los 32 miembros de la alianza. Este dato es relevante porque muestra que Washington no necesariamente puede convertir su presión militar sobre Irán en una arquitectura internacional estable. La coerción existe, pero su legitimación colectiva es más difícil. [8]

En este ámbito conviene incorporar con cautela la lectura de Alastair Crooke. Crooke interpreta la crisis como un límite a la capacidad estadounidense de imponer reglas regionales y la ha leído como una especie de “Suez” para Estados Unidos, en el sentido de que mostraría una brecha entre capacidad militar y control político efectivo. [16] Esta lectura debe mantenerse como interpretación, no como hecho probado. Pero ayuda a ordenar una idea central del informe: Washington puede presionar, bloquear y amenazar, pero eso no garantiza que logre una salida política en sus términos.

4.1. Política interna estadounidense

En el frente doméstico estadounidense, el período también muestra señales de presión institucional y política. Reuters informó que el Senado avanzó una resolución orientada a limitar la continuidad de la guerra con Irán sin autorización del Congreso. Aunque la medida enfrenta obstáculos legislativos y una probable resistencia de la Casa Blanca, el punto es relevante: la guerra muestra señales de costo político interno y no puede sostenerse indefinidamente solo como decisión ejecutiva. [9]

A esto se suma la controversia por las operaciones bursátiles realizadas en nombre de Trump durante el primer trimestre de 2026. Axios reportó más de 3.500 transacciones, incluyendo empresas como Nvidia, Oracle, Microsoft y Boeing; AP, por su parte, informó más de 3.600 operaciones y señaló preocupaciones éticas por inversiones en compañías afectadas por decisiones de política pública. La Organización Trump ha sostenido que las inversiones son administradas por terceros, por lo que este punto debe tratarse con cautela. No cambia por sí solo el curso de la guerra, pero sí añade ruido institucional y dudas de credibilidad en medio de una crisis energética, militar y diplomática. [10] [11]

Este punto no debe desplazar el eje del informe. Su utilidad es acotada: muestra que Washington enfrenta la crisis externa en un contexto interno políticamente tensionado. La guerra no se procesa solo en el teatro militar; también se juega en el Congreso, los mercados, la opinión pública, las denuncias de conflicto de interés y la capacidad de la Casa Blanca para sostener una política exterior coherente.

5. Ámbito estratégico-militar

En el ámbito estratégico-militar, el período confirma que el conflicto no puede leerse como una campaña corta y lineal. El cese del fuego no elimina la lógica de desgaste. La pregunta central ya no es solo quién logra un golpe táctico, sino quién puede sostener costos políticos, militares, logísticos y humanos durante más tiempo.

Respecto de Israel, uno de los elementos más importantes del cierre es la tensión entre expansión territorial y sostenimiento. Financial Times calculó que Israel ha tomado cerca de 1.000 km² en Gaza, Líbano y Siria desde octubre de 2023, como parte de una estrategia de zonas de amortiguación y control territorial. [12] Ese dato no debe leerse únicamente como señal de avance. También implica más posiciones que sostener, más líneas que proteger, más tropas desplegadas y más presión logística.

La expansión territorial puede producir una apariencia de control, pero también aumenta los costos de ocupación. Este punto conecta directamente con los reportes sobre déficit de personal en las FDI. Times of Israel informó que el ejército ha reiterado la necesidad urgente de 12.000 reclutas, incluidos unos 7.000 soldados de combate, debido a la presión acumulada sobre fuerzas permanentes y reservistas. [13]

La implicancia estratégica es clara: la superioridad tecnológica no elimina el problema del sostenimiento. Si un actor expande su presencia territorial, pero enfrenta límites de personal, rotación, reservas y desgaste psicológico, el avance puede convertirse en carga. La guerra de desgaste no se mide solo por bajas o por número de ataques, sino por la capacidad de sostener operaciones sin romper la cohesión interna ni sobrecargar la estructura militar.

En el caso de Irán, el punto que veníamos trabajando sigue siendo relevante: no es fácil medir ni destruir por completo una capacidad misilística dispersa, móvil, parcialmente subterránea y apoyada en señuelos, reconstitución parcial y redes de apoyo. Esto no significa asumir que Irán conserva intacta toda su capacidad, sino evitar la lectura contraria: que los ataques iniciales destruyeron de manera definitiva su margen de respuesta. La diferencia entre éxito táctico y éxito estratégico debe mantenerse como eje.

Theodore Postol, en la línea interpretativa ya incorporada al proyecto, sirve para reforzar este punto: los ataques contra capacidades misilísticas o nucleares pueden producir efectos importantes, pero también pueden generar una falsa confianza si no se considera la capacidad de dispersión, reconstrucción y adaptación del adversario. [18] No hace falta sobrecargar el informe con esta voz, pero sí mantener la idea de fondo: destruir infraestructura visible no equivale necesariamente a eliminar capacidad estratégica.

