Con los pueblos, contra la agresión imperialista de la Resistencia a la Victoria

En Cuba contra la amenaza de intervención armada.

En Colombia, junto a Ivan Cepeda; en Perú, junto a Roberto Sanchez para ganar el gobierno.

En México, junto a Claudia Shenbaum y todos los que defienden la soberanía  y la dignidad nacional, allí tan cerca del diablo genocida.

En Bolivia, junto a los obreros y campesinos en rebeldía contra el despojo imperial.

En los EE.UU., la Argentina, Honduras y Chile, junto a los que resisten la ofensiva neo fascista y de venganza.

En El Salvador y el Paraguay, junto a las y los que defienden a los presos políticos.

En Venezuela, junto a los que resisten el intervencionismo imperial, cotidiano  y absoluto; contra los que predican la subordinación colonial, el derrotismo y la división del movimiento revolucionario en aras del “realismo”.

En defensa del Comandante Raúl Castro y el “presidente” Evo Morales, amenazados hoy de secuestro por las agencias imperiales.

Nuestro continente, el de la esperanza revolucionaria, como afirmó Fidel cuando el mundo burgués celebraba la caída de la Unión Soviética, está hoy cruzado por vientos de cambio y tormentas negras de neo fascismo pero no está vencida, mientras una llamita siga encendida en Plaza de la Revolución de La Habana, en las piedras donde esperan Fidel y el Che Guevara, la batalla continúa,  y nosotros en ella.

Nadie, ningún jefe, ninguna fuerza, ningún pueblo, está obligado a vivir como héroes y a nadie negamos el derecho a vivir como esclavos pero tampoco estamos obligados a respirar el olor putrefacto de los muertos en vida que celebran la dominación colonial de su país con un entusiasmo que raya en lo pornográfico.

Esta Coordinadora se seguirá centrando en la libertad de todas y todos los presos políticos del Imperio en el Continente a los que una vez más queremos nombrar.

Hoy están en manos del Imperio o de sus carceleros lacayos el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro; del Perú, Pedro Castillo; de la Argentina, Cristina Kirchner así como el ex vicepresidente de Ecuador, Jorge Glass; el Ministro de Obra Pública de Argentina, Julio de Vido, los ex ministros de Justicia de El Salvador Benito Lara y David Payés y una larga serie de funcionarios de los gobiernos progresistas.

Destaca entre ellos el compañero venezolano Alex Saab,  un empresario que la Jefatura de la Revolución encomendó tares extraordinariamente complejas y lo dotó de pasaporte diplomático como se atestiguó indiscutiblemente en el juicio penal intentado por los EE.UU: luego de secuestrarlo en África, documentación que está alojada en https://freealexsaab.org/wp-content/uploads/2023/11/LibroDigitalLawfare.pdf donde consta la posición del gobierno bolivariano en voz de Jorge Rodríguez, actual presidente de la Asamblea Nacional o de William Castillo, hoy vice ministro de lucha contra el bloqueo.

En  un viraje de 180 grados el actual gobierno de Venezuela sostiene que Alex Saab es colombiano, para lo cual le retiró cinco minutos antes la ciudadanía sin proceso previo alguno, ya que tiene prohibido por la Constitución Nacional entregar compatriotas a un gobierno extranjero, colindante con ese mensaje (no es venezolano) se insinúa que es agente de los servicios secretos de los EE.UU. por lo cual….lo entregan al gobierno de los EE.UU. en un gesto imposible de explicar y a lo que las autoridades imperiales informan que su “testimonio” será fundamental para condenar al presidente Nicolás Maduro.

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Pero no solo hay ex presidentes y altos funcionarios presos en el continente: en Chile hay más de cien mapuche presos; en Paraguay, más de cincuenta campesinos, en Colombia sigue  habiendo más de mil quinientos ex combatientes de las FARC y sobre todo del conflicto social.

También hay, desde hace largos pero muy largos años, jefes revolucionarios presos en las cárceles del Imperio a los cuales no vamos a abandonar ni muchos menos olvidar: Simón Trinidad de Colombia; Víctor Polay de Perú, Carmen Villalba de Paraguay, Milagros Sala de Argentina y Mauricio Hernández de Chile

En un continente al cual se le ha desatado la guerra, corresponde señalar que todos ellos son rehenes de una guerra que comenzó con el invasor europeo del siglo XV y solo terminará cuando la bandera de las patrias libres ondee por doquier.

La solidaridad con los presos políticos del continente constituye el piso, lo mínimo exigible, de la conciencia política que se requiere para defender la patria grande y lo humano

Aquí  no se rinde nadie y nadie suelta la mano de nadie

La Coordinadora Americana por los Derechos de los Pueblos funciona en los Estados Unidos de América en Chile, Argentina, Bolivia, Perú, Colombia, México y El Salvador 

Fuente: www.derechosdelospueblos.net

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