
por Contrapoder
Tras su retorno a Chile y desde su hogar, Contrapoder Chile conversó en exclusiva con el artista visual Claudio Caiozzi, quien relató cómo fue la interceptación de las fuerzas israelíes, cómo fue el encarcelamiento, las torturas que recibieron y la nula ayuda del Gobierno de José Antonio Kast.
Durante la mañana del sábado 23 de mayo, regresaron a nuestro país los cuatro chilenos que integraban la Global Sumud Flotilla, una embarcación civil que buscaba entregar ayuda humanitaria a Gaza, y quienes fueron detenidos por fuerzas israelíes el pasado 18 de mayo: Víctor Chanfreau, Claudio Caiozzi -más conocido como Caiozzama-, Carolina Eltit e Ignacio Ladrón de Guevara.
Tras su retorno a Chile y desde su hogar, Contrapoder Chile conversó en exclusiva con el artista visual Claudio Caiozzi, quien comenzó relatando que fue emocionante que hubiera tanta gente esperándolos en el aeropuerto, aunque a la vez fue caótico ya que pasaron de estar en una cárcel, a estar dos días en Turquía donde los trataron muy bien, y luego volver Chile.
¿Cómo lograste integrar la Global Sumud Flotilla? ¿Cómo fueron los días previos a la interceptación?
Vi que había postulaciones abiertas en enero, y postulé. Llené el formulario, hice todo y quedé. Me llamaron y ahí empezaron una serie de entrevistas, una serie de cosas, pero finalmente me dijeron que sí, que había quedado. Los días previos a la intercepción no había pasado nada, pero a medida que te vas acercando a Gaza, sabes que la intercepción se hace más latente, entonces teníamos ya todos los protocolos activados, son un montón de protocolos y un montón de cosas las que uno tiene que aprender y hacer todo el tiempo. Por ejemplo, guardias, que nunca puede no haber guardia, estar avisando todo lo que va pasando. Hay un sistema que tenemos por tanto avistamiento de drones, luces extrañas. Lo que no nos esperábamos fue la intercepción de día, ya que siempre las intercepciones han sido de noche porque Israel lo último que quiere son imágenes de su actuar, pero yo creo que éramos tantos veleros y le quedaba tan poco tiempo que se desesperaron y tuvieron que actuar de día.
¿Cómo fue la interceptación?
La intercepción son varios pasos, por decirlo de alguna manera. La intercepción en sí sucedió el 18 de mayo. Los soldados, como están actuando de día, no saben si hay cámaras escondidas, por lo que en el barco recibimos más que nada insultos, pero no hay agresión física al principio. Ellos cuidan mucho eso, que no quede registro. Nos obligaron a ir a la proa, de rodillas, manos arriba, luego nos revisaron y nos pasaron bajo el velero. Y ahí es donde también nos intimidan, nos ponen música de Israel, con un láser en la mano todo el tiempo activándolo, pero no lo ocuparon ni nada, fue más que todo verbal. Después nos subieron a un barco o un bote de estos inflables gigantes, que es lo que se ve en las imágenes al principio, y te llevan a un barco cárcel que tienen, básicamente un barco de transporte militar que lo transformaron en cárcel para nosotros. Fueron dos barcos para meternos a los cuatrocientos y tantos que éramos, y es ahí cuando comienza la violencia.
Se le consulta a Caiozzama si quiere relatar lo vivido en ese barco, afirmando que sí, debido a la importancia de que la gente sepa los actos de las fuerzas israelíes.
¿Qué pasó en este barco-cárcel?
Un pasillo donde te dejaban un par de minutos golpeándote, siempre amarrado, todo esto son unos containers antiguos, no hay colchones, no hay mantas, el piso lo mantienen siempre mojado, para que no te puedas sentar y estés siempre incómodo. Sí había agua, unos baños químicos asquerosos que no son limpiados, siempre mojados. Las noches eran terribles, éramos doscientas y tantas personas en ese barco que me tocó, teníamos que dormir hacinados donde no cabíamos. O dormías o tenías que ir a caminar a este patio central, porque no podías sentarte, no podías hacer nada más que caminar o tratar de estar en el container donde no había espacio. Nos daban pan congelado y agua, nada más.
Se ha dicho que hubo tortura, ¿es así?
Sí, hubo tortura. Vi que a una chica le dispararon en las piernas por pasar un perímetro que no había que pasar, luego a otras personas, las elegían, llegaban y decían, tú, tú, las metían en un container y las torturaban para que nosotros escucháramos, nos obligaban a quedarnos en silencio, arrodillados en el suelo, escuchando cómo torturaban a nuestros compañeros y compañeras. Siempre había un ruido constante toda la noche que lo generaban con unos lazos que tenían, para que fuera todo lo más incómodo posible, o sea, se nos llovía el techo con la misma condensación de nosotros mismos, todo esto con unas luces gigantes para que no pudiéramos ver las estrellas, y no guiarnos sobre dónde estábamos. Lo más terrible vino después, una vez que llegamos al Puerto de Ashdod, y ahí ya comienza la violencia sistemática y mucho más fuerte que en el barco.
Respecto de su llegada al puerto, Caiozzi narró que los hacían ingresar mirando hacia el suelo, mientras eran golpeados, para luego ser desnudados, y ser bañados junto a otros tripulantes. Todo lo anterior, con el himno de Israel de fondo, el que sonaba una y otra vez, como una especie de loop ilimitado.
Nos metieron a un cubil de fierro pequeño con tres camas y un baño. Éramos 40 y nos metieron ahí para que nos ahogáramos. Estábamos al borde de los desmayos, nos sacaban, nos metían de nuevo, nos arrastraron por el suelo, me hicieron una llave que me tiene destruida la espalda. Nos obligaban a firmar un documento en blanco, con nuestros datos, nuestro nombre, nuestra firma, yo no cedí a eso, pedí siempre un abogado el cual nunca llegó. Todo esto con un juez, vestido de juez, así de negro, el típico traje británico, y, metiéndote miedo de que te vas a quedar ahí, que firmes, que firmes, eran muy insistentes, y luego nos metieron en una jaula-, comentó Caiozzama.
¿Hubo apoyo del Gobierno de José Antonio Kast?
-Siento que el gobierno se portó a la altura de lo que es el gobierno, o sea, ¿qué le vamos a pedir a un gobierno que está completamente alineado con el régimen sionista, donde nuestro flamante Presidente se estaba sacando fotos con el Presidente de Israel hace un par de semanas atrás, donde simplemente, y por presión, tiraron un comunicado escueto, sin ni un sentido ni consecuencia, donde decían que estaban molestos? No tuvimos ni una ayuda, no teníamos nada. Por suerte, agradezco que el consulado trabaje aparte del gobierno, y el consulado sí se portó bien. El consulado de Turquía nos ayudó, nos dio dinero, comida, se preocuparon harto, pero insisto, el consulado se maneja aparte. Eso es una suerte, porque si estuviera alineado con el gobierno, no habríamos sabido de nada, de nada, ni un poco de ayuda.
Finalmente, Claudio Caiozzi confirmó que actualmente tiene una lesión en la espalda, una laceración en una costilla, y la cara golpeada, en tanto, sigue recuperándose en su hogar en Santiago.