5.1. Dimensión regional: Líbano, Gaza, Siria y el Golfo

Una corrección importante para esta versión final es no presentar el conflicto como si estuviera limitado a Irán y Ormuz. El período del 13 de abril al 19 de mayo muestra que la crisis se expresa en una red regional. Líbano, Gaza, Siria y el Golfo funcionan como espacios conectados, aunque no idénticos.

En Líbano, la guerra entre Israel y Hezbollah continúa siendo un frente clave. Reuters describió la evolución de una guerra de drones en el sur del país y señaló que esta dinámica complica las perspectivas de paz asociadas al conflicto con Irán. [14] La importancia de este frente es que Irán lo vincula directa o indirectamente al marco más amplio de negociación. Si Líbano no se estabiliza, la reapertura de Ormuz y el acuerdo con Washington quedan políticamente más frágiles.

En Gaza y Siria, la expansión israelí y la lógica de zonas de amortiguación refuerzan la idea de una guerra regional de posiciones, no solo de ataques. El control territorial puede buscar seguridad inmediata, pero también produce nuevas obligaciones de vigilancia, presencia y defensa. Por eso, el frente regional agrava el problema de personal y sostenimiento que aparece en el caso israelí.

En el Golfo, la situación combina energía, infraestructura crítica y realineamientos. La búsqueda de rutas alternativas por parte de Emiratos Árabes Unidos muestra que los actores regionales no solo esperan el desenlace de la negociación, sino que intentan adaptarse a una nueva realidad estratégica: Ormuz ya no es visto únicamente como corredor comercial, sino como punto de vulnerabilidad.

Este apartado permite integrar mejor lo que veníamos trabajando sobre Bab al-Mandab. No hay que presentarlo como una extensión inevitable, pero sí como un punto a seguir. Si la crisis de Ormuz se prolonga, otros chokepoints pueden ganar relevancia dentro del mismo mapa de presión marítima. Bab al-Mandab debe quedar como riesgo de ampliación o contagio logístico, no como hecho consumado.

6. Subpunto táctico-operacional

En el plano táctico-operacional, el frente sur de Líbano sigue siendo uno de los espacios más importantes para observar la conexión entre guerra regional y negociación con Irán. Reuters informó el 12 de mayo que la evolución de la guerra de drones entre Hezbollah e Israel en el sur de Líbano estaba complicando las perspectivas de paz vinculadas al conflicto con Irán. [14]

El punto no es solo que existan drones, sino que su uso modifica los costos de sostener posiciones avanzadas. Los drones de bajo costo, incluidos modelos FPV y variantes guiadas por fibra óptica, reducen parcialmente la ventaja de algunos sistemas electrónicos más sofisticados y obligan a una adaptación permanente. Esta presión táctica no necesariamente cambia por sí sola el balance estratégico, pero sí eleva el costo de ocupación y despliegue.

Esto conecta con la falta de personal israelí. Si las posiciones avanzadas están sometidas a vigilancia, hostigamiento y ataques de bajo costo, la necesidad de rotación aumenta. Menos tropas disponibles implican mayor agotamiento, menor descanso y más presión sobre reservistas. Por eso, el déficit de personal deja de ser un dato administrativo y se transforma en una variable operacional.

También se mantiene la línea sobre plataformas MALE, activos ISR, rescate y sistemas de apoyo. En el seguimiento anterior veníamos observando que estos activos son cada vez más vulnerables en escenarios saturados por misiles, drones, defensas aéreas y guerra electrónica. Esto debe conservarse como lectura táctica general: la guerra moderna no se decide solo por aviones, misiles o defensas puntuales, sino por redes de detección, sostenimiento, reemplazo, rescate, inteligencia y adaptación.

En este punto conviene ser prudentes. No hay que convertir el informe en una descripción técnica de sistemas específicos, sino mantener la lectura operacional: la fricción de bajo costo puede elevar los costos de ocupación y alterar el cálculo político de actores con superioridad convencional. Esa es la idea que realmente aporta al documento.

7. Balance del período

Vista en conjunto, la evolución entre el 13 de abril y el 19 de mayo deja una imagen más definida: el cese del fuego redujo la intensidad visible de la confrontación, pero no eliminó las condiciones que la sostienen. Ormuz continúa operando bajo una normalización incompleta; la negociación entre Washington y Teherán sigue abierta, aunque atravesada por amenazas militares, sanciones y demandas de garantías; Israel amplía zonas de control, pero enfrenta límites crecientes de personal y sostenimiento; y Hezbollah conserva capacidad para imponer fricción táctica mediante drones y presión de bajo costo.

Más que un cierre del conflicto, el período muestra una estabilización frágil. La coerción naval, la presión económica, la ocupación territorial y la amenaza de nuevos ataques conviven sin producir todavía una salida estratégica clara. En ese sentido, el punto central no es afirmar que una nueva escalada sea inevitable, sino constatar que los mecanismos de desescalada siguen siendo débiles.

El principal avance del análisis respecto del inicio del período es que ahora se observa con mayor claridad la diferencia entre pausa militar y resolución estratégica. La primera puede existir sin la segunda. Puede haber menos ataques directos, pero si el estrecho sigue operando bajo estrés, si las sanciones continúan, si la presencia militar estadounidense se mantiene como herramienta de presión y si los frentes regionales siguen activos, entonces la crisis sigue viva.

Desde la perspectiva económica, Ormuz se consolida como el núcleo de transmisión. Desde la perspectiva política, la negociación no avanza como simple acuerdo técnico, sino como disputa por garantías, soberanía y arquitectura regional. Desde la perspectiva militar, el desgaste pesa tanto como los golpes tácticos. Y desde el plano táctico-operacional, los drones, la exposición de activos de apoyo y la dificultad de sostener posiciones muestran que la guerra contemporánea castiga la permanencia, no solo la ofensiva.

Las fuentes interpretativas revisadas refuerzan esta lectura, pero deben mantenerse separadas de la base factual. Michael Hudson permite entender Ormuz como una palanca económica que conecta petróleo, sanciones, bancos, pagos internacionales y autonomía financiera frente al sistema estadounidense. Alastair Crooke interpreta la crisis como un límite a la capacidad de Washington para transformar presión militar en autoridad política regional. Jeffrey Sachs, desde una lectura crítica, plantea que la capacidad iraní de presión sobre el estrecho no necesariamente implicaría cierre permanente si la seguridad iraní no es amenazada. [15] [16] [17] Estas voces no prueban los hechos del informe, pero ayudan a ordenar su sentido: la crisis no gira solo en torno a ataques o treguas, sino a quién define las condiciones de reapertura, negociación y normalización regional.

La conclusión del informe queda, entonces, más completa: la crisis no se cierra, sino que entra en una fase donde la disputa se traslada a las condiciones de reapertura, negociación y normalización regional. Mientras Ormuz no recupere una operación plenamente normal, mientras Irán condicione la negociación a garantías más amplias, mientras Washington mantenga abierta la opción militar y mientras Israel deba sostener posiciones cada vez más extensas, el conflicto seguirá funcionando bajo una lógica de desgaste acumulativo.

8. Qué observar en el siguiente seguimiento

En el siguiente seguimiento conviene observar, primero, si el tránsito por Ormuz comienza a normalizarse de manera verificable o si continúa sujeto a bloqueo, riesgo logístico y negociación política. El dato importante no será solo cuántos buques cruzan, sino qué tipo de buques cruzan, bajo qué seguros, con qué rutas y con qué nivel de confianza de mercado.

Segundo, habrá que observar si Washington y Teherán logran separar el tema nuclear del bloqueo, las sanciones, las garantías regionales y la presencia militar estadounidense. Si todo sigue dentro de un mismo paquete, la negociación seguirá siendo políticamente difícil, porque cada concesión técnica quedará atada a una disputa más amplia.

Tercero, será clave ver si Israel puede sostener su expansión territorial sin agravar su déficit de personal ni sobrecargar aún más a sus reservistas. La pregunta no es solo si mantiene posiciones, sino a qué costo y durante cuánto tiempo.

Cuarto, habrá que seguir la guerra de drones en el sur de Líbano. Si permanece como presión localizada, puede ser contenida dentro del frente libanés. Pero si empieza a condicionar la negociación sobre Ormuz o la postura iraní, su importancia estratégica aumentará.

Quinto, conviene observar la dimensión interna estadounidense: Congreso, mercados, precios de energía, presiones electorales, acusaciones de conflicto de interés y capacidad de la Casa Blanca para sostener simultáneamente amenaza militar, negociación y credibilidad política.

Sexto, debe mantenerse en observación Bab al-Mandab. No porque exista evidencia suficiente para afirmar una expansión inmediata, sino porque el conflicto ya mostró que los chokepoints marítimos pueden convertirse rápidamente en instrumentos de presión geoeconómica.

Nota editorial sobre contenido no incorporado como hecho firme

Para mantener la solidez del informe, quedan fuera como eje central -o solo como material a verificar- los elementos que no tienen suficiente corroboración para sostener el cierre: la reunión Netanyahu-Mohammed bin Zayed, el supuesto envío de Iron Dome a Emiratos, denuncias no verificadas sobre abusos internos en las FDI y versiones parciales sobre ataques a hospitales o escuelas. Si más adelante aparecen fuentes sólidas, pueden incorporarse; por ahora, introducirlos con fuerza debilitaría el cierre.

Referencias

Las referencias listadas corresponden a fuentes factuales y a voces interpretativas citadas durante el informe. Consultado el 19 de mayo de 2026.

[1] Reuters / Al-Monitor. (24 abr. 2026). Only five ships pass through Strait of Hormuz in 24 hours. https://www.al-monitor.com/originals/2026/04/only-five-ships-pass-through-strait-hormuz-24-hours

[2] Reuters. (29 abr. 2026). Hormuz shipping traffic remains at a trickle as US-Iran deadlock deepens. https://www.reuters.com/world/middle-east/hormuz-shipping-traffic-remains-trickle-us-iran-deadlock-deepens-2026-04-29/

[3] Reuters. (15 may. 2026). Greek-operated tanker is among few oil vessels to cross the Strait of Hormuz. https://www.reuters.com/world/middle-east/greek-operated-tanker-is-among-few-oil-vessels-cross-strait-hormuz-2026-05-15/

[4] Financial Times. (19 may. 2026). Iran stockpiles oil on ageing tankers anchored in the Gulf. https://www.ft.com/content/0f556bb8-3370-4405-8969-bae8b20d816e

[5] Bloomberg. (15 may. 2026). UAE plans new oil pipeline to bypass Strait of Hormuz by 2027. https://www.bloomberg.com/news/articles/2026-05-15/uae-to-complete-new-hormuz-bypass-oil-pipeline-by-2027

[6] Reuters. (19 may. 2026). Iran says peace proposal includes reparations for war damage, US troop withdrawal. https://www.reuters.com/world/asia-pacific/iran-says-peace-proposal-includes-reparations-war-damage-us-troop-withdrawal-2026-05-19/

[7] The Guardian. (19 may. 2026). JD Vance says US remains ‘locked and loaded’ to restart military campaign as Iran warns of ‘new fronts’. https://www.theguardian.com/world/live/2026/may/19/us-israel-iran-war-trump-peace-attacks-gulf-allies-strikes-hormuz-latest-news-updates

[8] Reuters. (19 may. 2026). NATO not drawing up plans for Hormuz mission, top commander says. https://www.reuters.com/world/middle-east/potential-nato-mission-strait-hormuz-is-political-decision-top-commander-says-2026-05-19/

[9] Reuters. (19 may. 2026). US Senate advances measure curbing Trump’s Iran war powers. https://www.reuters.com/world/middle-east/us-senate-advances-measure-curbing-trumps-iran-war-powers-2026-05-19/

[10] Axios. (19 may. 2026). Trader in chief. https://www.axios.com/2026/05/19/trump-stocks-nvidia-boeing

[11] Associated Press. (19 may. 2026). Trump discloses thousands of stock trades, some in companies directly influenced by his policies. https://apnews.com/article/1bd6e661929430892ae8f1eced3e0df8

[12] Financial Times. (19 may. 2026). Israel seizes 1,000 sq km under Benjamin Netanyahu’s war strategy. https://www.ft.com/content/1c15fae2-8aaf-4e89-838b-8cdc1fa52858

[13] Times of Israel. (17 may. 2026). IDF warns of major personnel shortages, ‘last window’ to solve crisis with legislation. https://www.timesofisrael.com/idf-warns-of-major-personnel-shortages-last-window-to-solve-crisis-with-legislation/

[14] Reuters. (12 may. 2026). Evolving drone war in southern Lebanon clouds Iran peace prospects. https://www.reuters.com/world/middle-east/evolving-drone-war-southern-lebanon-clouds-iran-peace-prospects-2026-05-12/

[15] Michael Hudson. (may. 2026). Did Xi Really Trade Iran for Taiwan?. https://michael-hudson.com/2026/05/did-xi-really-trade-iran-for-taiwan/

[16] Brave New Europe / Chris Hedges Report. (12 abr. 2026). Alastair Crooke, Chris Hedges – America’s Suez Crisis. https://braveneweurope.com/alastair-crooke-chris-hedges-americas-suez-crisis

[17] Tabnak / Jeffrey Sachs. (may. 2026). Iran’s control of Hormuz Strait should not worry world. https://www.tabnak.ir/en/news/7402/iran%E2%80%99s-control-of-hormuz-strait-should-not-worry-world-jeffrey-sachs[18] Brave New Europe / Theodore Postol y Glenn Diesen. (30 mar. 2026). Iran Already Has Nuclear Deterrent to Israeli Nuclear Strike. https://braveneweurope.com/theodore-postol-glenn-diesen-iran-already-has-nuclear-deterrent-to-israeli-nuclear-strike

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